Aún no sabe dónde irá: Sigue drama de madre de joven con TEA

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María Guardia tendrá que irse de un condominio, donde simplemente no empatizaron con la condición de su hijo. Ha luchado pare revertir la situación, pero tras una última asamblea le quedó claro que la gente no la quiere allí y prefiere no seguir entrando en situaciones que están alterando la tranquilidad de Zoe.

El caso de María Guardia, madre de un joven con autismo, Zoe, de 19 años, sigue en curso. La mujer en los últimos años ha estado dando la lucha para que su hijo pueda vivir de manera tranquila en el condominio donde hasta ahora reside, en La Florida, La Serena, sin embargo, está a punto de tirar la toalla en esta «lucha contra la discriminación».
A tanto ha llegado la falta de empatía, que la madre ya está prácticamente decidida a vender su casa, debido a que le habrían hecho «la vida imposible».

De larga data

Su lucha no es de ahora. Todo comenzó cuando le pidió a uno de sus vecinos, quien tenía su departamento justo en el piso de arriba del de ella, si podía tener más cuidado con los ruidos durante la noche, ya que su hijo tiene un régimen de sueño muy estructurado y no podía dormir debido a que en la madrugada «comenzaban a mover cosas, dejaban caer cosas, a las 2, 3 o 4 de la mañana, entonces no me quedó otra que hablar con el caballero», cuenta Guardia

No la tomaron en serio

Guardia siguió intentando de que la situación mejorara, por el bien de su hijo, pero nunca tuvo buena acogida. Luego llegaron otros vecinos y el tema siguió igual. Los ruidos continuaban, por lo que decidió recurrir a la justicia y puso un recurso en el juzgado de policía local amparándose en la Ley de Condominios, por los ruidos molestos, y ahí todos los vecinos la calificaron de conflictiva, incluso la administradora.
Finalmente tuvo éxito y el recurso fue acogido, lo que ha generado que la gente se le vaya todavía más en contra, ya que se les dijo a los demás propietarios que la multa cursada la tendrían que pagar todos, lo que no sería así.
La última asamblea fue un calvario para María, ya que fue increpada por la representante de la comunidad y otros vecinos. «Fue algo humillante. Yo compré para vivir en un lugar tranquilo con mi hijo. Expuse mi situación pero se rieron en mi cara. Entonces, lo único que quiero es irme de este lugar. Es desgastante, Zoe percibe todo y está teniendo crisis y descompensaciones debido a este tema. Se ha estado auto agrediendo. La gente quiere que me vaya sólo por el hecho de estar luchando por los intereses de mi hijo», culminó.

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