José Sulantay y el coronavirus: «Todos estamos preocupados, y más uno con la edad…»

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– El ex técnico, tercero con la Sub 20 en el Mundial de Canadá, aprovecha el aislamiento social producto del Covid-19 para estar en su casa y ordenar cosas que tenía pendiente, «porque pienso que ya debo ir planificando para un tiempo más qué haré con mi casa…»

Sus 80 años lo convierten en parte de la población de riesgo. Por eso, porque el coronavirus anda dando vueltas por ahí, optó por el aislamiento, y la mayor parte del día la pasa encerrado en su casa, «aprovechando el hogar», cuenta José Sulantay del otro lado del teléfono.

Su última actividad dentro de un campo de juego fue dirigiendo a Cobreloa en 2017, «donde tomé un fierro caliente», y de ahí a su casa, a dedicarse a su familia y a los negocios «ya que hay harto que hacer. ¿Si le tengo temor al coronavirus? «Todos estamos preocupados, y más uno, con la edad», agrega.

Si alguien pasa por la Avenida Videla, en Coquimbo, se encontrará con el gimnasio de su propiedad cerrado. Y al lado, sí, pegadito, está su búnker.

A Ovalle, a su parcela

Ahí, en su hogar, se ha dedicado a ordenar cosas que tenía pendientes. Asegura que se cuida, «en cuanto a estar en un grupo de gente, y todo lo hago por teléfono, entonces no tengo que salir, y cuando lo hago es para ir a la parcela que tengo camino a Ovalle. Voy una vez a la semana y allá no me junto con nadie, así que riego un poco y me vengo».
Durante horas se la pasa en su oficina, al lado del jardín, que está adornado por fotos, libros y trofeos que obtuvo a lo largo de su carrera.

«Paso más tiempo en la oficina arreglando cosas, porque pienso que ya debo ir planificando para un tiempo más qué haré con mi casa, porque estoy con mi señora y mi hija menor acá. Somos tres y quiero tener todo ordenado, porque tendrá que llegar el momento en que uno tiene que partir y no quiero que a última hora las cosas no estén bien hechas, por tanto estoy en eso. Pero tengo tantas cosas y he gastado días viendo fotos familiares, personales, álbunes de recortes de periódicos que los mismos periodistas me regalaron, así que en eso he estado. A veces leo un poco lo que dije y he estado de acuerdo hasta el último en mi idea futbolística».

Para el «Negro», como cariñosamente se le conoce, llegar a los 80 años «era un milagro, porque uno se desgasta, aunque mi vieja duró bastante, lo mismo que mi padre. Pero con todo lo que está pasando con esta enfermedad que llegó… ¿Sabe? Hasta cuando me retiré del fútbol como jugador, me preparé dos años antes. Incluso hice cosas que nunca pensé y me preparé, así que el día que me retiré del fútbol no lo sentí, pues trabajé en varias cosas para poder acercarme al sueldo que ganaba como jugador y no se sintiera en la casa, por lo tanto he estado acostumbrado a prepararme para lo posible…».

Miedo por la familia

A los nietos, los más chicos, los ha visto muy poco. «Incluso con mis hijos nos conectamos más a través del teléfono y con los nietos más grandes nos vemos un poco. Ellos vienen a almorzar, a estar con la abuela, pero no es constante debido a esta enfermedad».
Más que temor, siente preocupación por lo que está pasando en el mundo, en el país y la región. En su ciudad Coquimbo. Sin embargo, «después de haber estado 60 años en el fútbol profesional, y debutar en La Serena en el año 1957, gracias a Dios soy fuerte de salud. En realidad tengo más miedo por la familia que por mí, pero me cuido y lo he hecho toda la vida».

La pandemia paralizó todo, incluso una de las actividades que estaba desarrollando y que lo llenaban, que eran las charlas.

«He salido a dar charlas desde Arica hasta Punta Arenas, y la última fue en Calama, y de todo tipo, no solamente futbolística».

Dice ver de todo, especialmente las noticias, con lo que está sucediendo en el mundo, «y estoy preocupado», avisa. También ve programas de todo tipo, entre ellos musicales, y partidos fútbol «algunas veces, pero la verdad es que no tengo un plan rígido, al contrario, estoy aprovechando, porque uno que ha estado tantos años afuera, debido al fútbol, no me siento mal en mi casa. Prácticamente he vivido una cantidad de tiempo afuera, así que ahora estoy gozando de mi hogar».

Hoy el fútbol ya no le entusiasma, por eso «tampoco voy al estadio. Veo solamente algunos partidos, pero que tenga una inquietud por ir al estadio, la verdad que no. Estoy preocupado de unas canchas que tenemos en La Serena con Ricardo Rojas (en la carretera, frente al mall), entonces estoy mucho tiempo en ese lugar. Claro, cercano al fútbol, pues tengo mi escuela ahí mismo, pero ocupo el tiempo en eso, ya que hay harto que hacer».

En 2007 consiguió el tercer lugar en el mundial juvenil de Canadá con una camada de jugadores que, años después, conseguirían los títulos en las copas américas de 2015 (Chile) y 2016 (Estados Unidos).

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