Contraloría establece cuestiones administrativas en Corporación de Turismo de Coquimbo

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Cuando se levantó la noticia generada por la petición de investigación sumaria por presuntas graves irregularides, la gerente de la Corporación, María Antonieta Neira, la pasó muy mal. Recibió duros ataques verbales, ella y su entorno familiar.

Concluido y conocido el informe de Contraloría sobre presuntas irregularidades en la Corporación de Turismo de la Municipalidad de Coquimbo, desde el municipio califican las irregularidades establecidas como «simples y meros reparos técnicos», y señalan que en ningún caso hubo actos de corrupción o falta de probidad.

En tanto el concejal UDI Mario Burlé, quien solicitó el pronunciamiento al ente contralor en medio de reuniones previas con la prensa y luego con comentarios del hecho en diversos medios, dejando entrever que habrían situaciones anómalas en la contratación de servicios, ahora se mostró conforme y espera que «se enmienden todos estos errores, que había advertido hace mucho tiempo».

Contraloría estableció que la Corporación de Turismo no acompaña en sus rendiciones, ni en algunos de sus expedientes de pago, el respaldo de las cotizaciones efectuadas antes de la adquisición.

No se pudo evidenciar que se haya hecho la comparación con más de 2 presupuestos de compra, como asimismo no fue posible verificar la veracidad de cotizaciones presentadas, toda vez que algunas de ellas no presentan algún medio para verificar su autenticidad, o contacto para acreditar su origen, situación que se contradice con lo establecido en el propio Manual de Procedimientos de Compras de la Corporación.

También se constató que las rendiciones de cuentas presentadas por la Corporación carecen de antecedentes fundantes, que inciden en que los resultados de dichas revisiones no sean efectuadas de manera oportuna por la entidad edilicia, en razón de ello procede que la corporación procure que las cuentas que se rindan se encuentren debidamente documentadas y que los antecedentes que las respaldan sean pertinentes.

El concejal Burlé sostiene que esto responde a una presentación que hizo hace dos años en la Contraloría, «pidiendo que se pronunciara sobre algunas situaciones que estimaba que no se ajustaban al procedimiento administrativo al que debe sujetarse esta corporación».
Señala que el informe efectivamente da cuenta de algunas irregularidades, como por ejemplo que las compras no se sujetan ni siquiera al propio manual que la Corporación de Turismo dictó, hay unos bienes que no tienen respaldo de compra y se responde que serían unos regalos o donaciones del proveedor.

«Espero que (la corporación) de aquí para adelante se sujete a lo que corresponda… quiero dejar en claro que jamás, como algunos han señalado he acusado que se hayan robado plata, en lo que soy enfático es en que no se ha cumplido con los procedimientos administrativos, y debe hacerlo porque ella mismo los dictó en un manual de compra», señala.

Burlé señala que «este informe es un desmentido para quienes dicen que no he fiscalizado, lo que pasa es que por mi formación de abogado soy bastante reservado en todas estas cosas».

«Contraloría cumplió con su rol fiscalizador, por lo tanto aquí lo más importante, más que andar en una caza de brujas que no corresponde, es que se enmienden todos estos errores que se había advertido hace mucho tiempo», cierra.

«Simples y meros reparos técnicos»

Este es un informe final de la Contraloría por una denuncia hecha por el concejal hace más de dos años, «afortunadamente las conclusiones son bastante livianas, porque desestima todas las acusaciones que dieron fundamento a la denuncia que presentó el concejal», indica el también abogado Patricio Reyes, alcalde (s).

Este informe establece algunos reparos técnicos y de índole administrativo, muchas de las cosas que fueron advertidas en la investigación ya fueron respondidas adecuadamente o fueron subsanadas, y otras están en vías de mejorarse, y por tanto estamos muy satisfechos, porque el informe no señala que haya algún acto de corrupción o falta de probidad, sino que son simples y meros reparos técnicos de algunos procesos de gestión, y además es parte de las evoluciones que han tenido las corporaciones municipales en todo el país», puntualiza.

Luego afirma que «estamos contentos porque esto nos servirá para ir mejorando nuestros procesos, para ir adecuándonos a estos nuevos estándares, pero en ningún caso significa que aquí hay un hecho ilícito o reprochable desde el punto de vista administrativo».
La gerente de la Corporación, Antonieta Neira, en quien se habían personalizado los presuntos errores, prefirió no hablar: «Está todo dicho».

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