Emanuel Díaz pide ayuda para recuperar la urna donde guarda los restos de Lorenza Rojas, su mamá, quien falleció el 2024 a los 80 años. Los antisociales ingresaron de madrugada a su vivienda y, además de alimentos y especies, se llevaron el recuerdo más doloroso de la familia.
Por: Javiera Escudero
Un robo con un botín bastante particular mantiene con el corazón apretado a una familia de Las Compañías, en La Serena. Durante la madrugada del domingo, desconocidos ingresaron a una vivienda ubicada en calle Santo Domingo y, entre las especies que alcanzaron a sacar, se llevaron un ánfora que contenía las cenizas de Lorenza Rojas, madre de Emanuel Díaz.
El afectado contó que el ingreso ocurrió entre las 6:30 y las 7:00 de la mañana del domingo, aprovechando que una de las puertas de acceso al sitio habría quedado sin candado. Los sujetos escalaron un muro y finalmente encontraron una pequeña ventana del baño por donde consiguieron entrar al inmueble.
Una vez adentro, comenzaron a revisar la casa. Sacaron alimentos desde el refrigerador, entre ellos longanizas, carne y pollo, además de algunas especies domésticas. También tomaron una máquina cortadora de pelo y otros objetos.
Pero el golpe más duro vino cuando los sujetos se llevaron el ánfora donde la familia conservaba las cenizas de Lorenza. «Es un ánfora color caoba, de 40 por 30 centímetros. No le sirve nada a nadie. Por favor, que la devuelvan», pidió Emanuel.
Un recuerdo
que no tiene precio
Para la familia, la urna no representa un objeto de valor económico. Dentro están los restos de una mujer de 80 años que falleció después de enfrentar un cáncer.
«Yo como su hijo siempre le di todo por ella, le cumplí su última voluntad de cremarse.», relató.
Por eso, el robo del ánfora le provocó una mezcla de emociones que todavía intenta procesar.
«Imagínate, después de quemarla y ahora esta situación. No entra en mi cabeza, no entiendo cómo una persona va a robar un ánfora. ¿Qué le sirve si ahí decía el nombre de ella, cuándo nació o cuándo falleció?», expresó con dolor.
Emanuel cree que los autores podrían no haber dimensionado lo que estaban llevándose. «A lo mejor la persona estaba muy drogada, cómo no entiende», comentó.
El momento en que descubrieron el robo también estuvo marcado por la confusión. El perro de la familia, Rojo, comenzó a ladrar insistentemente, pero como suele hacerlo cuando uno de los integrantes se levanta temprano, Emanuel pensó que se trataba de su hermano.
Además, él y su hermana tienen hipoacusia bilateral y para dormir deben quitarse sus audífonos, por lo que no escucharon con claridad el ingreso de los desconocidos.
Tras darse cuenta de lo ocurrido, la familia realizó la denuncia y acudió primero a Seguridad Municipal y posteriormente a Carabineros.
































