Desbordes: «¿Si resigné mi capital político cuando decidí ser ministro? Por supuesto que sí, y no está en duda»

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Presidenciable de RN visitó la región en su campaña para las primarias de julio y habló de todo: que existen diferencias ideológicas con el resto de los candidatos de Chile Vamos, que su candidato a vencer es Joaquín Lavín, que no le preocupan las encuestas y que no se debe menospreciar al candidato del PC, Daniel Jadue.

Mario Desbordes es el candidato presidencial de Renovación Nacional (RN) para competir en las primarias de 18 de julio. Pero también es la opción para dirigir la colectividad, compitiendo contra el senador Francisco Chahuán en las próximas elecciones del 19 de este mes.

Doble candidato. Doble pega. Con esa función llegó a la región. Para conversar con los militantes. Pero de igual forma con la agente «y escuchar sus problemas, la realidad de la zona», advierte en entrevista con Diario La Región.
Y conversando, asegura, «temas que en mi programa están muy bien detallados, como es el caso de la escasez hídrica».

¿Es compatible esta doble campaña?
«Sí, porque todo lo que haga en la preinterna del partido se suma a la presidencial. Hubiera preferido no ser candidato, pero después del resultado que Cristian Monckberg obtuvo como constituyente, decidió declinar su postulación y dedicarse 100% a eso. Y para hablar en chileno, en la otra lista hay gente que representa una minoría, pero que me ha tratado de torpedear la candidatura. Entonces no podría quedarme de brazos cruzados…».

¿Por qué tanta pelea entre Sichel, Briones y Lavín ¿Sirve esa estrategia?
«No, y es un tremendo error. Les hice un llamado, sobre todo a Sebastián Sichel, que ha sido el más duro en sus descalificaciones contra Joaquín Lavín, pues no podemos dañar las candidaturas de ninguno de los cuatros. Las descalificaciones son incompatibles en una coalición y si queremos tener un buen resultado en noviembre, hay que hacer una primaria competitiva donde tengamos el respeto de todos».

¿Cuál es su candidato a vencer en las primarias?
«Joaquín Lavín, de todas maneras. Es el candidato que lleva más años trabajando esa candidatura, pero respeto a los tres, y el que gane las primarias debe recibir el apoyo de todos»

¿Hay diferencias ideológicas entre ustedes?
«Claro que sí. Y varias. He peleado mucho por la reforma del sistema de pensiones, peleando por un sistema mixto y, por ejemplo, en ese minuto Ignacio Briones no estaba de acuerdo. Cuando planteamos el IFE más grande, Sebastián Sichel era el que más se oponía. Cuando dije que las ayudas tenían que ser universales y no poner los requisitos o la letra chica, Sichel me contradijo públicamente, diciendo que las ayudas no tenían que ser universales porque se corría el riesgo de que le llegara plata a gente que no lo necesitaba. Así que tenemos diferencias ideológicas de fondo».

¿Le preocupan las encuestas?
«Depende de la encuesta. Por ejemplo, el dueño de Cadem debería esconderse un buen rato, ya que dijo que la centro derecha iba a ganar la elección a Constituyentes, pero resultó todo lo contrario. Todas dicen cosas diferentes, por lo tanto no me entusiasmo e ilusiono, más bien tengo que trabajar y escuchar a la gente, y en la calle la sensación es muy distinta a lo que dice una encuesta».

¿Cómo definiría a la derecha que usted representa?
«Somos una coalición que está muy desarticulada, y una de las razones por las que estuve dispuesto a ser candidato a presidente del partido es porque soy fundador de Chile Vamos y tenemos que recuperar la mística que tuvimos cuando la fundamos, y que se ha ido perdiendo por culpa de todos nosotros. Pero tenemos que sumar y si hacemos bien el trabajo podemos revertir el resultado de las elecciones pasadas»

¿Quiénes finalmente ganaron el 15 y 16 de mayo?
«Somos el partido más grande, pero el resultado fue malo, porque perdimos concejales y alcaldes. El gran ganador fue el Partido Comunista, que obtuvo alcaldes donde no tenía, importantes alcaldías y también concejales donde no había. Bajo la figura de Daniel Jadue obtuvo un buen resultado, menor que Renovación Nacional, pero crecieron y eso es importante».

¿Pudo haber resignado su capital político cuando decidió ser ministro?
«Por supuesto que sí, y no está en duda, pero me lo pidieron por Chile. Con eso hipotequé el hecho de que no puedo ser candidato a senador y diputado, quedando inhabilitado. Y en Santiago habría salido electo senador si me hubiera presentado. Estando bien en las encuestas me fui al Gobierno, acompañé al Presidente en el periodo que me pidió y ahora estoy en este empeño presidencial, pero efectivamente se dañó en términos de opinión pública.

¿Le acomoda el término «derecha social»?
«Sí, me identifica y es un concepto que en Chile se está planteando para definir una centro derecha que a nivel mundial es la derecha moderna. La semana pasada estuve en reunión con diputados de la DC alemana, que es la derecha, y se reían porque en Chile había personas que decían que nos hemos ido a la izquierda, cuando las propuestas que estoy haciendo son las que hace la derecha en Europa».

¿Qué le faltó al Gobierno para convencer a su sector? 
«Le faltó una mirada más amplia en lo social. Quienes lo acompañaron no supieron calibrar lo que pasó en octubre de 2019. En las ayudas siempre el Gobierno estuvo regateando y la gente lo siente así, y me lo dicen en la calle…».

¿La irrupción de Daniel Jadue es culpa de la derecha?
«No, y nosotros cometemos un error grande cuando menospreciamos a Daniel Jadue, puesto que ha logrado sintonizar con causas donde la gente se siente agobiada. La farmacia popular, menospreciada por nuestro sector, apunta a un drama que tienen miles de hogares por los medicamentos caros. Cuando menospreciamos a Jadue, yo no en personal, y se dice que llegó ahí por populista, se equivocan. Jadue ha logrado sintonizar con varias situaciones que agobian a las familias».

¿En caso de ser Presidente, cómo abordaría la sequía?
«Estuve en Israel viendo como ellos han logrado ganarle la batalla al desierto, y en la ciudad de Tel Aviv máximo el 5% del agua se puede perder en las redes, mientras que acá en Coquimbo y La Serena se pierde el 40%. Ellos desalinizan el 55% del agua que consumen, y nosotros tenemos una cantidad muy baja. Acá se ha vendido mucho humo con la desalinización, pero nunca se ha hecho un plan nacional del agua».

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