Se apagó una de las voces más representativas de Coquimbo con la partida de doña Rebeca Gómez Rojas (nombre original), su partida se produjo durante la noche del día de las madres. Tenía su apodo, más conocida por muchas generaciones como «Rebequita Lira», histórica voz radial de radio Riquelme y Carnaval. Fue figura emblemática de la cultura porteña, ayer lloraban su partida a los 93 años rodeada del cariño de su familia.

Por Javiera Escudero

Con el Orfeón de Los Menas y la calle cerrada se veló a la locutora, en el sector de El Llano, donde vivió junto a su familia. Una gran cantidad de personas llegaron hasta el lugar para darle la despedida a la apasionada del tango.

El apellido artístico «Lira» nació gracias al cantautor Hernán Gallardo Pávez, quien consideró que sonaba «más sinfónico para ella», nombre con el que terminaría convirtiéndose en una de las comunicadoras más queridas de la región, quien en sus tiempos mozos cantó ante los presidentes Gabriel González Videla y Eduardo Frey.

Con más de siete décadas ligadas a la radio, Rebequita, como era conocida, dejó una huella imborrable en la historia de las comunicaciones locales. Su voz acompañó a generaciones enteras desde los años 50, especialmente a través del programa «Tangos y Boleros», espacio que condujo durante más de 30 años y que siguió siendo parte fundamental de su vida hasta sus últimos meses.

RAÍCES

El programa, actualmente, había quedado a cargo de su hija María Soledad Llewellyn Gómez. La recordaron todos de manera alegre al Diario LA REGIÓN.

«Era su programa, era su chiche», recordó emocionada su hija, quien relató que incluso en sus últimos días seguía escuchando las transmisiones y comentando cada detalle. «Ella se fue tranquila, viendo a toda la familia unida y recibiendo el cariño de la gente», señaló su hija.

Rebeca Gómez inició su carrera radial en 1955 en Radio Riquelme y durante décadas también fue reconocida como la voz de Radio Pampilla. Hace aproximadamente diez años continuó su trayectoria en Radio Carnaval, manteniendo intacto el vínculo con sus auditores, a quienes visitaba y saludaba constantemente.

Además de su labor comunicacional, desarrolló una extensa carrera en el Hospital San Pablo de Coquimbo, donde trabajó en recepción y se transformó en una figura profundamente cercana para pacientes y familiares. Allí fue conocida como el «Móvil 12», convirtiéndose en un puente solidario entre enfermos, familiares y la comunidad a través de mensajes radiales.

«Ella no miraba a quién ayudar», recordó su familia. «Si alguien necesitaba un favor, ella lo hacía igual. En el hospital se preocupaba hasta de que la gente tuviera algo caliente para tomar».

RECONOCIMIENTO

Su hijo, Tomás Llewellyn Gómez, destacó el impacto humano que dejó su madre. «Nos han llamado desde España, Puerto Montt y de muchos lugares. Uno sabía la calidad de persona que era, pero no imaginaba cuánto cariño había sembrado. Amaba su hospital, a los músicos coquimbanos y siempre buscó unirlos», expresó.

Durante su vida recibió múltiples reconocimientos, entre ellos el de Patrimonio Vivo de Coquimbo en 2022, distinción que reflejó el cariño y respeto que la ciudad sentía por ella.
El músico Guillermo Maldonado, amigo cercano de la familia, recordó más de medio siglo de amistad junto a la comunicadora. «Esta pena la vamos a llevar siempre. Rebequita fue una mujer muy importante para los músicos y para toda la gente de Coquimbo», señaló.

Por ahora, la familia continúa definiendo los detalles de la misa y despedida pública, mientras enfrentan complejos trámites funerarios relacionados con el Cementerio Municipal de Coquimbo, lugar donde esperan cumplir el deseo de la histórica locutora de descansar en su querido puerto.