Antes de apretar el gatillo, Carabineros debe pensar que al frente tienen a personas de carne y hueso como ellos

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Luis Ángel Bustos Contreras, coquimbano, egresado del I. Juan Bohon, 21 años, aun tiene el perdigón cerca de un ojo. No lo han podido operar. El 28 de octubre, cuando bajaba de un colectivo, recibió el impacto sin tener arte ni parte en la protesta que se iniciaba frente al Hospital San Pablo.

«Después de un semana y media desde que salí del hospital San Pablo me siento un poco mejor. Veo bien con mi ojo. Los doctores me han dicho que estoy teniendo una buena evolución en la herida cerca del ojo y en mi mano izquierda, donde recibí otro perdigón. A veces me dan dolores de cabeza, que me dijeron que es algo normal en mi recuperación.
Cuenta que estuvo muy mal, porque no veía nada con el ojo derecho, «porque se me cerró por la hinchazón y por el sangramiento interno».

Eso le tenía muy mal sicológicamente, al igual que a sus padres y toda la familia, pero ahora está viendo mucho mejor y espera ir mejorando día a día, para volver a la normalidad. «A fin de mes tengo un hora con el oftalmólogo en La Serena, que ojalá pueda operarme rápido».

El perdigón sigue incrustado en una parte del cráneo, muy cerca del ojo. Le han recomendado reposo, y eso implica que no puede trabajar ni continuar con su práctica profesional en los talleres de camiones Callegari.

Luis aun tiene secuelas sicológicas. Tiene que caminar acompañado de sus padres, lo hace lento, se recoge temprano a su casa en calle Dr. Marín… «Primero sentí rabia, pena, mucha pena… Ahora con más calma y claridad en las ideas, les puedo decir a toda la gente, en especial a los jóvenes, que sigan luchando de forma pacífica por sus derechos. Pero igual les pido que se cuiden, que tengan cuidado. También espero que Carabineros y la PDI no disparen con perdigones a la cara de la gente…»

Se emociona, y con la mirada busca palabras y explicaciones a lo sucedido… «Esos disparos causaron que un joven estudiante como yo perdiera sus dos ojos en Santiago, cuando protestaba pacíficamente, y eso me duele mucho a mi también. Yo estoy viviendo algo parecido… Ojalá que termine esta forma de actuar, porque si no van a seguir las muertes, cosa que nadie quiere que ocurra nunca más en ninguna parte de Chile, nunca más casos como los que pasaron acá en Coquimbo y La Serena donde jóvenes perdieron la vida de un disparo. Eso duele, duele mucho».

Le pedimos una reflexión fina a Luis y nos dice: «Primero, le digo a la gente que va a las manifestaciones a puro hacer daño, que paren con eso, porque al final dañan a la gente inocente, a los pequeños comerciantes… Y a los Carabineros les digo que antes de apretar el gatillo para disparar perdigones, que se pongan la mano en el corazón y que piensen que al frente hay personas de carne y hueso como ellos, y que nadie es superior a nadie, y si tienen que disparar por alguna situación grave que lo hagan a los que de verdad actúan mal, pero no a la cabeza directo.

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