Médicos prevén para febrero a abril probable rebrote de Covid por lo que piden conservar refuerzos clínicos

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Nerviosos por el cierre del Hospital de contingencia en Ovalle y ante la fecha establecida de permanencia del Hospital Modular, además de una supuesta disminución de personal y camas críticas, el gremio que preside Rubén Quezada aboga esperar con el mismo contingente una eventual segunda ola.

Quizás sea en febrero, marzo o abril. Quizás sea antes. Así esgrime el presidente del Colegio Médico, Rubén Quezada, un eventual rebrote de coronavirus en la región de Coquimbo.

El pronóstico de una segunda ola es un asunto comentado entre esos profesionales, quienes siguen con atención el crecimiento de los contagios en países de Europa, como Italia, Francia, Alemania y España, y el monitoreo en otras regiones del país, principalmente del sur de Chile.

Pero también están nerviosos. El cierre del Hospital de contingencia en Ovalle y una supuesta fecha establecida de la permanencia del Hospital Modular del estadio La Portada los tiene expectantes. Junto a ello, asumen que habrá una supuesta disminución de personal y camas críticas, aunque lo hacen sin conocer cifras.

Son 1.134 funcionarios los contratados para reforzar la red asistencial de nueve hospitales en la región y otros centros de atención primaria desde que comenzó la crisis sanitaria. Pero las cifras más alentadoras de casos hacen pensar que habrá una reducción de los recursos asignados a combatir la pandemia.

«Vemos que se encuentra en descenso el nivel de contagio, pero en todos los países de mundo, y en Chile no va a ser la excepción, se han producido segundas olas, incluso mayores que en los momentos más agudos de la primera. Recordemos que el Hospital de Contingencia (en Ovalle) fue cerrado y el Hospital Modular también tiene su fecha de funcionamiento establecida, y nos preocupa quedar muy desprotegidos frente a una segunda ola en los meses que se vienen», dice el dirigente gremial.

Así, otro de los énfasis que el Colegio Médico advierte para dar continuidad a los servicios adquiridos, se refiere a la necesidad de bajar una serie de prestaciones que no se pudieron realizar producto de la pandemia, tales como «cirugías aplazadas, interconsultas sin realizarse, y listas de espera que han ido en aumento», que con la capacidad conseguida ayudaría a «ponernos al día con todas las consultas de salud que han quedado pendientes».

Unas 8 mil prestaciones médicas, sólo en cirugías, están en pendientes de materializarse.
«Vemos al día de hoy como la gente ha perdido sus controles y es necesario aprovechar estos meses, insisto, para ponernos al día, porque en algunos meses más vamos a estar en la segunda ola de la pandemia y ya las personas no van a poder seguir postergando sus problemas de salud», recalca.

Según Quezada, ha existido «bastante» presión, desde el punto de vista económico, por reactivar una serie de servicios que si bien son necesarios, se están retomando «con demasiada celeridad».

Sugiere también no olvidar que la región de Coquimbo mantiene la brecha más alta, a nivel nacional, de camas, puesto a que si en Chile existe un promedio de 2,1 camas por cada 10 mil habitantes, la zona no llegaría a la tasa de 1,2 camas por cada 10.000 personas.
Junto a ello, insta a poner fin al déficit estructural del sistema de salud, el que no se resolverá si no se aumenta en al menos 1% el presupuesto para el sector y el per cápita para la atención primaria no alcanza los $10 mil.

«Sabemos que en verano suelen disminuir las infecciones respiratorias, mientras que en invierno, o cuando ya empieza el otoño, podemos tener enfermedades. Todo va a depender de lo que podamos hacer para prevenir el rebrote y no propiciarlo como vemos que se han tomado algunas medidas», señala.

Otros dirigentes también están buscando evitar probables desvinculaciones, debido a que el personal podría colaborar en suplir los relevos de funcionarios que no han podido tomar sus vacaciones, que fueron postergadas por la obligación de mantenerse en sus puestos por la pandemia. Creen también que las contrataciones pueden sustituir a otros funcionarios que están con licencias médicas, producto del desgaste emocional que han sufrido estos últimos meses.

Lina Araya, dirigente de la Asociación de Enfermeras y Enfermeros de los hospitales de La Serena y Coquimbo, explica que existe preocupación respecto a la cantidad de camas que hay en la región, las que ya eran muy deficitarias en cantidad, previo a la llegada del virus. Así solicitan dejar con al menos 48 camas de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), más del doble de las que existen en un año normal (22), ya sea para un eventual rebrote, como para cubrir el déficit.

Se estima que esas peticiones se realizarán a la propia autoridad de salud.
En tanto, el diputado Matías Walker insistió en que el presupuesto del año 2021 tenga su prioridad en la salud. «Probablemente vamos a asistir, lamentablemente, a una segunda ola de contagios, y eso requiere poner todos los recursos necesarios en seguir protegiendo a las personas. No se puede relajar los servicios de salud en ese esfuerzo, debemos mantener las camas UCI, renovar los contratos Covid para el personal de apoyo a la salud, tenemos que estar preparados, y, por supuesto, fortalecer la atención primaria de salud en los Municipios para hacer trazabilidad; para que la segunda ola de contagios nos tome mucho mejor preparados», cuenta.

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