Diario La Región consultó a dirigentes vecinales de la conurbación sobre la propuesta que permitiría restringir derechos fundamentales en sectores críticos. El rechazo fue categórico: los representantes del territorio advierten que no están dispuestos a ceder libertades ni a permitir la estigmatización de sus barrios para combatir la delincuencia.
Por Joaquín López Barraza
La posibilidad de suspender derechos como a la locomoción o la privacidad en las comunicaciones en nombre de la seguridad pública encontró una pared de rechazo en las juntas de vecinos de La Serena y Coquimbo. Pese a convivir con situaciones de inseguridad, las dirigencias sociales fueron enfáticas: la restricción de libertades es una línea roja que no están dispuestas a cruzar.
«De ninguna manera, imposible»
En el sector de La Florida, Carmen Flores, presidenta de la Junta de Vecinos Villa Portal del Elqui, fue tajante al responder si los pobladores aceptarían ceder derechos a cambio de intervenciones de seguridad en la población.
«De esa forma no, de ninguna manera, imposible. Cada uno de nosotros tiene su propia vida hecha y nosotros sabemos, en lo que es seguridad, qué día, dónde y a qué hora se puede salir o no se puede salir, porque justamente por la inseguridad hemos aprendido. Pero que nos guarden así, no», enfatizó la dirigenta.
Flores tildó de «muy excesivas» las atribuciones contempladas en el proyecto y apuntó directamente a la falta de conocimiento territorial de las autoridades al momento de legislar.
«No me gustaría que escucharan mis conversaciones. Nadie querría eso. Somos nosotros los que nos ensuciamos los zapatos con tierra y sabemos lo que pasa en nuestras villas. Por eso no vamos a aceptar que se tomen decisiones entre cuatro paredes si no saben lo que está pasando en la calle».
«Pagan justos por pecadores»
Para Alejandro Rojas, secretario de la organización vecinal El Jardín en Las Compañías, la propuesta gubernamental comete el grave error de criminalizar a comunidades compuestas mayoritariamente por familias de trabajo.
«Aquí pagan justos por pecadores porque se criminalizan poblaciones completas, cuando el problema de la delincuencia obedece a casos excepcionales de personas que han perdido el rumbo. Se pretenden restringir derechos bien importantes y se toman medidas no resuelven el problema de seguridad», advirtió Rojas.
El dirigente remarcó que someter a un sector a un estado de excepción solo profundiza los prejuicios: «Las Compañías siempre han sido estigmatizadas como un sector complejo en materia de seguridad. Cuando uno conversa con personas de afuera, tienen esa impresión de que aquí hay mucha delincuencia y drogadicción. Este tipo de medidas profundizan ese estigma más que resolver el problema de fondo».
En el mismo sector, Delmira Parraguez, presidenta de la Junta de Vecinos El Olivar, coincidió en la desproporción de las medidas planteadas para la realidad de su villa. Al ser consultada sobre la opción de autorizar interceptaciones telefónicas o restricciones de tránsito, su respuesta fue categórica: «No, a mí no me van a aguantar eso. Aún siendo muy grave el problema, no».
«Privarnos de la libertad es totalmente ilógico»
En Coquimbo, la visión de Paulina Márquez, presidenta de la Junta de Vecinos N°19 de Peñuelas, apunta a las consecuencias cotidianas y económicas que traería restringir libertades de circulación o locomoción para la ciudadanía.
«Nos están limitando cosas que son libertades, libertades de las que nosotros como ciudadanos somos dueños. El hecho de que no se pueda salir a la calle a ciertos horarios implica que a nosotros nos limiten ante cualquier caso de emergencia. Privarnos de alguna libertad es algo totalmente ilógico. Pagar con nuestra libertad por algo que no hemos hecho no corresponde», sostuvo la dirigenta.
Márquez enfatizó que limitar el tránsito afectaría también el sustento de las familias: «Hay gente que trabaja manejando vehículos o en la locomoción y se va a ver afectada su economía y nuestra libertad como ciudadanos. En mi pensamiento, pagamos justos por pecadores. Claro que se tiene que combatir la delincuencia, pero hay otras maneras de hacerlo enfocándose en los verdaderos focos y no limitándonos a todos como si fuéramos delincuentes»































