A puro corazón bomberos enfrentan los incendios forestales

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La falta de recursos es una constante para los voluntarios, pero no hace mella a la hora de lidiar con los siniestros, especialmente en esta temporada del año. Pese a todo, «el bombero siempre irá, nunca dirá que no, y es porque la gente siempre nos buscará. El 132 debe ser el número más conocido junto con el 133 de Carabineros», dice el comandante Sergio Urzúa, del Cuerpo de Bomberos de La Serena.

Ante la inminente llegada de la temporada de incendios forestales, los cuerpos de bomberos de la región están intensificando sus esfuerzos de preparación. Claro que estos siniestros ya comenzaron, y hace tiempo. El último en la comuna de Paihuano, hasta donde llegaron voluntarios de La Serena para controlar las llamas, junto a otras compañías de Vicuña y alrededores.

Un trabajo que, como reconoce el comandante Sergio Urzúa, del Cuerpo de Bomberos de La Serena, no es fácil de lidiar en esos lugares.

«A los últimos incendios forestales hemos acudido en colaboración, movilizando carros, bombas y puestos de comando para ayudar a ordenar la emergencia, ya que, especialmente en ese sector, la geografía es muy accidentada, pues te cambia el viento y, lo que era la cola, pasa a ser la cabeza. Por eso los incendios se arrancan en el sector del valle de Elqui, además que el acceso para las máquinas es súper complejo».

Entendiendo la dificultad del acceso y los materiales con los que cuentan para trabajar en un siniestro forestal, Urzúa reconoce que lo hacen «poniéndole corazón nomás, aunque el bombero siempre irá, nunca dirá que no, y es porque la gente siempre nos buscará. El 132 debe ser el número más conocido junto con el 133 de Carabineros. Pero si le pregunta a la gente por los otros números, no los conoce, y menos el 130 (Conaf)».

Fundiendo cobre

En el Parque Coll, en La Serena, siempre hay trabajo. Por distintos motivos suena el teléfono. Sonó hace unos días, pero también hace un mes.

«Otra compañía concurrió al Parque Coll cuando se dan cuenta que había unas personas extranjeras trabajando, derritiendo cobre, y cuando llegaron, estos tipos se fueron en contra de nuestra compañía, y como Carabineros no llegó, bomberos terminó sacándolos del lugar y pudo apagar todo, pero nadie supo nada. El llamado fue justamente porque salía humo, pero era del mismo proceso que estaban haciendo estas personas».

Sin embargo, reconoce que estos incendios, principalmente de pastizales, han sido provocados. Y no cuentan con los elementos suficientes para apagarlos cuando éstos pasan a forestales.

«El problema es que a Conaf le inyectaron una gran cantidad de recursos para incendios forestales, mientras que a nosotros no nos han entregado los recursos extras para poder reforzar. Hace poco tuvimos que comprar dos pallet de agua, también herramientas, y resulta que no nos llega subvención, y para que nos devuelvan el material que se nos daña, tenemos que depender de Conaf para que emane la Alerta Roja, y ahí es donde tenemos muchos problemas», dice Urzúa, hace dos años con el grado de primer comandante y como segundo, otros dos.

Seis carros y
50 bomberos

Si bien aclara que con el jefe de Conaf no tienen problemas, «pues es muy buena persona y con toda la disposición de unir criterios», el inconveniente mayor es que las personas que llegan a cargo de las cuadrillas «no emanan la Alerta Roja enseguida, y nosotros hacemos un movimiento grande de material y bomberos, y no tenemos los recursos que están contemplados para atacar los incendios en la ciudad o para los rescates…».

Reitera que no tienen «los recursos considerados para estos incendios», toda vez que el gobierno «no nos inyectó dinero, solo a Conaf, y hace poco se habilitó un helicóptero para incendios en la región, pero nada más. De hecho, Conaf trabaja hasta las 6 de la tarde, y si el incendio es de madrugada o después de las 18 horas, somos nosotros quienes debemos llegar, y con lo que tenemos. Por ejemplo, al incendio del Parque Coll este día martes, llegó una cuadrilla entre diez a doce combatientes de Conaf y un aljibe, y yo movilicé seis carros y 50 bomberos».

Mitigar las carencias

Cualquiera pudiera decir que no hay caso, que no se pueden mejorar las relaciones entre bomberos y Conaf, en lo relacionado con la coordinación al combatir incendios forestales.

Al respecto, Urzúa precisa que «Conaf llega a trabajar, pero no se entrevista con bomberos, siendo que nosotros montamos un puesto de comando y hacemos toda la organización de la emergencia. Ellos trabajan por su parte y fue la queja que realicé. Claro, hay un líder de cuadrilla que llega, se presenta y todo bien, pero el resto no, y tenemos como un quiebre en las relaciones, cuando nosotros estamos súper dispuestos a trabajar con Conaf».

En esa línea, aclara que tratan de hacer conciencia cuando los llaman avisando de quema de pastizales, «y les decimos que llamen al 130, justamente para que la gente lo vaya conociendo. Pero no es algo que pase acá en La Serena, sino también en otros lugares. Trabajamos en cómo poder solucionar o mitigar las carencias que tenemos al desviar los recursos que tenemos comprometidos para otras cosas».

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