El presidente del Club Deportivo Nautilus de Coquimbo, Yerko Peña, contó detalles de la búsqueda del buzo Carlos Aquea y anunció que este sábado realizarán un muestreo de ADN ambiental en la zona donde fue encontrado su vehículo. La medida busca establecer qué especies estuvieron presentes en el sector durante los días posteriores a su desaparición.

Por Javiera Escudero:

Ya van siete días desde la desaparición del buzo Carlos Aquea, cuyo rastro se perdió en el sector de Chañaral de Aceituno. Desde entonces, equipos de buzos, pescadores y voluntarios de distintas zonas del norte del país han participado en una intensa búsqueda que hasta ahora no ha permitido encontrarlo.

Yerko Peña, presidente del Club Deportivo Nautilus de Coquimbo y de la Asociación de Deportes Náuticos de Coquimbo (ADENCO), es uno de quienes se ha mantenido coordinando esfuerzos para dar con el paradero de Aquea, a quien conoce desde hace décadas.

Según relató Peña, la búsqueda comenzó a organizarse luego de que la familia de Aquea alertara que no había regresado a su domicilio como estaba previsto. El lunes, cerca de 60 buzos se habrían desplegado en el sector para intentar encontrar a Carlos Aquea. Entre ellos se encontraban integrantes del Club Deportivo Nautilus, además de buzos provenientes de otras agrupaciones de las regiones de Coquimbo y Atacama.

Sin embargo, durante la búsqueda surgieron antecedentes que generaron preocupación entre los participantes y que llevaron posteriormente a restringir las labores de buceo.

Peña explicó que entre las pertenencias encontradas estaban las aletas utilizadas por Aquea, las que presentaban daños que, según su apreciación, podrían ser compatibles con la mordida de un animal marino de gran tamaño. El dirigente recalcó que aquello corresponde a una hipótesis que debe ser comprobada científicamente y que no se puede establecer todavía qué especie habría provocado los daños.

Debido a estas circunstancias, las labores de búsqueda bajo el agua fueron suspendidas y se continuó mediante recorridos por la costa, drones y un robot sumergible.

Van por el ADN del mar

Ante las dudas que persisten sobre lo ocurrido, Nautilus decidió impulsar una nueva estrategia de búsqueda y análisis.

Peña explicó que establecieron contacto con especialistas internacionales vinculados al estudio de ataques de tiburones y que enviaron imágenes de las evidencias encontradas para su análisis.

Pero además realizarán un procedimiento directamente en la zona un muestreo de ADN ambiental. «Nos pusimos en contacto con el doctor Cristian Araya, de la Universidad de La Serena, y vamos a tomar muestras de ADN ambiental», señaló Peña.

La actividad está programada para este sábado y contará con la participación de integrantes del club y profesionales vinculados a las ciencias del mar. La finalidad es analizar el material genético presente en el agua y determinar qué especies estuvieron en el sector durante los días en que ocurrió la desaparición y posteriormente.

«Vamos a poder decir con ciencia cierta: tenemos rastros de ADN de tal especie o no hay presencia de ADN de esta especie», explicó.

De acuerdo con Peña, los resultados podrían aportar antecedentes relevantes para confirmar o descartar la hipótesis que actualmente se maneja respecto de la posible interacción con un animal marino.

Peña, quien cuenta con alrededor de 20 años de experiencia como buzo especializado en investigación submarina, sostuvo que la prioridad es continuar buscando a Carlos Aquea, pero evitando poner en peligro a otros buzos.

«Hasta que no probemos esta hipótesis, no queremos arriesgar la vida de otros miembros», afirmó. El dirigente también hizo un llamado a evitar conclusiones apresuradas respecto de qué especie pudo haber estado involucrada.