Empresario ligado a la tradicional tienda de calle Cordovez y al Hotel Costa Real, falleció a los 85 años. Su hijo recuerda una trayectoria iniciada desde la adolescencia y el orgullo con que su padre seguía visitando el negocio hasta el último día.

Por René Martínez Rojas

Empresario Iskandar Mahmud Buale Darwich, ligado al comercio y la hotelería serenense, falleció a los 85 años a causa de un paro cardíaco.
Fue parte de una generación que construyó ciudad entre telas, clientes y jornadas de trabajo. Deja siete hijos, siete nietos y el recuerdo de amigos y de quienes compartieron con él desde sus años como alumno del Liceo Gregorio Cordovez.
«Fue mi abuelo el que llegó a Chile desde Siria en 1926, por lo que mi padre era la segunda generación y desde pequeño (13 o 14 años) ya participaba en el negocio y después empezó con mis tíos a emprender. Pero siempre estuvieron ligados al comercio, al negocio de las telas. Y después en el rubro hotelero», recuerda su hijo Mahmud durante la despedida de su padre en la iglesia San Francisco, en calle Balmaceda con Eduardo de la Barra.
Justamente el comercio de telas fue el primer rubro de la familia. Con los años, también se abrieron camino en la hotelería, quedando ligados a su vida el negocio de calle Cordovez, que lleva su apellido, y el Hotel Costa Real, inaugurado en 1998 en la esquina de Pedro Pablo Muñoz con Francisco de Aguirre.
Para quienes lo conocieron, ambos representaban mucho más que empresas: eran el resultado de una historia familiar construida en La Serena.
«Fueron bien pioneros en una época cuando todavía no se veía el negocio. Creo que innovaron bastante y fue un tremendo aporte al comercio local, también por la cantidad de trabajo que se daba», afirma su hijo.
Ese vínculo con el trabajo se mantuvo hasta el final, pues seguía yendo a diario a la tienda, como este miércoles, «y eso para él era un orgullo», señala.

Tiempos difíciles

La familia y sus negocios enfrentaron momentos complejos durante el estallido social. Su hijo recuerda especialmente los daños que afectaron al hotel.
«Fue durísimo, porque un hotel tan lindo y emblemático sufrió los embates de la violencia. Hubo un antes y un después», relata.
También sostiene que, a su juicio, las manifestaciones fueron perdiendo su sentido inicial y que los hechos de violencia dieron espacio a quienes buscaban causar daños.
«Fue lamentable, porque se les dio espacio a delincuentes más que a gente que quizás quería manifestarse, y que está en todo su derecho».

Un legado que continúa

Para Carlos Orrego, presidente de la Cámara de Comercio de La Serena, Iskandar, que en su juventud practicó no solo la caza y pesca, sino también la disciplina del tiro skeet, representaba a una generación de empresarios que aportó al desarrollo de la ciudad y al empleo local.
«Representa una generación importante de empresarios que hicieron del comercio una actividad noble y un desarrollo importante para la ciudad, con trabajo para la gente que vive acá».