Sujetos desconocidos desmantelaron el altar ubicado en la intersección de las calles Buen Pastor y Manuel Rodríguez, llevándose la figura religiosa, la reja de protección y dejando solo la roca vacía.

Por Joaquín López Barraza

Un profundo sentimiento de tristeza e indignación golpea por estos días a los vecinos de la población Santa Marta, en Coquimbo. Lo que durante décadas fue un punto de encuentro, oración y fe comunitaria, hoy es solo una estructura de piedra desmantelada tras el robo de la histórica imagen de la Virgen que permanecía en la gruta del sector.
El hecho quedó al descubierto luego de que una vecina alertara la situación a través del grupo de WhatsApp comunitario, advirtiendo que los delincuentes no solo se llevaron la figura, sino que forzaron y destruyeron la reja de protección que los propios pobladores le habían construido para resguardarla.
El presidente de la junta de vecinos de la población Santa Marta, Rodrigo Díaz Dubó, expresó el sentir del barrio ante la pérdida de un patrimonio que acompañó a distintas generaciones.
«Nos encontramos con la sorpresa de que lamentablemente la desmantelaron, se la llevaron y nos quedamos todos muy tristes porque era parte de nuestra población. Esto fue iniciativa de los propios vecinos y de un grupo católico que en aquellos años juntó su dinero, compró la Virgen y la instaló en la roca. Con el tiempo le mandaron a hacer su rejita y le acomodaron unas bancas bien bonitas para que la gente pudiera sentarse a orar», relató el dirigente.
El sector donde se emplazaba el altar —en la intersección de Buen Pastor con Manuel Rodríguez, en el trayecto hacia La Pampilla— es un paso transitado por peatones que conectan hacia Guayacán. A pesar de ser un punto activo de devoción, la falta de medidas de seguridad en esa esquina facilitó el actuar de los delincuentes.