Aprueban sueldo bruto de 600 mil pesos a asistentes de concejales en Coquimbo, con promesa de aumento «cuando mejore la cosa»

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Los concejales le doblaron el gallito al alcalde y lograron asegurar una remuneración para sus asistentes. Si bien el edil señaló en un comienzo que el plan de austeridad que lleva a cabo para sanear las arcas no coincidía con el mantenimiento del cargo, en la jornada de este martes se aprobó la figura, que será finalmente financiada con platas públicas.

Un sueldo bruto de 600 mil pesos, que fue aprobado de manera unánime, pero con la promesa de mejorar las condiciones económicas en un corto plazo. Además, el visto bueno compromete la entrega de un teléfono móvil con acceso a llamadas e internet, y la facilitación de una oficina en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso para que puedan recibir las quejas de la ciudadanía.

Ni el ajuste presupuestario, ni la grave crisis que vive la municipalidad, detuvieron la iniciativa. El plan de apoyo del jefe comunal para los concejales no dejó a nadie indiferente. Manouchehri leyó en vivo un informe de Contraloría en la que señalaba que será potestad de cada alcalde el qué hacer en estos casos, ya que la situación económica no obligaba al edil seguir pagando el cargo.

Pero la arremetida de los concejales fue tan grande que Alí tuvo que ceder. La negociación partía con $ 450 mil, luego $ 500 mil, pero la presión hizo que la cifra llegara a los 600 mil. En esa línea hubo reparos desde un comienzo a la propuesta, y es que habían pedido en masa que el sueldo fuera líquido y no bruto.

«Tendría que ser de $ 666.666 el sueldo, por el tema del descuento, o emparejamos hacia arriba o igualamos hacia abajo. Claramente los nuevos asistentes están en desventaja con respecto a los anteriores», dijo Nelson Martínez del PC, tesis a la que también se sumó el socialista Freddy Bonilla.

Solo el concejal RN Guido Hernández contaba hasta a la fecha con un asistente renumerado, que venía de la administración anterior. «Veo a mis compañeros acongojados y me siento con cierta ventaja por sobre los demás», reconoció.

Lo cierto es que el resto también trabaja con un asistente en la actualidad, pero lo hacía de manera gratuita hasta ahora. Sonia Elgueda valoró el puesto. Dice que tiene una ayudante que posee tres títulos universitarios, por lo que pidió que en un futuro no muy lejano las platas mejoren. Incluso señaló que el hecho de tener a una persona que la acompañe la haría sentir más segura cuando ande en terreno.

Pablo Galleguillos, quien fuera también asistente de concejal en el pasado, dijo que esto «no se trata de alguien que te sirva el café, ni nada por el estilo, la idea es tener a una persona que trabaje codo a codo por el bien de Coquimbo». Felipe Velásquez, por su parte, contó que perdió a un asistente por temas de sueldo. «En el mundo privado le ofrecieron 1,6 millones y obviamente no podía igualarle» Mientras que Abraham Schanaiderman dijo que su asistente no tiene título universitario, pero «tiene calle, que es más que suficiente», remató el concejal dueño de la farmacia Peralta.

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