
Durante el verano, PDI Migraciones y especialistas en derecho de familia llaman a informarse a tiempo sobre los permisos exigidos para que niños, niñas y adolescentes salgan del país.
Por: Valentina Echeverría O.
Cada temporada estival se repite la escena. Pasajes comprados, maletas listas y niños ilusionados que, a último minuto, descubren que no pueden salir del país. No por falta de ganas sino por no contar con la autorización legal de ambos padres exigida para viajar con menores de edad.
En Chile, la normativa es clara al decir que todo niño, niña o adolescente necesita autorización para salir del país, salvo que viaje con ambos padres. Se trata de un control destinado a prevenir la sustracción internacional de menores de edad, pero que sigue siendo ignorado o postergado hasta última hora por muchas familias.
Una obligación legal, no un favor entre adultos
El abogado de familia Bryan Véliz, y director de Legalfam.cl explicó que uno de los errores más frecuentes es tratar la autorización como un acuerdo informal. «Se confía en la buena voluntad, en promesas verbales, en acuerdos triviales o en que ‘nunca ha pasado nada’, hasta que llegan a inmigración y pasa».
Como los padres están separados o divorciados, la autorización debe otorgarse ante notario, con datos precisos del viaje, o bien solicitarse al tribunal de familia si no existe acuerdo. En este último caso, el juez evalúa si el viaje es beneficioso para el niño, si existe un itinerario claro y si se garantiza el retorno, sin que la autorización sea automática por tratarse de vacaciones.
PDI: El impedimento es inmediato
Desde la Policía de Investigaciones confirman que estas situaciones siguen ocurriendo durante el verano. Magally Honores, comisario y jefa de avanzada de la comisión Junta del Toro en el Paso Agua Negra, señala que si bien no se trata de casos masivos, cada temporada se registran menores que no pueden salir del país por no cumplir los requisitos.
«Si un niño no cumple con la documentación exigida, el impedimento es inmediato. La PDI no tiene margen de discrecionalidad, porque la normativa busca prevenir la sustracción internacional de menores y proteger el interés superior del niño».
Autorizaciones mal hechas y plazos demasiado acotados
Entre los errores más frecuentes detectados en los controles migratorios, la PDI menciona autorizaciones incompletas, mal redactadas o con períodos de viaje demasiado breves. «Muchas veces se autoriza solo por una semana, y eso puede generar problemas si se suspende un vuelo o se cierra un paso fronterizo por mal tiempo. Por eso siempre recomendamos considerar márgenes más amplios, que permitan el retorno sin contratiempos», explica la comisario Honores.
También se exige que los documentos identifiquen correctamente a los padres, al menor y las fechas del viaje, además de contar con cédula o pasaporte vigente y certificado de nacimiento.
Tribunal de familia y pensión de alimentos
Cuando uno de los padres está ausente, inubicable o se opone sin fundamentos, la única vía es el tribunal de familia. En estos casos, el juez puede autorizar la salida si estima que el viaje beneficia al niño, incluso citando a audiencia al progenitor que se opone.
Un cambio relevante en los últimos años ha sido la entrada en vigencia del Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos. Según explica el abogado Bryan Véliz, los padres con deudas no pueden oponerse eficazmente a la salida del país del hijo, lo que ha evitado que la autorización se utilice como mecanismo de presión indebida.
Planificar con tiempo para no lamentar
Desde la PDI hacen un llamado a informarse con anticipación y despejar dudas antes del viaje. «Las familias pueden acercarse al Departamento de Migraciones para verificar su documentación. El trámite notarial no es engorroso y muchas veces el problema se puede resolver antes de llegar al control o incluso a veces llegan con tiempo y alcanzan a hacerlo antes de viajar», señalan.
La recomendación es no improvisar. Planificar con anticipación, dejar todo por escrito y asesorarse a tiempo puede marcar la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y una frustración que termina pagando, una vez más, el niño.































