El arzobispo emérito de La Serena, fallecido a los 90 años, acompañó a sobrevivientes que denunciaron daños cometidos por el exsacerdote Francisco Cox. Sus cercanos destacan su disposición «siempre a colaborar». Fundó la Radio San Bartolomé en 2001.
Por René Martínez Rojas
La muerte este jueves de Manuel Donoso (90), arzobispo de La Serena entre 1997 y 2014, golpeó a quienes lo conocieron. Hernán Godoy uno de ellos, «pues fue quien me acompañó en la lucha con el tema de Francisco Cox», recuerda.
Desde la Arquidiócesis de La Serena también lamentaron su fallecimiento y destacaron «su sencillez, la cercanía con las comunidades y su especial preocupación por los más pobres y necesitados».
Radio San
Bartolomé
Su historia y vínculo con la Iglesia de La Serena comenzó en junio de 1996, cuando el papa san Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de la Arquidiócesis. Un año después, asumió como arzobispo.
Fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1961, en la Catedral de Valparaíso, y se especializó en Teología Moral en Francia.
Durante sus años al frente de la Arquidiócesis, «promovió diversas iniciativas orientadas a la evangelización, la atención de las necesidades sociales y el acompañamiento de las comunidades», reza el comunicado emitido por el Arzobispado.
Dentro de sus aportes más significativos se encuentra la creación de Radio San Bartolomé, el 24 de agosto de 2001.
En 2012 recibió la Medalla Ciudad de La Serena y en agosto de 2019 se trasladó a Viña del Mar para vivir junto a su hermana Laurita. Meses más tarde, debido a problemas de salud, pasó a residir en la casa provincial de la Congregación de los Sagrados Corazones, en Santiago.
«Con ganas
de apoyar»
Godoy, quien interpusiera la primera querella en contra de Francisco José Cox, recuerda que Donoso lo recibió por primera vez en 2002. Años después volvieron a encontrarse durante una nueva etapa de su lucha, acompañado por la Agrupación Juan XXIII.
«Me enteré temprano de su muerte y lo lamento, pues recuerdo cuando me recibió y me brindó su apoyo. Y después en 2018, donde incluso nos sacamos una foto para el recuerdo», relata.
En esa ocasión, agrega, «nos recibió con las ganas siempre de apoyar, de esclarecer lo que había pasado. Siempre me dijo que la iglesia tiene que responder y reparar económicamente. Creo que don Manuel hablaba con los que tenía que hablar, pues conocí enfrentamientos con los de su misma iglesia y supe de él que había cosas que le molestaban, incluso me manifestó que tenía una piedra en el zapato. Quizás no lo hizo como muchos esperaban…».
Al referirse a lo que Donoso pudo haber sabido, Godoy plantea: «Quizá no lo hizo donde se tenía que hacer…».
«Tengo que decir
lo que sé»
Para Juan Rojas Palma, integrante de la Agrupación Juan XXIII, la muerte de Donoso «es un fuerte impacto», pues el arzobispo emérito fue «un amigo del J23. ¿Por qué? Porque ayudó con sus contactos directos en Roma, con el Papa Francisco, para poner claridad y expulsar al depredador sexual de Cox. Y también con todos sus contactos pudo establecer verdad».
Aunque afirma que ayudó a esclarecer «muchas cosas», lamenta que con su muerte «se lleva información que dijo que iba a decir. Por ejemplo, esos más de 50 casos en esas carpetas que le fue dado y recepcionado como causas de víctimas de sobrevivientes de los abusos sexuales de Cox».
Sin embargo, se queda los mejores recuerdos, como cuando fue a su casa «y me entregó un obsequio del Papa Francisco por nuestra gestión, que fue un rosario. Me acuerdo de sus risas cuando llamaba al Papa Francisco pidiendo informe o informando de las fechorías que ocurrían en el tiempo de Cox…».
































