«Fue peor que un relámpago» así lo describe Cristian Pérez quien que se encontraba en una de las viviendas afectadas por el enorme brazo metálico que se desplomó sobre seis viviendas de Sindempart, dejando dos lesionados y a familias completas con sus hogares destruidos.
Por Javiera Escudero
Un matrimonio de adultos mayores y una adolescente estuvieron a metros de una tragedia aún mayor. Un verdadero milagro, así define la familia Pérez Campos lo ocurrido la tarde del jueves, cuando una gigantesca grúa de la constructora Ingevec se desplomó sobre varias viviendas en la intersección de Serrano con Carlos Condell, en Sindempart, Coquimbo.
Sandra Campos (69) y Luis Pérez (79), un matrimonio de adultos mayores hace 20 años que arrienda el inmueble y que, al momento del accidente, compartía con otros integrantes de la familia: dos hijos, una nieta de 14 años e incluso «Copito», la inseparable mascota, que también salió corriendo durante el desesperado desalojo. Cristian Pérez, hijo del matrimonio, recordó el momento con angustia. «Se sintió un estruendo terrible. La grúa siempre pasaba por encima de las casas cuando trabajaba, la veíamos girar todos los días», relató. Según explicó, la parte superior de la vivienda quedó completamente comprometida. «Todo el segundo piso, que es de madera, se movió. El techo parece estar suelto y la casa quedó como hundida», describió.
El momento más dramático lo vivió la adolescente de 14 años, quien estaba en su dormitorio cuando la estructura cayó. «Fue un milagro. Los escombros cayeron como a dos metros de ella. Solo se lesionó un pie, pero podría haber sido fatal», contó Cristian, aún impactado. Mientras los adultos mayores estaban en el primer piso, la joven escapó por segundos de una tragedia mayor. «Primero se sintió un relámpago, un estruendo, y después una explosión cuando cayó la grúa. En los videos se ve como un látigo. Pasó a metros de nosotros», recordó.
Tras el accidente, la familia pasó la noche en la casa de un hijo, ya que el temor a un nuevo desplome de la segunda grúa instalada en la obra les impidió regresar. Aunque aseguran que representantes de la empresa les ofrecieron hacerse cargo de los gastos, afirman que hasta ahora no existe una solución concreta. «Lo primero es que tapen la casa porque vienen lluvias y ya comenzó a entrar agua al primer piso», sostuvo Cristian. Además, lamentó que el emprendimiento familiar también quedó paralizado: mientras Sandra mantiene un pequeño taller de peluquería en el inmueble, Luis obtiene ingresos vendiendo agua purificada desde la vivienda, actividad que hoy no puede realizar debido a los daños.
Consultando a representantes de la constructora Ingevec en terreno no quisieron entregar declaraciones, señalando que desde Santiago llegaría el encargado de emitir una versión oficial de la empresa.
En paralelo, la Dirección del Trabajo ordenó la suspensión inmediata de las faenas en la obra donde ocurrió el accidente, con el objetivo de resguardar la seguridad y salud de los trabajadores. La medida se mantendrá vigente hasta que existan condiciones seguras para retomar las labores. La seremi del Trabajo, Andrea Barrera, indicó que la fiscalización buscará establecer si el empleador cumplió con las normas de prevención de riesgos, mientras que el delegado presidencial regional, Víctor Pino, aseguró que el Gobierno seguirá monitoreando la situación para apoyar tanto a las familias afectadas como a los trabajadores de la obra.

































