«Embalses El Bato y Corrales prácticamente no tienen agua»

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Y no es solo en esas dos represas, pues el alto ejecutivo de la sanitaria aclara que la situación se repite, por ejemplo, en la provincia del Limarí, donde «La Paloma tiene un 12% de agua y en el Elqui, el Puclaro está en el orden del 27% y decreciendo».

Este martes el ministro de Obras Públicas, Juan Carlos García, se refirió en un medio de circulación nacional que los embalses a nivel país se encuentran en un 60% ocupado en cuanto a su capacidad promedio y que no descartaba que en verano se concretara un racionamiento de agua.

A su vez, indicaba que en el caso de la región de Coquimbo hay menos agua disponible este año que el anterior, considerando que en 2021 la situación ya era crítica.

Es en ese contexto, conocer la situación específica de los embalses de la región es importante, y la realidad no pinta bien, como indica el gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, al señalar que el agua en los embalses «se va a acabar, luego que las napas subterráneas se están deprimiendo porque como no hay lluvia, ni nieve, no hay deshielos y tampoco infiltración en las cuencas. El agua subterránea se va deprimiendo y el agua que escurre por los ríos también, es así como El Bato y Corrales prácticamente no tienen agua y en Limarí, La Paloma tiene un 12% de agua y Puclaro, está en el orden del 27% y decreciendo».

En cuanto el conocimiento de esta información y sus consecuencias para la zona por parte de las autoridades, Nazer explica que «efectivamente nosotros llevamos varios meses contándoles a las salientes y a las que ingresaron, cuál es la situación hídrica en la región de Coquimbo y que se puede agravar más considerando (eventuales) faltas de precipitaciones que estamos considerando a enfrentar».

Puesto que «todos los estudios y análisis de los expertos que proyectan este tipo de eventos, están indicando que tanto las precipitaciones de agua y nieve de este año podrían ser muy similar a los últimos dos o tres años».

Por lo tanto, añade que «eso va a generar un déficit hídrico que va a impactar directamente a los embalses y a las aguas superficiales que ya están deprimidas por la situación de sequía de los años anteriores. Entonces podríamos encontrarnos en una situación de no tener nada en estas represas».

En consecuencia, «esto podría generar un impacto importante en el recurso para producir el agua potable», asevera.

A cuentagotas

Uno de los temores de la población por la escasez hídrica es que su uso sea condicionado y por lo tanto su acceso limitado. Al respecto, el gerente manifiesta que «hay una posibilidad de que exista racionamiento, particularmente en las ciudades más grandes que son La Serena y Coquimbo, en caso que el embalse Puclaro llegue a su nivel mínimo», advierte.
Para evitar llegar a ese punto, Aguas del Valle en forma conjunta con otras agrupaciones, tiene consideradas medidas que ayuden a mantener el servicio de agua y su acceso para las personas.

Nazer explica que «estamos trabajando, entre otras cosas, en una línea de trabajo que va directamente en coordinación y de acuerdo con la Junta de Vigilancia del Río Elqui, para poder disponer y reservar agua del embalse Puclaro y así evitar así posibles racionamientos de agua y seguir produciendo agua potable».

Si bien estos trabajos no se encuentran plenamente desarrollados, «aún están en curso y se está avanzando, por lo que esperamos tener un acuerdo pronto para, de esa forma, poder dar tranquilidad de que vamos a tener esa agua disponible».

Y es que también están en riesgo las operaciones de la empresa, puesto que según expresa el gerente, «como volumen anualmente, Aguas del Valle requiere de agua de embalse en el orden de los 20 millones de m3».

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