Evangélicos dan cuenta que fue usado un misal en vez de la Biblia para jurar en Coquimbo

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El libro (que debería ser sagrado) ocupado en el juramento de asunción de Alí Manouchehri como alcalde del puerto, se trató de un «Misal Romano», libro que estipula los protocolos de una misa católica. Ante esto, cristianos-evangélicos de la zona señalaron sentirse «desconcertados», por no haber sido considerada la opción de una Biblia en la ocasión. «Se faltó al sello laico y pluralista del acto de investidura». El hecho causó dispares reacciones entre los concejales.

«No es de buen augurio que hayan hecho jurar al alcalde sobre una biblia falsa, espero que no exista mala intención detrás de esto», señaló el concejal electo Guido Hernández consultado por LA REGIÓN. El militante de RN acusa una falta de respeto «imperdonable» que no se haya usado una Biblia en la toma de juramento de Alí y los miembros del concejo, entre ellos él.

Para el fiscalizador no sólo se habría roto con la tradición, sino que además se habría usado un libro sin valor y exclusivamente de una religión en particular, como el caso del Misal Católico Romano, texto que contiene las fórmulas dadas por el Papa para la celebración de misas en las diferentes fechas el año.

«Es algo simbólico que lamentablemente no se cumplió. Ese libro fue traído desde La Cruz del Tercer Milenio, por eso es inentendible que los funcionaros de ese lugar, a cargo de situaciones como esa, no se hayan percatado la diferencia entre la Santa Biblia y un libro ocupado por sacerdotes para hacer misas».

En ese contexto, asegura haber recibido la queja de creyentes evangélicos de la comuna, que alegaron sentirse fuera del ritual celebrado en la jornada del lunes. Dice que al él personalmente no le afecta el tema, pero sí empatiza con la critica.

«La Biblia, como es sabido, recoge no solamente las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento, sino que contiene libros de una larga tradición en el Antiguo Testamento, que son respetados y venerados por la mayoría de las religiones del mundo occidental, y que lo consideran la palabra de Dios. Entonces, acá de una y otra manera, se deja fuera de un proceso democrático y republicano a otras creencias que están presentes en la nueva administración. Yo pido perdón a todos quienes se pudieron haber sentido pasado a llevar», finalizó Hernández.

PASTORES
«SORPRENDIDOS»

La polémica fue tema en un Consejo de pastores de la Iglesia Evangélica realizada durante las últimas horas. Si bien no había molestia propiamente tal de parte de la cúpula, sí hubo inquietud y sorpresa entre los religiosos.

El pastor Ronald Brandt, miembro activo de las comunidades de la conurbación, confirmó que el caso fue altamente comentado por líderes al interior de la iglesia.
«Pusieron un manual para efectuar misas católicas en una ceremonia laica como esa, ese fue el tema que nos provocó cierto rechazo. Hubo desconcierto en varios pastores porque no se cumplieron con los protocolos y se hizo pasar como que era una biblia, cuando en verdad no lo era. Cada uno es libre de prometer y jurar en base sobre quien estime, pero hacer creer que es una biblia es lo que no entendemos».

Brandt considera que la Biblia hubiese sido más neutral. «Cada grupo religioso tiene su propia biblia, los musulmanes tiene el Corán, los mismos católicos tienen una propia, también está la universal, pero en este caso, el libro sobre el cual se prestó juramento no era ni lo uno ni lo otro, era simplemente un manual de cómo realizar una misa. Lo importante era que la gente que juró haya sabido a qué se dirigió, entiendo que hay concejales que no tenían conocimiento».

A su vez, Jairo Muñoz, abogado y miembro de la iglesia evangélica en Coquimbo, mencionó que el hecho no pasó desapercibido en los pastores y lo calificó como una anécdota. «Este lunes juró el nuevo alcalde y concejales en Coquimbo, conforme lo exige el artículo 83 de la ley Orgánica Constitucional de Municipalidades. Para dar mayor «pompa» a la ceremonia, se hizo el juramento poniendo la mano sobre la Biblia, pero hubo un pequeño error. No era la Biblia, era un misal, un libro que indica cómo hacer la misa católica. El juramento como tal se hizo, a pesar de ese pequeño error… En todo caso, menos mal que no fue el libro gordo de Petete o el libro negro de la justicia».

Uno que salió a ponerle paños fríos al tema fue el concejal Ignacio Plaza. El joven militante de Convergencia Democrática aseguró que los rituales religiosos deben comenzar a quedar en el pasado.

«Yo respeto lo que pueda criticar el mundo evangélico por no haber usado una biblia, pero no lo comparto, estamos en tiempos donde debe primar lo colectivo y no las creencias personales. Por eso yo no juré, no puedo creer que estando en el siglo 21 sigamos pegados con ritos del pasado. Cuántos políticos han jurado con la Biblia en ceremonias y terminan siendo ladrones de cuello y corbata, siendo que el primer mandamiento es no robar», sentenció el concejal.

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