– Se trata de una apuesta que llevan adelante la Universidad Católica del Norte y Minera Los Pelambres con 12 organizaciones para que incorporen cultivos marinos en sus áreas de manejo y así generar diversificación y oportunidades para los territorios.

Como una oportunidad estratégica para el desarrollo de la investigación en el borde costero, nace en la Provincia del Choapa, el año 2015, un programa de Acuicultura en Áreas de Manejo de Extracción de Recursos Bentónicos (AMERB), a cargo de la Universidad Católica del Norte y Minera Los Pelambres.

Se trata de una iniciativa entre la academia y el mundo privado que va en la línea abrir un campo del conocimiento e instalar no sólo dimensiones productivas al trabajo en estas áreas de manejo, sino que demostrar que es posible integrar dimensiones sociales, ambientales y de gobernanza.

«Cómo ministerio y por el mandato del Presidente José Antonio Kast, es importante recorrer el territorio para conocer y promover estás alianzas virtuosas que incentivan el crecimiento y la competitividad, y que llevan bienestar las personas», destacó la Seremi de Ciencias, Conocimiento, Tecnología e Innovación, Maité Arenas.

Y es que está apuesta, desde su ejecución, involucra a 12 organizaciones de pesca artesanal, una de ellas a Caleta Cascabeles, donde sus 25 socios trabajan en la producción sostenible de piures, locos, lapas y erizos.

La Seremi de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Maité Arenas, añadió que «así también vamos abriendo condiciones para un desarrollo económico y sostenible y promover en los pescadores que la inserción de tecnología y conocimiento los puede llevar a un crecimiento aún mayor y permanecer en el tiempo».

Al respecto, Dr. Cristian Sepúlveda, investigador a cargo del programa de la Universidad Católica del Norte, explicó que «para nosotros, el enfoque desde la universidad es empatar los conocimientos tradicionales que tienen los pescadores con los conocimientos científicos que se desarrollan en nuestra facultad, porque con eso la transferencia tecnológica tiene sentido, porque se adapta a las condiciones de los pescadores. Y esa mezcla hace muy pertinente la inversión, tanto privada como pública, porque beneficia a las personas que la desarrollan».