Según intendenta, más de 1.000 personas habrían quedado sin trabajo en el sector comercio tras estallido social

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La Intendenta de Coquimbo, Lucía Pinto, atribuyó el efecto del desempleo a los daños y al cierre de locales, principalmente del sector comercio.

A poco menos de un mes de iniciado el estallido social, gatillado por el alza de los $30 pesos en el valor del pasaje del Metro, lo que provocó una serie de protestas y movilizaciones en Santiago y el resto del país por demandas legítimas, la región de Coquimbo comenzó a contabilizar el efecto negativo en su economía.

Y particularmente fue el empleo una de las categorías que más ha visto reducido y deprimido su desempeño en estos días de paralización y movilizaciones.

Según la Intendenta de Coquimbo, Lucía Pinto, unas mil personas han visto afectada su fuente laboral, principalmente atribuido a trabajadores o empleados que se ocupan en el sector comercio.

Los datos fueron proporcionados por las respectivas Cámaras de Comercio de La Serena, Coquimbo y Ovalle, y otras de la IV Región, quienes levantaron la información y facilitaron los antecedentes a través de un sitio web que habilitó el Ministerio de Economía.

«No podemos mentir, no podemos alterar la realidad de que efectivamente, en este momento, más de 1.000 personas en la región han visto afectado su trabajo», explicó ayer la jefa regional en medio de la paralización convocada por movimientos y organizaciones sociales y gremiales, principalmente del sector público.

En este sentido, Pinto apuntó a que se establecerá un trabajo conjunto con las cámaras para ayudar a los pequeños y medianos propietarios, y también a los emprendedores de negocios, a través de programas que les permitan «levantarse e ir adquiriendo lo que perdieron».

Entre las causas del millar de puestos de trabajos perdidos está el cierre de negocios, daños en locales comerciales afectados por hurtos y saqueos, además del deterioro de los horarios de atención, debido a que los negocios no han podido abrir o deben cerrar a media jornada laboral.

Y es que según la autoridad, tanto los supermercados como los centros comerciales debieron acomodar los horarios producto de la contingencia, y desde su apertura para recibir público hasta el cierre, su funcionamiento se redujo hasta a eso de las 15:00 horas. En tanto, los pequeños negocios, como los que adornan las calles de la conurbación y otros centros cívicos de la región, funcionan hasta las 13:00 horas.

Para el Seremi de Economía, Carlos Lillo, son datos «no menores» que se están revisando junto a los servicios de Sercotec y Corfo, con objeto de cruzar esa información con los datos que cuantifiquen los daños en los negocios, y así para acceder a los más de $13 mil millones dispuestos por el Ejecutivo, a nivel país, para ayudar a los pequeños comerciantes.

«Estamos haciendo la bajada regional. Esperamos que esto se pueda concretar a la brevedad posible», agregó.

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