Formada en la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen, Vallentina Nobizelli integra un reducido grupo de apenas diez mujeres que ocupan cargos similares o como percusionistas principales en las más de 129 orquestas profesionales alemanas.
Por: Valentina Echeverría O.
Cuando Vallentina Nobizelli vio una batería por primera vez, a los ocho años, supo que ese sería su camino. Lo que comenzó como una fascinación temprana en la academia de Alan Galvez de La Serena terminó convirtiéndose, años más tarde, en una carrera internacional que hoy la posiciona como la única chilena que se desempeña como timbalista solista en una orquesta profesional de Alemania, un cargo que sigue siendo excepcional para las mujeres.
Actualmente integra el Mittelsächsisches Theater, en la ciudad de Freiberg, donde obtuvo un contrato estable tras años de estudio y exigentes audiciones. Su historia representa no solo un orgullo para el país, sino también un orgullo para la Región de Coquimbo, donde dio sus primeros pasos en la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen.
«Cuando vi una batería fue amor a primera vista. Mi hermano estudiaba guitarra y yo quería seguir sus pasos, pero escuché la batería y dije ‘no, yo quiero eso’. Ahí comenzó todo», recuerda entre risas.
Su formación continuó en la Universidad de Chile y posteriormente viajó a Alemania gracias al apoyo de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile. Allí estudió en Berlín con el timbalista de la Filarmónica de Berlín y luego cursó un magíster en Trossingen, donde comenzó a preparar las audiciones que finalmente le abrirían las puertas del circuito laboral europeo.
Un logro poco común
Según estadísticas del Deutsches Musikinformationszentrum, organismo que reúne información sobre la actividad musical en Alemania, apenas 10 mujeres ocupan actualmente el cargo de timbalista solista en las más de 129 orquestas profesionales del país.
«Ni siquiera yo sabía que éramos tan pocas. Cuando vi la estadística me impresioné. Después un amigo me escribió diciéndome que además era la primera chilena en lograr esa posición en Alemania. Ahí recién tomé conciencia de lo importante que era», relata.
La percusionista explica que el timbal sigue siendo un instrumento históricamente masculinizado, por lo que abrirse camino ha requerido perseverancia y confianza. «Cuando obtuve este puesto fuimos alrededor de 30 postulantes. Solo tres éramos mujeres y en la final quedamos un español, un alemán y yo. Haber ganado fue uno de los días más felices de mi vida», recuerda.
Convertirse en timbalista de orquesta fue siempre su mayor objetivo profesional. «Yo estudié percusión, así que toco todos los instrumentos de la especialidad, pero siempre soñé con dedicarme al timbal. Sabía que era muy difícil porque casi siempre elegían hombres. Hubo un momento en que pensé en dejar de audicionar, pero mis profesores insistieron en que siguiera intentándolo y gracias a ese apoyo no renuncié».
El valor de invertir
en cultura
Tras trece años viviendo en Alemania, Vallentina reconoce que una de las principales diferencias con Chile es la importancia que ese país otorga a la música y a las artes. «Allá la música clásica forma parte de la cultura. Existen teatros, orquestas estables, ballets, coros y una inversión permanente. Acá se hacen muchas actividades y conciertos, pero todavía faltan más cuerpos estables que permitan desarrollar el talento de manera continua».
En ese sentido, asegura que la Región de Coquimbo tiene todas las condiciones para seguir creciendo. «La región merece tener un teatro con una orquesta estable, un coro, un ballet. Hay muchísimo talento y veo que cada vez existen más oportunidades que cuando yo estudiaba. Creo que hay voluntad y ganas de seguir avanzando».
También destaca el legado de Jorge Peña Hen y el trabajo que durante décadas ha realizado la Escuela Experimental de Música, institución donde comenzó su formación artística.




































