Tras una estela de crímenes que incluyó, además, asesinatos en Colombia e Iquique, sujeto apodado el Caracortada protagonizó un tour delictual que terminó con la vida de un joven en abril de 2025. Enfrentará la preparación de juicio oral el lunes 22 de junio.

Por René Martínez Rojas

Los hechos ocurrieron entre el sábado 5 y domingo 6 de abril del año pasado en la ciudad de La Serena. Dos víctimas y una de ellas fallecida. ¿El culpable? Un sujeto de nacionalidad venezolana, apodado el Caracortada, por una característica cicatriz en su rostro.

Desde entonces se encuentra detenido en la cárcel de Huachalalume y sobre sus hombros pesa no solo una acusación por homicidio consumado y otro frustrado, sino una extensa hoja de vida criminal que lo convirtió en prioritario para Interpol.

Un fugitivo de
alta peligrosidad

La historia de Juan Ollarves en el mundo del crimen no comenzó en Chile. Pues ya en 2023 las autoridades colombianas lo incluyeron en la lista de los homicidas más buscados de la ciudad de Cúcuta, luego que se le señalara como autor del asesinato de un hombre en situación de calle en febrero de 2022.

Sin embargo, antes de que la policía colombiana pudiera detenerlo, cruzó las fronteras, ingresando de manera irregular a Chile.

Bajo una identidad falsa, se instaló en el norte grande, donde su nombre volvió a aparecer en las carpetas investigativas de la fiscalía, esta vez vinculado a otro homicidio ocurrido en diciembre de 2024 en la ciudad de Iquique. Sin embargo, y evadiendo nuevamente los controles, se trasladó hasta la capital regional, donde desataría nuevamente una jornada de terror.

48 horas de sangre

El primer fin de semana de abril de 2025 quedó marcado por la violencia, pues según los antecedentes de la investigación, la madrugada del sábado 4 el imputado atacó a Sebastián Cárdenas (24) con un arma blanca, propinándole múltiples heridas. Pese a la gravedad del ataque, la víctima logró sobrevivir, configurándose un homicidio frustrado.

No obstante, su tour delictual no se detuvo ahí. Porque 24 horas después repitió su modus operandi contra Bastián Vargas, quitándole la vida en el lugar.

Ollarves, que vivía hace cuatro meses en un sitio eriazo de la Avenida del Mar, fue capturado poco después por la policía y, ante la contundencia de las pruebas, confesó su participación en ambos delitos cometidos.

Durante meses, el sujeto mantuvo una identidad falsa que le permitió circular por ambas ciudades e incluso enfrentar procesos previos sin que saltaran las alarmas internacionales.
Fue el trabajo conjunto entre la Fiscalía local, la policía y el cotejo de huellas con Interpol, lo que permitió confirmar que el detenido era la misma persona buscada en Colombia e Iquique.

Ana María Araya, abogada querellante en representación de la familia de Bastián Vargas, destacó que este cruce de información fue vital.

«Efectivamente tenía orden por otros homicidios y delitos menores en Colombia, por lo que escapó a Chile ingresando con una identidad falsa, que mantuvo en los hechos de Iquique y acá La Serena, y que finalmente se despejó con el cotejo de huellas y la colaboración de Interpol», explicó.

Actualmente, el Ministerio Público y la parte querellante han presentado una acusación conjunta por los dos delitos cometidos en La Serena y la pena solicitada es de presidio perpetuo simple. A esta condena se le sumará, eventualmente, lo que determine la justicia en Iquique, donde aún debe responder por el crimen de diciembre de 2024.

«Se hizo mucho hincapié en que el tipo era realmente peligroso, un criminal buscado en el extranjero con una carga importante de delitos. Para la seguridad de la región, su captura es un hito policial», agregó Araya.

Respecto a una posible extradición a Colombia, Araya avisa que, si podría efectivamente darse, «pero por lo pronto, las penas las va a cumplir acá, porque el juicio sí o sí va a ser antes de que cualquier trámite se inicie».