«Cada vez que es necesario salgo a apoyar los procedimientos… El carabinero necesita que el oficial esté cerca»

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14Cuando tenía 14 años casi se muere ahogado en una playa de Tongoy. De no ser por un niño que en ese momento se acercó con una cama de agua, el pequeño Rolando no la cuenta. Con los años, volvió a cruzarse con la muerte, esta vez como uniformado de Carabineros. Fueron varias las veces en que se vio amenazado. En Santiago, en el año 2012, en una protesta para el Día del Joven Combatiente en la comuna de Quilicura, fue baleado con perdigones y uno de los suyos cayó muerto. «Sentí pena e impotencia», dice. En el 2016, estando en La Serena, decidió acercarse más a Dios, «pese a que soy católico», cuando junto a su señora, el chofer del auto y un suboficial, casi sufren un accidente en las cercanías del balneario de Guanaqueros, al incendiarse el auto en el que viajaban. «Los 4 ocupantes quedamos intactos, pero en ese momento uno se da cuenta del peligro real. Ante eso, había que hacer una manda que implicara sacrificio», revela el general de Carabineros de la Cuarta Zona, Rolando Casanueva. «En ese instante, confiesa, «opté por hacer la manda a la Virgen de Andacollo y para eso había que ir caminando. Dos veces ya lo he hecho y pretendo este año ir nuevamente. Partimos a eso de las 6 de la mañana y vamos con voluntarios de Carabineros. ¡Vamos a aperrar! En promedio son casi 6 horas caminando, pero lo hacemos rápido. Todo tiene un sacrificio y hay que cumplirlo de alguna manera y dar gracias a Dios de que a la familia no le pasó nada».
Lector de libros de historia y de ciencia ficción. También es bombero y le tocó estar en un incendio en la casa de Piñera, hace unos años, donde «fue ‘mitimota’, porque fui bombero y carabinero», cuenta esbozando una ligera sonrisa en su rostro. Es un amante del buceo, de las motos, de andar en bicicleta y de su familia, a quien dedica todo el tiempo que puede.
Pese a su alto cargo y el tiempo que pasa de un lado a otro, no fue difícil dar con él. Su jornada comienza bien temprano. Casi de madrugada. Tras los buenos días en su hogar, inicia su labor como general de la Cuarta Zona. Desde la oficina, es cierto, pero también desde la calle, donde le gusta estar. Porque ingresó a Carabineros para estar ahí, «donde las papas queman», señala. Hace poco estuvo en una persecución donde acompañó al resto del personal, «pero luego los dejé que siguieran trabajando tranquilos. Es que el carabinero necesita que el oficial esté cerca, que lo esté acompañando. Debiera ser así en todos lados, puesto que es fácil ser general desde un escritorio y opinar de un procedimiento desde afuera. Lo mejor es siempre estar ahí, viendo lo que está pasando y dar un apoyo real porque el carabinero que está en terreno tiene milésimas de segundos para poder definir cuál es la mejor opción. No hay tiempo para pensar tanto. Y para los que hablan, les pediría que se vistieran de uniforme durante un mes y yo los ubico en una comisaría y que hagan todos los servicios que hace el carabinero en la calle. Ojalá que aguanten el mes, porque el carabinero aguanta 20 y 30 años. Cada vez que me toca escuchar de algún procedimiento de importancia, le indico a la central de comunicaciones que me voy en desplazamiento para apoyar. Lo hago para que tengan un grado de tranquilidad, que se sientan acompañados, que lo que están haciendo está bien, poder orientarlos».

APROVECHAR
A LA FAMILIA

Ser carabinero es tensional. Es estresante, más cuando los están apuntando con el dedo. Por lo mismo, para salirse un rato del general, es que Rolando Casanueva aprovecha al máximo sus ratos libres para ser padre, esposo y así compartir con su familia, con sus dos hijas menores, la Antonia (10) y la Fernanda (8), pues los otros mayores, Valeria (26) y Rolando (23), están en Santiago.
«Acá en La Serena están las dos chicas más pequeñas y donde mi señora ve las tareas, estudia con ellas y cuando yo puedo, acompaño, ayudando en cosas de manualidades porque me gusta y de igual manera en algunas tareas. Soy apoderado de colegio, aunque no siempre puedo ir a todas las reuniones», describe con un timbre de complicidad.
La misma que usa para contar que «me gusta, cuando puedo los fines de semana, ir a bucear a Las Tacas. Existe un buen centro de buceo y todos los fines de semana salen a diferentes puntos y es bonito poder hacer una actividad distinta que a uno le sirve para desestresarse».
Dialoga sentado en una amplia oficina, con algunos retratos y cuadros, los que dan testimonio de su vida personal y que son el fiel reflejo del lado más humano de este general, quien reconoce, al mostrar una foto de su familia, que son ellos los que más sufren con la labor de un carabinero, dado que «a veces nos olvidamos de un pequeño detalle, y es ¿qué estamos dejando de hacer por estar más cerca de la gente? Bueno, estamos dejando de lado a la familia. Porque nuestra familia se resta para que nosotros podamos estar con la gente. Y eso, a veces, las personas no lo piensan y menos lo valoran. ¡Pero yo sí! Siempre dejamos algo de lado y ese algo es la familia. Por ejemplo, para el terremoto del 2010, en Santiago, estaba en el departamento junto a mi familia y cuando pasaron algunos minutos y vi que estaban todos bien y ya más tranquilos, me fui a cumplir con mis funciones. No volví en 36 horas a la casa».

¿Qué más hace cuando deja de lado su grado de general?
«Para desestresarme me gusta andar en moto, salir a dar una vuelta, quizás corta, pero que ande unos minutos me permite liberar tensiones. Lo otro que también me gusta es dar una vuelta en bicicleta, donde en varias oportunidades llegamos hasta el Enjoy y siempre de civil. Hay gente que me ubica, pero trato de pasar lo más desapercibido posible. También me gusta la lectura. Leo de todo un poco. Historia, ciencia ficción. Hace poco terminé de leer «Veterano de Tres Guerras». ¿Sabes? Tenía un libro que me encantaba, cuando era chico, que se llamaba «Una Mujer Llamada Fantasía» y es como «Papaíto Piernas Largas». Ahora estoy leyendo uno de Fernando Villegas, «Chile, una historia casi secreta».

En serio… ¿cuántas páginas se lee al día?
«Leo unas 40 páginas diarias, más o menos. Y cuando está muy emocionante el libro, puedo pasar de largo. Pero trato de no hacerlo los fines de semana, porque aprovecho de estar con la familia. Leo en la oficia cuando me da el tiempo, así que me siento en el sillón y leo. Todo eso hace cambiar el sentido de una jornada laboral. Cuando chico también me gustaba mucho leer las historia de Mampato y Ogú. Y tengo la colección completa, aunque me costó tenerla, pues una vez mi madre me dijo ‘estos libros mejor se los voy a regalar a tu sobrino’. ‘No mamá, son míos’, le respondí. Y la colección está intacta y hasta empastada. Los tengo de recuerdo».
Es tan adicto a los libros de historia, que gracias a ello puede crear personajes. Por eso, a sus hijas les cuenta cuentos por las noches antes de acostarse. Les relata historias para que ellas se vayan sumergiendo en cada una de ellas.
«Una es ‘Roseta’ y la otra es ‘Clavelina’, y siempre les estoy contando historias. Me siento en la cama con ellas y como me piden un cuento, les relato historias de las que he leído y de las que me acuerdo. Por ejemplo, de la historia de Chile, universal. Y parto con la historia de dos personajes que se acuestan juntas como hermanas y se ponen a soñar que están viajando en el tiempo… y ellas son partícipes de la historia… Entonces les voy narrando una faceta de una historia que puede ser parte de la historia de Chile y me sirve para que además le tomen el gusto y vayan conociendo la historia del pasado de nuestro país, porque así le darán un sentido más dinámico y más fluido cuando lo pasen en la escuela».

Pese a los sobresaltos que ha pasado como carabinero, especialmente en Santiago, donde por 29 años trabajó en varios operativos y estuvo en varias poblaciones conflictivas, «pero a Dios gracias no me tocó trabajar ni en La Legua ni en la población La Victoria».
No olvida tampoco lo sucedido en noviembre del año 2016, cuando llevaba una semana como general y estando en la comuna de Monte Patria, se enteró de la muerte de dos carabineros motociclistas.
«Uf, fue terrible, porque uno a la gente la conoce. Llevaba dos años como prefecto, luego ascendí a general y ocurre esto. Hay veces que uno ayuda a su gente, pero no se ayuda a sí mismo. Uno tiene que buscar cómo contener a las personas que trabajan con uno, pero quién te contiene a ti. Es difícil. Uno tiene que asumir que sigue siendo el jefe y que hay que poner la tranquilidad. La vocación del carabinero va más allá de la familia. O lo hacemos bien o mal, pero siempre estaremos en el limbo. Pero sí existe una cosa clara: cuando se necesita alguien que te ayude, que te dé tranquilidad o que salve a tu familia, nos van a llamar a nosotros, porque somos los primeros que estamos llegando al lugar».
Ha pasado un tiempo desde que comenzó la investigación por la denominada «Operación Huracán», debido a la supuesta  manipulación de evidencias por parte de Carabineros. Esto ha provocado un fuerte desplome en la aprobación de la institución uniformada, que según Cadem pasó de 62% en enero a un 40% en febrero. Sin embargo, ésta no es la primera gran baja que sufrió Carabineros, porque tras el descubrimiento del fraude en la institución, la aprobación pasó de un 77% a un 62% en julio del año pasado.

¿Cree que ha sido dañada la imagen de Carabineros con todo lo que ha pasado?
«Está dañada la imagen y hay que tratar de recuperarla. Duele y creo que mientras no se procese como corresponda a los delincuentes que en un momento vistieron el uniforme y se aprovecharon de esa condición, no se haga una condena y no se esclarezca y aunque así sea, siempre estará la persona que no va a querer a Carabineros. También sacará en cara y dirán que los ‘pacos’ igual son delincuentes. Siempre va a salir y estaremos en tela de juicio».

¿Pero duele que los estén apuntando con el dedo?
«En el caso desfalco faltó un control y no sólo interno, sino que también hay organismos externos que tienen que hacer controles y no lo hicieron. Pero una vez que se toma conocimiento, son los mismos funcionarios los que hacen el proceso investigativo. Nos duele y nos afecta considerablemente, pero creo que la persona que en su momento se ufanó de ser carabinero, simplemente no tenía valores. Rompió un código de ética y para mí no son excarabineros, sino que son delincuentes, que rompieron principios fundamentales de una sociedad y eso duele y molesta».

¿La gente ha perdido el respeto con la institución?
«Sí, pero es un problema social. Así como ha perdido el respeto hacia el carabinero, también se ha perdido el respeto con los padres, ya que hoy los jóvenes tampoco tienen respeto con los profesores. Si comienzo a sumar, en su conjunto la sociedad ha tenido un cambio bien fuerte y hay un problema de control que nace desde la familia. Nosotros somos una institución grande y si hay un descarriado, tenemos que detectarlo de manera oportuna, pero si no lo hacemos, seguramente va a caer en las redes de la justicia y ojalá seamos nosotros quienes lo pongamos a disposición de la justicia».

Pese a todo, igual los siguen llamando cuando necesitan de una mano amiga, ¿verdad?
«La gente no puede olvidar el sacrificio que Carabineros han hecho en todas las contingencias climatológicas que hemos tenido en el último tiempo en la región. Creo que ese carabinero que está al lado de la gente, el que los saca del agua, el que les entrega tranquilidad, es el que la gente necesita, lo quiere y lo valora. Y a ese carabinero tenemos que proteger y para eso estamos trabajando. Por eso hay que cuidar la institución. Dentro de todo somos el reflejo de la institución y la sociedad. El carabinero no sólo es el uniforme verde, es la sociedad misma. Somos parte de la sociedad porque somos visibles. En la calle no sé quién es un periodista, abogado, médico o un albañil, aunque todos anden con terno. Pero vistiendo el uniforme uno sabe quién es. Y lo que haga es un reflejo de la sociedad».

1 COMENTARIO

  1. yyyy CUANDO DEVUELVEN LA PLATA DE NOSOTROS LOS CIUDADANOS ?
    O DESEAN QUE PASE COLADA ?
    CUANDO SENTENCIAN A LOS QUE ROBARON NUESTROS IMPUESTOS ?
    Y SON DE ORDEN Y SEGURIDAD
    CUANDO DEVUELVEN LO APROPIADO INDEBIDAMENTE

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