
De manera voluntaria, el chico de 17 años hizo profunda reflexión del daño que hizo.
En el marco de un caso de mediación penal juvenil, el muchacho de 17 años ofreció disculpas públicas por hechos ocurridos durante una atención de urgencia en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Pedro Aguirre Cerda de La Florida, asumiendo de manera voluntaria su responsabilidad y reconociendo el error cometido. La instancia se desarrolló como un espacio de diálogo y reflexión orientado a la reparación del daño y a la promoción de aprendizajes significativos que contribuyan a prevenir la reiteración de conductas de violencia.
La mediación permitió abordar la situación desde un enfoque restaurativo, poniendo énfasis en la responsabilidad personal, el reconocimiento del impacto de las acciones propias y la importancia del respeto hacia quienes cumplen labores esenciales para la comunidad. En este contexto, se relevó que los equipos de salud enfrentan a diario escenarios complejos, marcados por altos niveles de exigencia, estrés y, en muchos casos, situaciones de maltrato que no siempre llegan a instancias judiciales.
Al respecto, la directora del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, Loreto Rebolledo, destacó que «este tipo de acciones reflejan el sentido profundo del enfoque restaurativo, donde el reconocimiento del daño y la responsabilidad personal se transforman en oportunidades reales de aprendizaje y cambio. Valorar el diálogo, la reflexión y el respeto hacia quienes cumplen un rol esencial para la comunidad es clave para avanzar en procesos de reinserción que sean significativos y sostenibles en el tiempo».
En la misma línea, el mediador regional del Servicio, Juan Carlos Vega, valoró especialmente el carácter voluntario del gesto, señalando que «el hecho de que el joven haya decidido presentarse voluntariamente da cuenta de un proceso de reflexión y de la comprensión de que este tipo de conductas no deben volver a repetirse». Asimismo, subrayó que «esta experiencia no solo tiene un impacto individual, sino también colectivo, ya que desde su propio entorno el joven puede promover conductas positivas y reforzar el respeto hacia quienes trabajan en el área de la salud», agregando que «equivocarse es parte de la vida, pero asumir responsabilidades, reconocer el error y pedir disculpas es fundamental para avanzar y superarse».
Desde el ámbito de la atención primaria, el subdirector del Cesfam Pedro Aguirre Cerda, Felipe Valladares, indicó que «es muy valorable que el joven se acerque a pedir disculpas. Muchas personas cometen errores y nunca asumen esa responsabilidad, por lo que este gesto habla bien de él».
Por su parte, el joven expresó que sus disculpas son completamente voluntarias, afirmando de manera textual: «personalmente no vengo obligado, vengo por mí mismo a pedir disculpas. En ese momento estaba mal, no estaba en mis cabales, y hoy asumo que me equivoqué. Por eso quise venir personalmente a disculparme por lo ocurrido y hacerme responsable de mis actos».






























