Para no creerlo: Montos de hasta $ 50 millones registran deudores de pensiones en la zona

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Pero más allá de las cifras, conocimos las historias de Sebastián y Jocelyn. La primera, un caso excepcional, donde la «mamita corazón» simplemente se esfumó; la segunda, más común, donde la mujer ha tenido que sacar adelante sola a sus cuatro hijos, cuyos padres jamás se hicieron responsables tras la separación.

Todo empezó con los retiros del 10% de las AFP. En el marco de la discusión de este proyecto de ley, se estableció que las madres cuyas pensiones de alimentos no hubiesen sido pagadas podrían quedarse con el dinero de los denominados «papitos corazón». Pero a la fecha, las restricciones para estas personas han ido escalando, a no poder renovar la licencia de conducir, por ejemplo, se ha sumado el que no se les devuelvan sus impuestos y no puedan inscribir bienes inmuebles o vehículos. Además se tramita en el Congreso lo que será un nuevo dolor de cabeza para los padres irresponsables, y tiene que ver con que no puedan entrar a los estadios.

Pero, más allá de las restricciones y en lo que es realmente importante, ¿los niños han recibido finalmente el dinero que se les adeuda? Para conocer esta realidad, recogimos dos testimonios de cuidadores de sus hijos que todavía están esperando.

Un caso atípico: Madre ausente

Si bien la ley es denominada «Ley Papito Corazón», porque, es cierto, la mayoría de los deudores son hombres, también existen casos de padres que han tenido que «apechugar» solos haciendo el doble o triple esfuerzo para cuidar a sus hijos. La historia de Sebastián Urquieta es un ejemplo de ello. El joven de 34 años hoy vive en Ovalle, con su pareja y sus dos hijos, pero no siempre fue así, ya que debió luchar a sangre y fuego para quedarse con la tuición del mayor, Fernando, quien hoy tiene 11 años.

Los problemas comenzaron el 2014. En ese momento Sebastián, si bien ya había terminado la relación con la madre de su primer hijo, nunca pudo estar tranquilo luego de ello. Por ese entonces el pequeño tenía 2 años de edad y recibía las visitas del padre durante los fines de semana, pero él comenzó a sospechar que algo no andaba bien.

«Pasaba que cuando yo llegaba, lo encontraba con moretones, muchas veces sucio. Todo mal, y la cosa llegó a un punto en el que ya no pude soportarlo. Un día lo fui a buscar, y estaba súper callado y tranquilo, lo que no es común en él. Llegamos a mi casa y se acostó en la cama. Dijo que le dolía la guatita», cuenta el padre, quien de inmediato llamó a la mamá para preguntarle qué le sucedía al pequeño. Al no recibir una respuesta satisfactoria, lo llevó al hospital, y le encontraron graves problemas intestinales. Era el punto de inflexión que Sebastián requería para tomar la decisión y pedir la custodia total del niño.

No le costó demasiado y, según afirma, le dio la sensación de que la madre no hizo mucho por quedarse con él. De hecho, bastó con una mediación para que aceptara, pero no estaba dispuesta a pagar demasiado, y quedó fijada una pensión alimenticia de 10 mil pesos mensuales. «Algo irrisorio», dice Sebastián.

En un principio tuvieron que pasar años para que ésta aumentara. De todas formas, nunca pagó nada. Por lo mismo hoy, cuando debido a problemas en el trabajo Sebastián ha visto seriamente mermados sus ingresos, necesita esos alrededor de 600 mil pesos que le adeudan. «Yo sé que es poco y se debe a que yo cometí errores también. Nunca debí aceptar que se fijaran 10 mil pesos mensuales, pero quería salir rápido de todo. En ese momento lo único que quería era tener a mi hijo conmigo», asegura Sebastián, quien «sorpresivamente», cuando se anunciaron todas estas medidas con la ley, vio que la madre del niño depositó 100 mil pesos en la cuenta y además habría intentado comunicarse telefónicamente.

«Creo que se asustó un poco, la plata sirve pero ella lo hizo por interés, no por cariño ni querer cumplir. Ella nunca ha estado presente, no le voy a negar nada si quiere recomponer relaciones con su hijo, pero primero debe estar apta psicológicamente. Son muchas cosas por las que mi hijo ha pasado. Había un tiempo en el que se quedaba pegado al teléfono esperando que ella lo llamara, pero hoy día él dice que su única mamá es mi pareja», especificó el joven, quien si bien aceptó el dinero por la necesidad, pone por delante la salud mental de su pequeño.

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