Propietarios de hoteles y hostales advierten una baja significativa en las reservas durante la temporada estival, apuntando a inseguridad que comenzó desde el robo de una camioneta argentina, arriendos informales, falta de panoramas y una débil promoción turística como factores que golpean al sector en el Casco Histórico.
Por: Valentina Echeverría O.
La hotelería del casco histórico de La Serena atraviesa una crisis durante la presente temporada estival, con cifras de ocupación muy por debajo de años anteriores. Así lo advierte Janett Slaibe, propietaria del hotel boutique Terra Diaguita, quien asegura que el sector registra una baja cercana al 30% en comparación con el verano pasado.
«Otros años, a contar del 20 de enero, ya estábamos completamente ocupados hasta marzo. Este verano, enero cerró cerca del 70%, cuando históricamente ya teníamos todo lleno», señaló.
Febrero no
logra repuntar
Según explicó Slaibe, la situación se mantiene compleja incluso en febrero, mes que tradicionalmente concentra una alta demanda, más que nada de turistas nacionales. «Hoy estamos promediando cerca de un 48% de ocupación en febrero, y hay hoteles del sector que no alcanzan ni el 35%»
La empresaria enfatizó que el escenario actual dista significativamente del comportamiento habitual de la temporada alta en el centro de la ciudad.
Inseguridad y mala
comunicación
Entre los factores que explican la baja, Janett apuntó a la percepción de inseguridad y a una deficiente gestión comunicacional hacia el mercado srgentino al inicio del verano. «Un hecho puntual del robo de una camioneta se masificó de muy mala manera en Argentina y eso fue lapidario para la región. Después vinieron medios a intentar revertir la imagen, pero ya era tarde».
Slaibe agregó que parte del problema estuvo en cómo se interpretaron ciertos mensajes e imágenes en el país vecino. «Hubo situaciones que en Argentina se leyeron de otra forma. Por ejemplo, imágenes pensadas para reforzar la sensación de seguridad con la alcaldesa con un chaleco anti balas en un anuncio de reforzar la presencia municipal fueron interpretadas como una señal de inseguridad extrema. Eso generó temor y confusión en potenciales visitantes», explicó.
Centro sin vida y arriendos informales
Además advirtió que la falta de actividad en el casco histórico y la competencia de arriendos informales han profundizado la crisis del sector. «A las seis de la tarde el centro se apaga. El turista se pregunta qué hacer y no encuentra panoramas. Además, competir con departamentos informales que no pagan impuestos es muy difícil para la hotelería formal».
El diagnostico se repite entre otros alojamientos del sector. Marie Laure Pilgnol, dueña del hostal La Sombra del Viento, aseguró que este ha sido uno de los veranos más complejos que ha enfrentado. «Fuera de la pandemia y el terremoto, este ha sido el peor enero en 12 años, incluso trabaje más octubre y noviembre que en pleno enero».
Agregando tajantemente que «cero argentinos reservaron una pieza en el hostal, ni uno. A veces pasa que reservan y cancelan pero este año no hubo absolutamente nada, eso no nos había pasado», incluyendo que muchos prefieren hospedarse en la Avenida del Mar.
Estadía cada
vez más cortas
Desde el Hotel Cristobal Colón, Héctor Adaro coincidió en que la baja ocupación se ha visto agravada por estadías extremadamente breves. «Ha habido días en que no llega nadie y, cuando llegan, se quedan solo una noche. Nadie se queda tres o cuatro días como antes», señaló, estimando que febrero difícilmente superará el 50% de ocupación.
Falta de
promoción y
política turística
También advirtió una debilidad estructural en la promoción del turismo, señalando que durante el período electoral, con primera y segunda vuelta, la difusión del destino perdió fuerza. A ello se suma, a juicio de los empresarios, la ausencia de un Ministerio de Turismo que pueda apoyar el sector, lo que dificulta una planificación y promoción sostenida del rubro a nivel nacional.
































