Declaraciones de Tomás Yávar a DLR son tomadas en medios nacionales

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Después de dar una extensa y detallada entrevista a Diario La Región (DLR), contando entre otras materias de la existencia de «una red de protección» que en esos años tendría o tuvo el cuestionado ex obispo Francisco José Cox Hunneus, el ex trabajador del Arzobispado volvió a ratificar ayer sus palabras, y sin temor a nada, dice:

«No me da miedo hablar, puesto que mi único aporte es dejar bien en claro que acá existía una red de apoyo y que muchos sabían, pero nadie habló e hizo nada»
En un tramo de la entrevista concedida a DLR, este viernes, Yávar, conocido en el mundo político de la zona, donde ha ejercido de analista, preparador de campañas, y en otras funciones con numerosos candidatos de diversas corrientes, dice haber trabajado en el Arzobispado entre 1990 y 1997, justamente en el tiempo en que Cox era arzobispo.
Habla de la red de protección económica, social y política que tenía en ese entonces el cuestionado obispo. Red que le permitía hacer y deshacer en la diócesis.
Habló también de un departamento que Cox (o
el arzobispado) arrendaba en Avenida del Mar, lugar hasta donde llevaba a sus «regalones».
Sus palabras provocaron diversas reacciones, lógicamente en las víctimas, pero también en él, en Yávar, pues su teléfono no dejó de sonar durante todo el día.

«Me llamaron de Radio Cooperativa, de Megavisión y también del diario La Tercera para que contará lo que hablé en este diario de la región, temas que reafirmo absolutamente ahora de nuevo».

«También me llamaron algunos amigos que también trabajaron en esos años en el Arzobispado… pero todo bien. Mi único aporte es dejar bien en claro que acá existía una red de apoyo, que había una estructura para generar estas situaciones. Creo que es una verdad absoluta de que Cox abusó de jóvenes y niños. Así que el tema, y quiero nuevamente dejarlo en claro, es que muchos sabían de esto, de que había una red de protección y nadie habló por omisión, o porque era parte del negocio hacerse los lesos para evitar que todo se supiera. Entonces mi aporte es poner el tema de la red de protección en la mesa», precisó ayer en su segundo contacto con este medio.

Sin embargo, y pese a relatar lo que en esos años pasaba y que nadie trató de evitar, hoy siente un dejo de culpabilidad. «De verdad me siento súper mal. Fui uno de los rebeldes, pues era grosero y hasta irrespetuoso con el obispo, y lo hacía para que me preguntaran, y cuando lo hacían, yo contaba los motivos: Les decía que actuaba de esa manera porque Cox tenía conductas homosexuales -y no soy homofóbico- y porque encontraba que abusaba de ciertos jóvenes, por lo que su conducta de verdad que no me parecía. Pero hoy, después de haber contado todo, siento que pude haber hecho algo más y no lo hice. Es que el tema lo hacíamos como un chiste, nos reíamos y es complicado. Porque cuando me enteré y me dijeron que hubo niños abusados, de verdad que quedé muy descolocado. Cox, eso de darse besos y abrazos, incluso delante de muchos, lo hacía con normalidad, porque estaba blindado. Nunca estuve con él encerrado, de hecho lo evitaba y lo cuestionaba, pero él, sabiendo todo eso, lo hizo delante de mí, y no una vez, sino que varias veces. Entonces se sentía muy blindado, muy poderoso».

PARA QUE NUNCA MAS OCURRA

Una de las cosas que Yávar espera que ocurra con su testimonio, es que nada de esto vuelva a pasar y que existan las garantías para poder olvidar.

«Quiero que la comunidad entienda que acá hay gente que no quiere asumir la verdad, que comenzará a evadir matando al emisario y culpando a estas personas con dobles intenciones, porque han hablado (Godoy y Soto, los denunciantes), por lo que ha llegado el momento de hacer el esfuerzo para que eso no se repita. No obstante, acá existe un tema más de fondo, y es que sigo siendo cristiano, formado en una parroquia, pero hoy en día no voy a llevar a mi hija a una iglesia, ya que no me están dando ninguna garantía. ¿Quién va a salvar esta crisis?, ¿Quién sacará este tema adelante? ¿Los laicos? Entonces este no es un tema menor, porque cuando se te caen los que están llamados a generar ese soporte ¿cómo lo vamos a levantar? Para mí tiene que acabarse el celibato, que es una aberración y que nace de una decisión política, ni espiritual ni religiosa…».

Si sus dichos le podrían traer complicaciones en el tema personal y laboral, explica que «no me da miedo hablar, porque soy una persona de 52 años, hijo de la dictadura, viví en dictadura y luché contra la dictadura. Así que lo que pasa ahora no es nada en comparación con esos años. Que me puedan cuestionar algunas cosas, que me cierren algunas puertas, puede pasar, pero es un tema menor, ya que en el fondo hoy no se trata de mí, sino de saber, y quiero que me den las garantías de que esto dejó de pasar, que los abusos ya no están ocurriendo, y que no van a ocurrir nunca más. Tengo 52, y hoy se trata de la gente joven, de los niños, así que esa es mi motivación. ¿Qué me harán? ¿Cortarme las manos?»…

DISPUESTO A DECLARAR

Ahora, si me llaman para declarar, claro que iré, y lo haré porque ya nos metimos en esto. Y reafirmo todo lo que dije ayer (viernes) y todo lo que está publicado en este diario, de que Cox tenía una red de protección».

Querellante Ratifica LO contado

Desde que se decidió a hablar, a contar que fue víctima de Cox cuando era un menor de edad, su vida dio un giro de 360 grados. Entrevistas y más entrevistas en la región y a nivel nacional, han marcado su presente.

Reconoce Hernán Godoy que ha pagado enormes costos personales al contar su historia, y que veía con desesperación que todo volvía a su estado original al ver que no había justicia y que toda esa frustración se iba incrementando cuando, en la calle, le hacían sentir que él era culpable «y que muchos nos van a apuntar con el dedo y otros irán a decir que nos estamos colgando de algo, como me lo han señalado un par de veces en la iglesia…».

Por lo mismo, «que personas que se hayan decidido a hablar sólo ratifica lo que yo he contado. Es importante que personas que fueron testigos de la vida que llevaba Cox acá en La Serena, hoy saquen la voz. Eso da credibilidad a lo que uno está hablando y que ha contado. En el fondo todo esto me alegra, de que existen personas que quieran dar la cara y que se sumen a esta causa, justamente para que nunca más vuelvan a ocurrir estas aberraciones, que es lo que esperamos, y por eso es que durante todo este tiempo he estado luchando para, de una vez por todas, sacar toda esta mugre que existe en la Iglesia».

Hoy todo es diferente. En ese tiempo, tal como es sabido, Cox estaba rodeado por muchas personas, y ninguna autoridad, menos religiosa y laica, creía cuando les advertían del peligro que representaba el sacerdote, especialmente para aquellos jóvenes que tenían fe y lo veían como un Dios.

«Cox es una persona que todo lo conseguía por lo material. Incluso a personas les daba vehículos, casas, mucho dinero para invertir y eso siempre era sabido. Se manejaba en ese tipo de cosas, porque tenía el poder económico para hacerlo. En el caso de nosotros, cuando llegamos muchos años antes a estos relatos, cuando Cox no era el arzobispo de La Serena, sino que era coadjutor de Bernardino Piñera, me acuerdo cuando íbamos y nos pasaba tres mil pesos, que para nosotros era mucho dinero, porque el kilo de pan costaba 10 pesos… Entonces para nosotros, que no teníamos nada, eso era una oferta muy buena».

No obstante, y dentro de todo lo malo que ha tenido que pasar, especialmente cuando ha tenido que recordar una y otra vez lo vivido, ha sentido el apoyo de muchas personas, entre ellas del obispo emérito Manuel Donoso.

«Siempre me ha brindado el apoyo, siempre me ha dicho que lo tenga que decir lo diga. Es una persona abierta en el sentido de poder contarle a la justicia lo que vivió, así que su apoyo siempre lo he tenido en ese sentido y eso se lo agradezco un montón. Una persona que quiere ser transparente, entre tantos que se refugian, es para sacarse el sombrero. De verdad que ha ayudado mucho para que la verdad se sepa».

Que entreguen información, que la hagan pública

Desde la Agrupación Juan XXIII también reaccionaron a las declaraciones de Tomás Yávar, argumentando que «estas declaraciones igual son sorpresivas y nunca dejan de serlo por los detalles que cuenta. Entonces si él trabajo, lo vivió y estuvo cerca, es sumamente valorable que haya hablado. Así que lo que él cuenta coincide con lo que nosotros hemos estado investigando, que es esta red de encubrimiento. Es por eso que vamos a seguir esta investigación y hacer un organigrama de la red de protección de Cox, donde seguramente vamos a tomar la información que dio a los medios de comunicación, porque creemos que ya no es solamente Cox, sino que acá existió un aparataje político, social y económico que protegió a este abusador. Solamente los agradecimientos a él y a quienes ya han sacado la voz con valentía para poder denunciar estos hechos, que marcaron la vida de tantos jóvenes en la ciudad de La Serena».

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