Un homenaje con sabor a historia pirata es el que busca concretar el concejal Mario Burlé, quien presentó una propuesta para que dos recintos deportivos de Coquimbo lleven los nombres de figuras que marcaron a fuego el fútbol local y nacional.

Por Javiera Escudero

La iniciativa apunta a que el estadio de La Pampilla sea bautizado como Arturo «Canilla» Díaz, recordado delantero de Coquimbo Unido y autor del gol que permitió al Barbón alcanzar el ascenso a la entonces Primera División en 1962. A eso se suma la propuesta de renombrar el complejo deportivo Las Rosas como Complejo Deportivo José Sulantay Silva, en reconocimiento al destacado entrenador que fue considerado uno de los grandes impulsores de la denominada Generación Dorada del fútbol chileno.
Burlé explicó que la idea nace de la necesidad de reconocer a quienes han contribuido al desarrollo de la comuna y su identidad. «Canillita Díaz es un jugador emblemático, siempre recordado, porque en su minuto le dio el triunfo a Coquimbo Unido, que le permitió ascender a Primera División. Por lo tanto, no tiene un reconocimiento como corresponde, y qué mejor que un recinto deportivo lleve su nombre», sostuvo.

Pero el concejal también puso sobre la mesa la trayectoria de José Sulantay, quien dejó una huella imborrable como futbolista y técnico. Entre sus grandes hitos destaca el tercer lugar obtenido con la selección chilena sub-20 en el Mundial de Canadá 2007, además de su aporte al desarrollo de jugadores que posteriormente integrarían la Generación Dorada de La Roja.
«Él merece todo nuestro reconocimiento. Y así yo creo que cada escuela debe llevar el nombre de un profesor destacado, cada plaza algún vecino destacado», planteó Burlé, quien además manifestó su deseo de que este tipo de homenajes se concrete mientras las personas reconocidas estén vivas, como una manera de valorar oportunamente sus aportes a la comunidad.

De goleador a leyenda pirata

La figura de Arturo «Canilla» Díaz está estrechamente ligada a los primeros grandes capítulos de Coquimbo Unido. Así lo destacó el historiador Felipe Fernández, quien recordó las características que convirtieron al futbolista en un ídolo para los hinchas aurinegros.
«Era una figura emblemática del Coquimbo Unido de los inicios, un coquimbano que tenía una característica que era muy apreciada por la gente: muy aguerrido, muy veloz también en la cancha, y la gente se representaba en él», relató.
Fernández agregó que el delantero también destacaba por su personalidad y capacidad goleadora, convirtiéndose en protagonista de una época clave para el club. En 1962, su anotación quedó grabada en la memoria pirata al sellar el primer ascenso del equipo a la máxima categoría del fútbol profesional chileno.