
Varias de las principales especies que se consumen y comercializan en la región mantienen vedas extractivas y biológicas activas. Desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura recalcan que comprar productos del mar sin origen acreditado no solo expone a sanciones, sino que afecta directamente la sustentabilidad de los recursos.
Por Joaquín López Barraza
Machas, locos, pulpo del norte, ostión y jaibas figuran entre los recursos que mantienen restricciones vigentes, algunas de ellas de largo plazo, lo que obliga tanto a comerciantes como a consumidores a extremar precauciones.
Al respecto, la directora regional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), Cecilia Solís, explicó que las vedas no responden a decisiones administrativas aisladas, sino a criterios técnicos asociados a la protección de los ciclos reproductivos, la recuperación de bancos naturales y la sustentabilidad de la pesca artesanal, particularmente relevante en una región donde cientos de familias dependen de estos recursos.
Machas: veda de largo plazo y comercialización restringida
Uno de los casos más sensibles en la región es el de la macha, especie emblemática de la gastronomía local y altamente demandada en temporada estival.
En la Región de Coquimbo, la macha mantiene veda extractiva hasta el año 2031, lo que implica que su extracción desde bancos naturales está completamente prohibida.
La única vía legal para su comercialización es a través de Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos (AMERB) debidamente autorizadas. Esto significa que cualquier venta informal, sin respaldo de trazabilidad o fuera de estos sistemas, constituye una infracción. En ese sentido, Solís señaló que los productos legales deben contar con documentación de origen y código QR, el cual permite verificar el área de extracción, la fecha y la autorización correspondiente.
Ostión del norte: permitido solo desde cultivo
El ostión del norte es otra especie clave para la región que mantiene restricciones. Actualmente se encuentra bajo veda extractiva hasta el año 2027, permitiéndose su comercialización exclusivamente desde centros de cultivo autorizados, lo que implica que el ostión extraído desde el medio natural no puede ser comercializado.
Loco: veda permanente y periodos críticos
El loco presenta una situación particular. Se trata de una especie sobreexplotada, con veda extractiva permanente, lo que significa que su extracción solo está permitida desde áreas de manejo autorizadas. A esto se suma una veda biológica reproductiva entre el 1 de febrero y el 30 de junio, periodo en el que no se permite ningún tipo de extracción.
Pulpo del norte: doble restricción en el año
Solís advirtió que el pulpo suele ser uno de los recursos más expuestos a la extracción ilegal durante el verano, debido a su alto valor comercial.
En el caso del pulpo del norte, la normativa contempla dos tipos de vedas. Actualmente se encuentra vigente una veda extractiva entre el 1 de noviembre y el 28 de febrero, periodo crítico debido al aumento de la actividad pesquera y recreativa.
Además, existe una veda biológica reproductiva entre el 1 de junio y el 31 de julio, enfocada en resguardar los procesos reproductivos de la especie.
Jaibas, erizos y langostinos: restricciones específicas
Otras especies también presentan limitaciones relevantes. Las hembras ovígeras de jaiba mora y jaiba peluda mantienen veda indefinida, lo que prohíbe su extracción y comercialización cuando portan huevos, independientemente de la época del año.
En tanto, el langostino amarillo y el langostino colorado presentan veda extractiva durante los meses de enero y febrero, además de septiembre, coincidiendo con periodos clave para su reproducción.
El erizo, por su parte, mantiene veda biológica hasta el 15 de enero, mientras que especies como la merluza común y la corvina también cuentan con periodos de restricción reproductiva que varían según la zona y el calendario anual.





























