
El director de GHM Satelital, Gustavo Muñoz, afirmó que hay conversaciones para instalar equipos en sectores como Llano de las Liebres, pero que el avance depende de autorizaciones.
Por Joaquín López Barraza
A tres años de la instalación de los tótems SOS en la ruta internacional del Paso Agua Negra, la empresa GHM Satelital sostiene que el sistema se mantiene operativo y que la intención es ampliar la cobertura en el lado chileno.
Sin embargo, su director, Gustavo «Huevo» Muñoz, aseguró que el principal obstáculo no es técnico, sino administrativo: «El problema no es instalar; lo que más demora son los permisos».
¿Cuántos tótems hay instalados hoy en total?
Del lado chileno tenemos uno instalado y del lado argentino dos. En total son tres.
¿Dónde están ubicados los equipos del lado argentino?
Están en la provincia de San Juan, en el Departamento Iglesia, que es el último que limita con el sector fronterizo. Uno está en frontera.
¿Qué novedades incorporaron este año?
La innovación de este año es que el tótem que está en frontera quedó junto a una estación meteorológica, vinculada a un sistema que está empezando a desarrollar la provincia de San Juan. Esto permite alertas climatológicas y, sobre todo, saber el estado del paso: se hace un informe diario para avisar a las autoridades si está operativo, si no está operativo, si está nevando.
En lo financiero, ¿se mantiene el modelo original? ¿Quién paga instalación y mantención?
Nosotros hacemos un trabajo de responsabilidad social empresaria. El costo de esos tótems va por parte nuestra, en el caso de los equipos que son de GHM Satelital. Lo hacemos para dar un beneficio a la comunidad y también para tener un antecedente de trabajo real cuando necesitamos demostrar experiencia, por ejemplo, en licitaciones.
En Argentina se ha replicado la idea. ¿Cómo ve esa expansión?
Todo suma. Mientras haya más, es mejor. Lo que no está bueno es que pongan un tótem al lado de donde ya pusiste uno, porque es ineficiente. La coordinación debiera ser como una red: «ustedes se encargan de este punto, nosotros de otro».
En Chile, ¿hay proyección de sumar más equipos?
Sí. Hubo acuerdo con autoridades para instalar uno cerca del tranque y otro, a futuro, en el Llano de las Liebres. Ese segundo aún no lo hemos podido hacer porque estamos esperando permisos. El problema no es instalar: lo que más demora son los permisos.
¿Cuánto se demora en instalar un tótem una vez autorizado?
El equipo va pre-armado en una camioneta. Llegas con operadores a terreno y en unas cuatro horas queda operativo.
¿De cuánto es la inversión aproximada por tótem?
Depende de baterías, paneles solares, inversor, estructura, cámara y conectividad. Aproximadamente entre 2.500 y 3.500 dólares por tótem.
¿Qué tan seguido fallan y cuánto se demoran en responder si un equipo queda fuera de servicio?
Tratamos de mantenerlos lo más operativos posible. Si entra en falla hoy y se apaga, tratamos de ir al día siguiente o al próximo, no más de 48 horas. No es frecuente que fallen: pasa más en invierno, por viento fuerte o mal clima.
Usted insiste en una diferencia clave: «conectividad libre». ¿Qué significa eso?
—En nuestros tótems entregamos conectividad y la persona está libre de llamar a quien quiera: Carabineros, familia, ayuda médica, lo que sea. No es un sistema con portero o citófono y un operador al medio. La idea es que, si estás en una emergencia, puedas comunicarte rápido y sin trabas.






























