Así lo relata Miriam Soledad Urzúa Ramos, presidenta del gremio Inspira Mujer, organización que reúne a 58 empresarias formalizadas de la región. Según explicó, casi la mitad de las socias son jefas de hogar y un catastro interno reveló que 22 resultaron afectadas por el sistema frontal. «Las empresas son las que nos permiten solventar la vida cotidiana. Cuando un negocio se detiene, no solo deja de producir, también deja a una familia sin ingresos», afirma.
Por: Javiera Escudero
Las pérdidas han sido de todo tipo: locales inundados, maquinaria dañada, insumos perdidos, desperfectos eléctricos y la imposibilidad de abrir al público. Para Urzúa, el problema va mucho más allá de los números. «Detrás de cada una de esas cifras hay una mujer que está tratando de recuperar su fuente de ingresos y una familia que depende directamente de ese negocio. Cuando eres jefa de hogar, el peso es mucho mayor, porque tienes que seguir alimentando a tu familia, aunque no estés vendiendo»», sostiene.
A ese complejo escenario se sumó la cancelación de la Pampilla de Coquimbo, evento donde varias socias esperaban generar una parte importante de sus ventas del año. Aunque reconoce que los recursos municipales deben priorizar a las familias más afectadas por la emergencia, advierte que también será necesario pensar en quienes viven de sus emprendimientos.
«Entendemos la decisión, pero ahora se deben generar otras instancias de apoyo. Hay muchas mujeres que perdieron insumos, maquinaria y, además, la oportunidad de vender en una de las fechas más importantes del año. Si no llega ayuda pronto, muchas tendrán que empezar prácticamente desde cero».
Sostuvo que la suspensión de la Pampilla también representa un duro golpe para muchas emprendedoras que esperaban generar ingresos durante las Fiestas Patrias, por lo que hizo un llamado a crear nuevas instancias comerciales que permitan recuperar parte de las pérdidas ocasionadas por la emergencia.
Respecto de los anuncios realizados por las autoridades, Urzúa señaló que aún no existe un apoyo específico para las microempresarias afectadas y que, aunque comprenden que los recursos públicos hoy están concentrados en la reconstrucción de las familias más damnificadas, esperan que el Estado implemente medidas especiales para reactivar los pequeños negocios liderados por mujeres.

