Granos de polen dan pistas para «leer» el pasado en sitio El Olivar

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La ampliación de la doble vía de la carretera 5 norte dejó al descubierto uno de los sitios arqueológicos más importantes de Chile. El Olivar, ubicado a cuatro kilómetros al norte de La Serena, albergó a las culturas Diaguita, Ánima y Molle. La empresa Sacyr que se adjudicó la construcción de la calzada no quiere continuar con la exploración arqueológica y se encuentra en pugna con el MOP por cómo se resolverá la protección de este patrimonio.
Si bien, las primas excavaciones en El Olivar comenzaron en los años 30 con Francisco Cornely, destacado arqueólogo, investigador y precursor del Museo Arqueológico de La Serena, no fue hasta mediados de 2015, con la construcción de la doble vía Vallenar-La Serena, cuando comenzaron con los labores de remoción de tierra, los trabajadores encontraron una serie de esqueletos, los que tras someterse a algunas pruebas, se comprobó que eran vestigios arqueológicos de larga data.
Este hecho hizo que el sitió saliera a la luz pública y lograra captar el interés de la ciudadanía.
En el mes de septiembre de 2015, ante la falta de claridad acerca del destino final de esta área, Sacyr suspendió las excavaciones de rescate, quedando en ese entonces cerca de 50 de cuerpos por recobrar.
Recién en enero de 2017 se retomaron las excavaciones, no obstante, debido a la gran densidad de cuerpos humanos y animales existente en las áreas intervenidas, no se logró en una sola campaña agotar estas áreas funerarias. En la actualidad existen aún cerca de 30 de cuerpos que deben ser prontamente rescatados para evitar que agentes externos puedan dañarlos. Sin embargo, hasta la fecha no existe ninguna certeza acerca de si Sacyr financiará o no nuevas campañas.
El Consejo de Monumentos Nacionales dice que este sitio es conocido desde 1939 con estudios que evidencian su existencia. En el estudio de impacto ambiental realizado por el MOP se excluyó este sector y se inició la evaluación 10 kilómetros al norte de La Serena, saltándose este monumental vestigio que se encuentra solo a cuatro. Esto determinó que en este sector no se realizara una línea de base arqueológica que permitiera prever la situación que se generó después.
El polen para comprender a nuestros antepasados
Dada la importancia histórica y patrimonial del sitio arqueológico El Olivar, el laboratorio de paleoecología del Centro de Estudios de Zonas Áridas (CEAZA) dio a conocer una investigación en donde analizaron los granos de polen encontrados en el lugar.
Los resultados, de más de cuatro meses de investigaciones, se dieron a conocer en una actividad abierta al público en el Salón del Museo Arqueológico de La Serena. «La Divina Comida» fue el título de la exposición a cargo del Dr. Ignacio Jara, biólogo y palinólogo, que fue el realizador de la investigación.
Esto fue posible gracias a la adjudicación del proyecto «Recuperación e identificación de material vegetal prehistórico del sitio arqueológico El Olivar, La Serena», financiado por el fondo cultural Región de Coquimbo 2017 otorgado por el Gobierno Regional.
De acuerdo al investigador, «la principal idea era entender que había dentro de las vasijas de cerámica, se han hecho muchos estudios sobre la decoración, pero la idea de saber que había dentro está recién comenzando».

«Se podía encontrar granos de polen en las vasijas, me hubiese gustado en ser más enfático en decir que crecía alguna planta, pero lo más importante es que podían encontrar granos de polen y este proyecto puede dar pie para muchas otras colaboraciones» agregó el Dr. Jara.
«Si vemos la comida de nuestros ancestros, encontramos granos de porotos y maíz, que indican que eran parte de la dieta, ya ha sido descrito a través del registro arqueológico pero por el polen pudimos aproximarnos a eso» añadió.
La edad exacta del polen extraído desde las vasijas aún es desconocida, pero se está a la espera de los resultados de las dataciones radiocarbónicas que arrojen los análisis de laboratorios en Estados Unidos, que demorarán un tiempo.
«El polen tiene la suerte que está todos lados, en el presente y pasado, teníamos la esperanza de encontrar polen en el sitio El Olivar, por suerte fue el caso y pudimos conocer más sobre los pueblos ancestrales» puntualizó.
En esta línea, el Dr. Jara explica que «lo que se conoce, son los contextos fúnebres, que pertenecen a las culturas denominadas Las Ánimas y Diaguita que poblaron esta zona entre los años 800 y 1500, después de Cristo».
«Más o menos como en la Edad Media, cuando Europa estaba sumergida en la edad oscura, en estos valles de la Región de Coquimbo, florecían culturas que se caracterizaban por ejecutar una alfarería muy fina, con patrones geométricos, se trataba de culturas bastantes sofisticadas», señaló.
Agregó que «otro tema, es que las plantas podían tener un origen cultural, por ejemplo: observamos granos de polen de la familia de plantas como el Cachiyuyo, familia que también tiene plantas que son comestibles, como la quinoa. Entonces en todas las muestras observamos granos de polen de estas plantas, lo cual podría indicar que había vegetación nativa pero también podría significar que en El Olivar había, se consumía o probablemente también se plantaba quinoa».
Dentro de la investigación se encontraron indicios del maitén, arbusto que en la región crece solamente en las zonas húmedas, en torno a los lechos de ríos o en los bosques de neblina como el Parque Nacional Fray Jorge.
El estudio entregó datos reales sobre las costumbres de vida y alimenticias de las culturas Molles, Diaguitas y Ánimas, en un sitio que aun espera silente tu futuro.

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