El deterioro de postes de alumbrado público en Avenida Costanera es un claro peligro

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Daños de consideración en vehículos dejó la caída de por lo menos tres estructuras metálicas en el sector del Casino, en Peñuelas. Nadie salió lastimado, pero de haber caído sobre alguna persona estaríamos lamentando otra tragedia. Y es que un hombre ya había perdido la vida en Coquimbo en mayo pasado, tras no soportar las graves secuelas que le dejó un poste que le cayó encima.
Los fuertes vientos que se han experimentado tienen en el limbo a estas construcciones, que hoy destacan por un notable abandono y falta de mantención.

Todavía quedaban hasta ayer (martes) resabios de vidrios quebrados en la transitada Avenida Costanera. Son restos del parabrisas del vehículo de don Mauricio, que ni se dio cuenta cuando su medio de transporte era aplastado por un poste justo al frente del Enjoy. A un medio radial le contó que se arregló «a la buena» y que el municipio respondería por los daños.

PELIGROSO TRÁNSITO

El hecho dejó como consecuencia una serie de hoyos producto de los trabajos que realizaron las cuadrillas municipales para despejar el camino. Al hacer un recorrido por el lugar, se observa un evidente mal estado general, donde lamentablemente algunos postes están pendiendo de un hilo y amenazan con caer.

«Si sigues avanzando hacia al norte, te vas a encontrar con que hay muchos que están colgando. Por acá pasean familias completas, si te cae uno en la cabeza, te mueres acá mismo, instantáneo», decía un vecino indignado en el sitio del suceso.

La explicación a priori del accidente hacía referencia a los fuertes vientos que se dejaron sentir la tarde del lunes. Sin embargo, el precario estado en que se encuentran varios de estos postes hacen pensar que este es un «problema de mantención evitable», agregaba el mismo señor.

«Estamos tratando de averiguar las responsabilidades que caben en el hecho. En estos momentos estamos investigando la causa del accidente y hemos tomado contacto con quienes se vieron afectados con daños materiales en sus vehículos», respondían desde el municipio de Coquimbo.

En la ruta por la avenida se observan los hoyos que dejaron las reparaciones del último acontecimiento, postes oxidados que colindan a locales gastronómicos, y bolsas de cemento que reflejan los trabajos de las últimas horas. Por lo menos cinco se encuentran en malas condiciones y ya existen antecedentes de la caída de otros tantos en lo que va del año. En octubre de 2019, notas de prensa hablaban historias similares.
Acá el problema lo tienen las estructuras más antiguas con las ráfagas de viento, ya que existen nuevos alumbrados que tienen base de concreto que hacen imposible su caída.

La queja es transversal, peatones preocupados de que uno de estos bloques le caiga encima. Explicaciones hay varias: qué son estructuras antiguas, corroídas por el tiempo, la humedad y el ambiente salino. Todos intentos vagos para dar respuestas a lo mal que están los postes en esta parte de la conurbación.

La suerte de Mauricio, el dueño del vehículo afectado a principios de semana, no es la misma que tuvo Miguel Carrasco (58) en mayo pasado, quien falleció meses después de haber sufrido la caída de un poste sobre su cuerpo mientras paseaba con su familia por el centro porteño. La familia de la víctima incluso interpuso una querella contra el municipio.

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