Destacó el rol del Ejército ante emergencias, los procesos de modernización y algunos proyectos para recuperar espacios patrimoniales vinculados al regimiento. Además, se refirió a los militares condenados por hechos del estallido social y a la eventual instalación de una placa en memoria de víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Por René Martínez Rojas y Javier Ponze

Cuando puede, el pasatiempo favorito del coronel Alejandro Ortiz de La Fuente es la pesca. El lenguado y la corvina son sus especies preferidas. Pero hace rato que no sale, cuenta.
Porque hoy existen otras prioridades para el comandante del Regimiento Nº 21 Coquimbo, que el próximo 25 de noviembre cumplirá un año al mando de la unidad militar.
Y adelanta algunos de los proyectos que busca impulsar durante su gestión. Entre ellos, el izamiento –tras cuatro años- de la bandera Bicentenario y la iluminación del frontis del regimiento.
«Sí, tenemos la intención de hacerlo para que pueda ser visto durante la noche desde cualquier punto de La Serena y algunos lugares de Coquimbo. Además, queremos recuperar nuevamente el Cerro Santa Lucía y tal vez el carillón», dice desde su oficina, rodeada de recuerdos vinculados a su historia.
Viene de familia militar, al igual que su hermano, padre y abuelo. ¿Y sus hijos? La mayor no quiso y el menor aún está en duda.
«Pero por supuesto que lo apoyaría, aunque es una carrera difícil. Cuando uno jura la bandera existen tragos amargos y dulces, y eso hay que saber enfrentarlo. ¿Se puede equivocar? Sí, pero aquel que no toma decisiones es el que tal vez no debiese estar en el Ejército», plantea.

Preparación ante catástrofes

A juicio del oficial, la vida militar ha cambiado significativamente durante las últimas décadas, «pues estamos en papel, pero también pasando a una etapa digital. Todos los Ejércitos y todos los países, a medida que pasa el tiempo, se van modernizando», sostiene.

¿Y los conflictos armados van para allá mismo?
Así como lo hemos visto, se han ido modernizando. Antiguamente el que ganaba era el que tenía -tal vez- más fuerza, hablemos de más tropas. ¿Hoy gana que aprieta más botones? Se podría decir que sí, pero siempre hay que tener presente que el arma más importante que tiene un Ejército son sus soldados, es el hombre.

¿Cuál cree que es la percepción que tiene la gente del militar?
Creo que siempre ha sido buena, pues siempre que el Ejército ha sido requerido, ha estado presente. Muchas veces se cuestiona de por qué el Ejército no salió antes, pero hay que entender que no es una decisión nuestra, sino que política y que muchas veces debe ser tomada en el momento oportuno.

¿Cómo con las lluvias, por ejemplo?
«Claro, cuando estuvimos dos o tres días antes de que se haya decretado el Estado de excepción, e incluso colaborando en algunos sectores. El problema que hubo es que nadie podía decir cuál quebrada y dónde se iba a salir. Fue una situación distinta. No le podría decir la cantidad de quebradas que se salieron, pero fueron muchísimas. Distinto es con un terremoto, porque se evidencia cuáles son los lugares o las zonas críticas. Esto fue muy diferente.

¿Se han observados cambios en el interés de los jóvenes por ingresar al Ejército en los últimos años?
Creo que no ha existido una baja de postulación y cada año egresan, en el caso del Ejército, tanto de la escuela como de la escuela militar, el personal que debe egresar y conforme para completar a la gente que es necesaria. Obviamente nos gustaría tener más, pero existen leyes que estipulan cuánto es la cantidad de contingentes o de oficiales y suboficiales que debe existir en el ejército. Y con respecto a los soldados conscripto, creo que hay voluntarios y es bastante.

¿Ha sido complicado lograr la confianza de la población desde el retorno a la democracia?
Estimo que no, que no se trata de tener confianza o no en el Ejército, pues somos una herramienta del Estado que no trabaja solo para un gobierno, sino que para el país. El Ejército o las fuerzas armadas, también órdenes de seguridad, velan por la defensa, la seguridad y por el respeto a las leyes en un país. Y son parte del país.