
Cuando se trata de desafíos, los chicos del Club Team Fénix sí que saben. Porque por tercera vez realizaron –la última semana del mes de enero- el desafío de pedalear desde el hito de Chile con Argentina, justo en el límite, hasta la Plaza de Armas de Coquimbo.
Todo un desafío a la hora de enfrentar el frío arriba en el Paso Agua Negra y el intenso calor del Valle del Elqui.
Alejandra Fuenzalida, fundadora y presidenta del club, es parte del equipo que viajó y destaca el tremendo esfuerzo que hicieron los 12 ciclista que de manera consecutiva inician y terminan el recorrido.
«Es un desafío personal dentro del equipo. Nos vamos en vehículo hasta el embalse La Laguna, pernoctamos ahí y al día siguiente, a las 5 de la mañana, nos levantamos y nos vamos al hito de Chile con Argentina, al límite. Y desde ese lugar se inicia la travesía –las otras ocasiones llegaban hasta El Faro- hasta llegar a la Plaza de Armas de Coquimbo.
Y no es fácil, pues son alrededor de 250 kilómetros que pedalean en un solo día, casi 14 horas.
«Este desafío nace de la inquietud de uno de los integrantes, que es Fernando Araya, quien inventa desafíos y tiene muchas rutas. Un día propuso cruzar todo el valle y llegar a Coquimbo, y lo hicimos. Y luego quisimos hacer algo más grande y esta es la tercera vez. Fuimos 15 personas, 12 ciclistas y los otros tres estábamos a cargo de la logística, que es manejar los vehículos y trasladar los insumos».
Sin embargo, detalla que es la primera vez que sienten tanto frío, «porque había menos 10 grados arriba y el dolor de manos era insoportable. Algunos en ruta se tuvieron que subir al vehículo porque las manos ya no las sentían con el frío. Si me pregunta cuál es el objetivo de todo eso, justamente desafiarse a uno mismo, poder pedalear bajo las condiciones de frío y después con un calor extremo».
En concreto, el equipo partió a las 7 de la mañana desde el Paso Agua Negra hasta la localidad de Huanta, donde hicieron una primera parada para hidratarse y comer algo. Después pararon a Rivadavia, en las letras de Vicuña, en el Molle, Algarrobito y desde ahí, directo hasta la Plaza de Armas de Coquimbo «donde llegamos cerca de las 19 horas.
Tuvimos buena logística con los chicos de deportes, lo mismo que con el seremi, quien nos apoyó en todo tras una reunión que tuvimos con él para los permisos correspondientes», reconoce Lorena.





























