La recuperación de los embalses de la Región de Coquimbo no significa que la escasez hídrica esté superada. Así lo advirtió María Inés Figari, presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte (SAN AG), quien planteó la necesidad de avanzar en infraestructura y desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento para sostener la actividad agrícola regional.
Por Valentina Echeverría O.
La dirigenta valoró que se vuelva a poner en discusión la inversión en obras hídricas, en medio de la propuesta de Fedefruta de destinar US$500 millones anuales a la construcción de embalses, planteamiento realizado durante Fruittrade 2026 y recogido por el Presidente José Antonio Kast.
«Como Sociedad Agrícola del Norte valoramos que se vuelva a poner en el centro de la discusión la necesidad de avanzar con decisión en infraestructura hídrica. Los recursos por sí solos no resuelven el problema, pero una inversión sostenida permitiría acelerar obras que son fundamentales para aumentar la seguridad hídrica del país y, particularmente, para regiones como Coquimbo, que han vivido años de sequía y una alta variabilidad en la disponibilidad de agua», señaló.
Figari sostuvo que la actual recuperación de las reservas debe entenderse como una oportunidad para prepararse frente a nuevos períodos de escasez, y no como una solución definitiva.
«El hecho de que hoy tengamos embalses recuperados e incluso algunos en vertimiento no significa que el problema esté resuelto. Al contrario, esta situación demuestra la importancia de contar con infraestructura capaz de almacenar y gestionar el agua cuando está disponible, para enfrentar de mejor manera los períodos de escasez que volverán a presentarse», indicó.
Junto con la construcción de embalses, la presidenta de la SAN planteó que la agricultura regional necesita incorporar fuentes complementarias que permitan entregar mayor estabilidad a la producción y reducir su dependencia de la disponibilidad de agua continental.
En esa línea, destacó el reúso de aguas y la desalación como alternativas que deben adquirir mayor relevancia, junto con mejorar la eficiencia en el uso y distribución del recurso.
«Para la agricultura regional es fundamental avanzar en la incorporación y desarrollo de nuevas fuentes de agua que otorguen mayor seguridad y estabilidad para la actividad productiva», afirmó.
La dirigenta agregó que la disponibilidad de agua también incide en la certeza de las inversiones y en el empleo vinculado al sector agrícola, por lo que llamó a abordar la seguridad hídrica desde una perspectiva integral.
«La seguridad hídrica de la Región de Coquimbo requiere una mirada integral, que permita contar con fuentes complementarias y más permanentes para sostener la producción agrícola y dar mayor certeza a las inversiones y al empleo asociado al sector», concluyó.

































