CONFUSAM Regional: Más que aplausos queremos implementos de seguridad

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Funcionarios de la salud dicen estar en el abandono, y que en esta guerra sanitaria «los implementos de seguridad no están a la altura de los requerimientos», asegura Luis Reyes, presidente regional de la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal. Más que pedir un aplauso por su trabajo, esperan más elementos de protección personal para los trabajadores

Son ellos hoy la «primera línea». Porque con la pandemia del Covid-19 instalada hace rato en el país y en la región, con 52 casos ya confirmados, en ellos se extreman las miradas, pues no solamente se exponen a un contagio por la naturaleza de sus tareas, sino también porque son parte de un sector vulnerado en sus derechos laborales.

En tiempos de coronavirus, hoy en Coquimbo la atención primaria es la base para hacerle frente a esta enfermedad. «Somos el filtro», reconoce Luis Reyes, presidente regional de la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal, Confusam.

No están en las calles. Sino en sus lugares de trabajo, enfrentando esta guerra con lo que tienen, y más allá de un fuerte aplauso por su labor, como pidió el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

«Hoy nosotros no estamos protegiendo a los manifestantes en el estallido social, sino que estamos protegiendo a la población, y somos la ‘primera línea’, porque somos la puerta de entrada a lo que es la atención de la gente en salud. Somos quienes realizamos el filtro más importante para que las urgencias de los hospitales no colapsen, para que cuando llegue alguien efectivamente al servicio de urgencia sea una urgencia real y un caso que requiera ser hospitalizado. Cuando tienes una urgencia en el Hospital San Pablo, en La Serena o en Ovalle, que no esté colapsada, no es porque la gente no vaya, sino porque quienes hacen el filtro son el personal de atención primaria, entonces somos quienes de alguna manera vamos resolviendo más del 80% de los problemas de salud de la gente que no necesitan necesariamente estar acudiendo a un servicio de urgencia hospitalaria».

«Esto, para enfrentar la pandemia con equipos reducidos, y que permita ante la eventualidad de un contagio que ese equipo tenga que hacer cuarentena y se pueda de alguna manera cubrir, y sin la necesidad de cerrar ese establecimiento, tal como sucedió en el sur, por ejemplo, donde la dirección de un centro no quiso hacer turnos y bastó que uno se contagiara para que todos los funcionarios tuvieran que irse de cuarentena…».

Entonces, acá en la región «los alcaldes han entendido esa necesidad de ir generando esta modalidad de trabajo, y que si bien implica un trabajo más fuerte para los equipos, es lo mejor para evitar lo que pasó en el sur».

En general, advierte Reyes, las personas han tomado conciencia y que por un tema de contingencia saben que deben ir lo menos posible, salvo en situaciones más urgentes, «pero en general han entendido que se debe priorizar y quedarse en casa, que es probablemente la mejor herramienta para prevenir los contagios…».

Sin embargo, Reyes hace un crudo balance de la situación actual, que deja en evidencia las carencias que existen en el área y la poca protección con la que cuentan los funcionarios.
«Los funcionarios tienen que estar armando sus propios elementos de protección personal, lo que habla de una despreocupación de parte de las autoridades, que creo se tienen que hacer cargo de proveer de los elementos de protección personal para darle tranquilidad a los equipos que hoy están entregando la atención, que están dando la cara y que son la ‘primera línea’ de la atención, como son los funcionarios de la atención primaria, los servicios de urgencia y los funcionarios de los hospitales».

PRIORIDADES

Aunque configuran la «primera línea» del enfrentamiento contra la pandemia del coronavirus, lamentablemente Reyes sostiene que «no estamos a la altura de las necesidades. No podría decir que no hay mascarillas, pero sé que no se están cambiando en los tiempos que corresponde, y tampoco están entregando la cantidad suficiente. Por lo tanto, otorgar esa sensación de falta de seguridad a la gente, diciéndoles que hagan mascarillas usando el pañito de cocina, que lo doblen de tal manera, es probablemente una irresponsabilidad mayor. La gente debe usar elementos de protección personal de la más alta calidad, porque acá no se puede jugar con la salud de la gente, menos con los que están trabajando y que están poniendo el pecho en una situación que algunos, sentados en sus oficinas en Santiago, en el ministerio, parecieran no conocer».

En este sentido hizo un llamado a las autoridades a comprometer más medidas de apoyo al personal de salud.
«Creo que la cantidad de elementos de protección personal es el déficit que tenemos a nivel regional y país, donde existe un reclamo fuerte, y no sólo de la atención primaria, sino que también de los hospitales, pues ya ha se están viendo manifestaciones en otras ciudades, reclamando una situación que es muy compleja, porque no sé desde hace cuántos años que no hemos ido a una guerra, pero sin embargo seguimos poniendo plata en armamento, en tanques y aviones que no usamos. Pero en este tipo de guerra, que es la guerra que se da en la salud pública todos los días, los implementos de seguridad no están a la altura de los requerimientos».

RIESGO Y TEMOR

Los trabajadores de la atención primaria en la región son cerca de 2.400, y desde siempre, argumenta Reyes, «todos los gobiernos que han pasado lo único que han hecho es destruir y desarmar la atención pública de salud, y eso hoy nos está pasando la cuenta. Y se ve reflejado que en vez de estar parado frente a un enemigo invisible, nos encontramos de alguna manera desprotegidos y con muy pocos elementos de protección, visto que le han dado mucha importancia a los respiradores, que sirven lamentablemente para cuando te encontraste con alguien que ya se enfermó, pero las mascarillas para el funcionario, los lentes, guantes, las pecheras son insuficientes, y ese es el gran problema».

Aclara el dirigente que los establecimientos disponen de un funcionario que es el encargado de ir haciendo el recambio de mascarillas, y hay comunas en las que se ha establecido dos por funcionario al día, «lo que nos obliga de alguna manera a implementar medidas como trabajar sin la mascarillas en el puesto de trabajo, y si te toca desplazarte dentro del lugar, recién ponértela. Insisto en que estamos defendiéndonos de un virus con los elementos de protección no adecuados». La viralización de cómo hacer sus propias mascarillas e, incluso, improvisando la manera de preparar pecheras con bolsas de basura, ha indignado a los funcionarios de la salud, lo que a juicio de Reyes «habla de una precariedad y de tener que recurrir a la creatividad, que en este momento, frente a una enfermedad que es mortal respecto a los adultos mayores, claramente es un escenario de mucho riesgo y temor».

Asevera que hoy es primordial y necesario decir que la gente se quede en sus casas, «puesto que nosotros, los trabajadores de la atención primaria, no tenemos esa posibilidad. Muchos de los que trabajan en la ‘primera línea’, como los médicos, enfermeros, técnicos paramédicos y gente que desarrolla la atención directa de público en el día a día, claramente no tiene esa opción por un tema de vocación y compromiso con la salud de la gente. Por ende necesitamos el mayor de los respaldos, no solamente por el aplauso que pidió el ministro para la gente que trabaja en salud, sino que necesitamos que ojalá ese aplauso venga acompañado de más mascarillas, de más elementos de protección personal para los trabajadores, porque eso nos dará la seguridad a nosotros y también a nuestras familias».

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