Mujer que da refugio a niña fugada del Sename luchará por su tutela

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Dice que tiene temor que le puedan quitar a la menor de 12 años, que llegó a su casa buscando ayuda luego que se fugara por segunda vez de un centro del Servicio Nacional de Menores en menos de dos semanas. Han pasado más de dos meses y Mónica quiere hacer todo lícito para que la pequeña pueda quedarse con ellos y hacer una vida acorde a su edad: ir a la escuela, jugar, y sin temor de que pueda regresar a un hogar.

Faltaban algunas horas para la Navidad y ella se paseaba feliz por la casa. Ayudó a decorar la mesa y junto a los otros hijos de Mónica (nombre ficticio) se sentó con la mirada puesta en el reloj.

Fue una noche especial. Como nunca antes la había tenido.

Muchos regalos le llegaron: ropa, una mochila para la escuela, juguetes, y después de abrir los regalos se sentó y les contó que no tenía recuerdos de una Navidad en familia. Golpe en el mentón.

«Imagínate lo que será para ella y para nosotros, para mis hijos que se encariñaron con ella, pues ya la ven como su hermana, que nuevamente tenga que regresar a un hogar», cuenta afligida Mónica, quien tiene en su casa, hace más de dos meses, a una de las menores que se fugó, primero el 7 de octubre del hogar Laura Vicuña de Los Vilos, dependiente del Sename, y a los días de otro hogar, en otro rincón de la región.

Ese lunes de madrugada se arrancaron cuatro niños. La menor de 11 y la mayor de 14. Estuvieron algunos días al cuidado de una mujer que los cobijó y que conocían desde el hogar, pues los visitaba con frecuencia. Pero tres de ellos, por temor, a los días se entregaron y fueron derivados a otros hogares.

La niña mayor, de 14 años, siguió por un tiempo. Pero un día se fue. Partió con su pololo y nadie sabe hasta ahora de su paradero.

Mónica, que conoció de cerca este caso, se encariñó con una de las niñas. Sufrió cuando decidieron «entregarse». Nada quiso hacer para evitarlo, pues pensó que sería lo mejor. Sin embargo, a los días golpearon su puerta. Era ella. Desde entonces vive en la casa. Y esta vez no la dejará partir.

«La idea es seguir con ella, darle protección, cariño, que estudie, que tenga otra vida, y que ojalá lo pueda hacer de manera tranquila, puesto que ha cambiado mucho desde que está con nosotros», comenta.

Agrega que «por temor no habíamos querido hacer público este caso, ya que solamente nos acercamos a la Sociedad Civil por la Infancia, quienes nos están entregando ayuda y la asesoría que necesitamos, porque sabemos que es súper complicado el tema, en el sentido de poder quedarnos con ella. ¿Sabe? El miedo que tenemos es que se la lleven, cuando de verdad ha avanzado mucho en su aprendizaje y forma de ser. Además que no quiere volver a esos lugares, se quiere quedar con nosotros, dice que somos su familia…».

Que asista al colegio

Y claro, por primera vez deberá hacerlo sin su hermana: «Estamos al cuidado de la menor, la que tiene 12 años, ya que la más grande se fue del hogar de donde estaba, pues quería -pensamos- otra vida. Tengo entendido que se fue con el pololo y nunca más hemos sabido de ella».

Su mayor deseo es ir al colegio y jugar con sus compañeros, le contó a Mónica cuando abrió uno de sus regalos y vio una mochila.

«Está feliz en la casa, está súper contenta y ha cambiado mucho, incluso su manera de hablar. Así que nuestra idea es esa, poder quedarnos con ella, pero que todo sea de manera legal para que pueda estudiar y sin temor a que se la puedan llevar nuevamente.

Es más. Ya hablamos en el colegio donde estudian mis hijos y no hay problema, pero necesitamos sus cosas, sus papeles, pues ni siquiera tiene su carné de identidad, así que necesito hacer todo de manera lícita por el bien de ella, para que pueda optar a todas las cosas».

Debido a esta situación y por resquemores, Mónica no quiere mantenerla encerrada, interrumpiendo el contacto con sus pares. Y tampoco sabe si las policías están investigando para encontrarla y quitarles a esta menor que, lamentablemente, nació bajo una situación de vulnerabilidad.

Insiste en que «el temor y el miedo» constante es «que nos quiten a la niña, y por eso no había hablado».

Y para que eso no ocurra, avisa que «queremos tener la seguridad y hoy quiero hacer público el caso por el bien de la niña, y para tener la tranquilidad de que no se la llevarán y que se quedará con nosotros. Sabemos muy bien que si regresa al hogar volverá a cero, y es terrible pensar lo que pueda ocurrir. De verdad que desde que está con nosotros no ha tenido cambios de ánimos, menos descompensaciones, está súper bien y queremos que siga así…».

Una vida normal

Cuando comenzó todo, Mónica estaba dispuesta a reclamar su tutela. Pero el 18 de octubre se inició la revuelta social en el país y en la región, y la situación de la menor quedó en pausa, al menos para ella.

Ha buscado solamente la ayuda y orientación de la Sociedad Civil por la Infancia, «pero es más que nada por el temor a no saber qué hacer, o que nos quiten a la niña. Y habíamos quedado de ir al INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos) para que nos orientara respecto a los caminos que debíamos seguir, pero a los días comenzaron las manifestaciones y todo quedó paralizado. No obstante, después de dos meses, ha llegado el momento de hablar, de retomar este caso y poder tener por fin los papeles, en caso de que nos vaya bien, y pueda llevar una vida acorde a su edad: ir a la escuela, preocuparse de estudiar, jugar, y sin el temor de que pueda regresar a un hogar del Sename».

Por lo mismo, se juramenta que luchará por la tutela de esta menor, que les robó el corazón desde el primer día, y más aún cuando golpeó su puerta buscando una mano.

«Es la idea y por algo estamos con ella. Queremos que esté bien y nosotros igual, ya que tampoco ha sido grato acostarse pensando en que al día siguiente se la llevarían. Tengo una casa, un trabajo, una buena familia, así que por ese lado no tengo inconvenientes para luchar por ella».

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