Seremi adelanta los desafíos del Minvu en reconstrucción y gestión para 2016

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-¿Cómo resumiría el año 2015 en su cartera?

Un año de mucho trabajo, de vivir un sinnúmero de experiencias que nos han permitido fortalecernos en la gestión ministerial; de coordinación fuerte con los municipios; de llegar a muchos más lugares que en el 2014.
De una situación específica, que fue la catástrofe (el terremoto y maremoto del 16 de septiembre) en la región, que cambió el paradigma en nuestra organización: éramos vivienda – barrio – ciudad y pasamos ser vivienda – barrio – ciudad – reconstrucción. El trastocar esa lógica fue algo que aportó una tensión de gestión relevante.
Un año también de mucha reflexión y dolor, a raíz de la tragedia que nos tocó vivir, por el fallecimiento de dos funcionarias. Por otro lado, como es la vida, también de profunda alegría por haber celebrado nuestros 50 años de vida como ministerio. Y por qué no decirlo, un año de importantes logros de gestión.
Erwin
-En reconstrucción, luego del 16-S, ¿qué obras ejecutará el Minvu?

Es un desafío que tiene cuatro grandes ejes. El primero dice relación con los planos reguladores y estudios de riesgo asociados a éstos, para mitigar los efectos de tsunamis. Vamos a incorporar en los diseños costeros, específicamente en Baquedano, muros verteolas, que es lo que está probado en Japón; posteriormente, parques de mitigación. Igualmente, el concepto de la mitigación en la edificación, que los dos primeros niveles de construcción no sean habitables, sino para comercio, y sobre el segundo nivel generar vivienda social. La lógica sísmica ya la tenemos incorporada; ahora tenemos que sumarle la lógica de mitigar la destrucción que provocan los tsunamis en la zona costera.
El segundo eje son los espacios públicos que vamos a tener que reconstruir, plazas y parques, sobre todo en la Provincia de Choapa.
Lo tercero, muros de contención. Hay muchos loteos que, por carecer de estos muros, tuvieron afectación en las viviendas; por ejemplo, en Sotaquí hay un loteo que por no tener muro en todo el perímetro, los patios se asentaron, las viviendas sufrieron un diferencial, se tensionaron de inmediato y se rajaron las paredes. Ahora debemos construir muros de contención en los loteos que este terremoto nos señaló que requieren.
Tampoco estaban visibilizados los muros intervivienda. Por ejemplo, en Monte Patria e Illapel se construye en suelos topográficamente no planos y es el muro de una vivienda el que sostiene todo el talud. Vamos a colocar muros que permitan que no se siga asentando, que se rectifique y que en el próximo terremoto no cedan.
Lo cuarto es la afectación de viviendas. El subsidio de reconstrucción está en cuatro niveles: el primero, para daños leves, para lo cual hemos entregado más de mil giftcard de 50 UF para compra de materiales; el maestro lo coloca la propia familia.
Para daño moderado, mayor o total, a través del Serviu se hizo un llamado regional para tener empresas constructoras y prestadores de asistencia técnica, que son los que van a realizar los diseños, dado que son proyectos más complejos. Las viviendas en Canela van a ser distintas que en Monte Patria. En el caso de las viviendas con afectación mayor y (por lo tanto) con demolición, hay que hacer el plano de arquitectura, la ingeniería, agua potable, alcantarillado, plano eléctrico…

-¿Cuánto tiempo demorará aplicar todas las medidas que le corresponden al Minvu?

La reconstrucción implica hacer las cosas bien, esto la gente lo tiene que comprender. No se construye rápido para que la gente quede con algo precario; lo que haga se rige por la ley chilena y la norma de siempre.
La rapidez implica que ya tenemos caucionado, son $ 89 mil millones de pesos lo que nos sale la reconstrucción, en un plazo de tres años, posiblemente lleguemos hasta cuatro, solamente por el Minvu, en los cuatro ejes.
Nosotros somos un parámetro más dentro del plan de reconstrucción de gobierno. Durante enero hay un calendario de reuniones con los municipios para ir definiendo planes de reconstrucciones comunales, no solamente sectoriales. Eso va a fortalecer mucho el trabajo, porque vamos a tener una carta de navegación regional, definida sobre la base del gobierno local y, por lo tanto, con la visión de la comunidad.

-El urbanismo ha ganado creciente relevancia respecto del tema vivienda dentro del trabajo del Minvu. En la medida que el país ha ido resolviendo el déficit habitacional, se imponen los temas de cómo hacemos ciudad.

¿Cómo lo está afrontando el ministerio?

Los presupuestos del ministerio año a año acrecientan la tendencia de que, en algún momento, el tema de ciudad va ser más grande que el de vivienda. Esta evolución va a llevar a que pasemos de ser un Ministerio de Vivienda y Urbanismo a uno de Urbanismo y Vivienda. Vamos a seguir con políticas fuertes en el ámbito de vivienda, donde tenemos un abanico de subsidios, cada vez más diversificados, pero el presupuesto, que hoy día es prácticamente equivalente entre ambas materias, en un momento va a ser más importante el de urbanismo.
Esa ha sido la evolución, partiendo de ser un ministerio netamente atacando la pobreza en la vivienda, hasta llegar a tener una mirada de la planificación territorial, los planes reguladores, los proyectos de vialidad estructurante, los grandes parques, ciclovías; o sea, de qué forma usamos el espacio público para hacer mejor ciudad.

-El problema de la escasez de terrenos para construcción de vivienda social, en ciudades que crecen tan rápidamente como La Serena, Coquimbo y Ovalle, ¿como se ha abordado?

La falta de terrenos es una problemática regional, en todas las comunas es complejo encontrar terrenos que tengan aptitud habitacional, es decir, que reúnan las condicionantes de localización, tengan factibilidad de servicios básicos –que es lo que más cuesta– y tengan la cabida para dar solución a los comités de vivienda, por ende se necesitan varias hectáreas. Esa sumatoria es compleja.

-Y el valor de los terrenos también influye.

Claro, el valor económico de los terrenos es lo que va empujando hacia la periferia de las ciudades, porque son más baratos. Por eso hicimos una alianza virtuosa con los privados, en que fortalecimos un subsidio para dar la posibilidad a muchas familias vulnerables y emergentes de clase media (para adquirir departamentos); con ese subsidio los privados rápidamente captaron demanda y sus loteos fueron copados, pudiendo reinvertir.
Cuando hablamos de la vivienda social en sí, claro que hay un desafío. Cómo lo hicimos en Ovalle: (utilizamos) terrenos fiscales, 45 hectáreas en el sector del Liceo Agrícola, que van a ser la solución para 2.500 familias. Se consiguió un terreno en La Cantera (Coquimbo), un sector de notable expansión urbana, que está muy bien localizado. En La Serena la zona de expansión natural es Las Compañías y algunos otros sectores.
Hay terrenos de Serviu y los más son de particulares, que hay que estar en un permanente proceso de negociación con ellos por los valores que cobren. Qué hicimos: creamos la Oficina de Gestión de Suelos y Proyectos Críticos del Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanización), con profesionales competentes en procesos de tasación y gestión de suelos. Eso nos ha permitido hacernos de terrenos para los planes de gobierno, que nos permitirán avanzar mucho en lo que es el déficit habitacional.

 

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