Desde la Junta de Vigilancia del Río Elqui advierten que, aunque las precipitaciones ayudan a aliviar la emergencia, están lejos de revertir la crisis hídrica. Para volver a ver agua en la desembocadura del río se requerirían entre 150 y 200 milímetros de lluvia en las principales quebradas aportantes.
Por Joaquín López Barraza
El sistema frontal llegó y, con él, las esperadas lluvias para la Región de Coquimbo. Sin embargo, para quienes administran el recurso hídrico, el escenario sigue estando lejos de la normalidad. Las precipitaciones son bien recibidas, pero no alcanzan para modificar el delicado estado en que se encuentran los embalses ni para revertir años de déficit hídrico.
Así lo plantea Álex Cortés, repartidor-gerente de la Junta de Vigilancia del Río Elqui, quien resume el panorama con una frase tan simple como categórica:
«Este frente se agradece, pero no va a cambiar el estado actual de los embalses. Se requiere mucha más agua y más nieve en cordillera para que se produzca el efecto de deshielo que permita volver a una condición de normalidad».
Actualmente, el embalse Puclaro almacena cerca de 24 millones de metros cúbicos, equivalente a alrededor del 12% de su capacidad, cifra que refleja que el principal problema sigue siendo estructural y no se resolverá con un solo evento meteorológico.
Las comparaciones con el invierno de 1997 son inevitables. Ese año uno de los temporales más intensos registrados en la región hizo crecer con fuerza el Río Elqui, provocando inundaciones y cuantiosos daños en su ribera. Pero Cortés sostiene que el escenario actual es muy distinto.
«Para que el río volviese a tomar ese cauce en la desembocadura se requerirían del orden de los 150 o 200 milímetros de precipitaciones sobre las principales quebradas aportantes, como Santa Gracia, Marquesa y las que vienen desde el sector de Andacollo. Si no ocurre eso, no vamos a apreciar agua en la desembocadura».
El dirigente agrega que durante las últimas horas algunas quebradas comenzaron a mostrar escurrimientos menores, aunque insuficientes para modificar el comportamiento del río en su tramo final.
Respecto del desarrollo del sistema frontal, Cortés cree que la persistencia de un área de altas presiones habría limitado la intensidad de las precipitaciones en la cuenca.
«Es muy probable que la alta presión siga presente y no haya retrocedido como se decía. Va a existir inestabilidad y puede volver a llover, pero los pronósticos esperados han disminuido notablemente».
Mientras el sistema frontal continúa dejando precipitaciones en distintos puntos de la región, la expectativa de volver a ver un caudal importante en la desembocadura del Río Elqui deberá seguir esperando. Para quienes monitorean diariamente la cuenca, este evento representa un alivio, pero todavía está lejos de significar el punto de inflexión que permita dejar atrás más de una década de crisis hídrica.

































