«Parece una verdadera Pampilla el centro de la ciudad, lleno de toldos. La gente come y bota basura»

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El dirigente del gremio comercial de la comuna se refirió al comercio ambulante y el perjuicio que genera a negocios establecidos: «Estamos llegando al límite de competencia desleal, entre comillas, porque esa competencia no debería existir», se quejó.

Tomás Contador Cáceres

Uno de los problemas que enfrenta el comercio establecido en la ciudad puerto, es la presencia masiva de puestos ilegales en la vía pública, los cuales tienen tomado gran parte del centro por calle Aldunte y que hacen imposible un desarrollo normal de la actividad comercial.

Sobre el tema, Álex Ramírez, presidente de la Cámara de Comercio de Coquimbo, entregó sus apreciaciones y aclaró que «debemos definir los conceptos, porque el comercio ambulante existe en todas partes del mundo y este se va trasladando por la ciudad, de lugar en lugar y generalmente se hace con un carrito o algún canasto, por lo tanto, no genera ningún tipo de entorpecimiento en la actividad normal de una ciudad».

Explica que esta situación no es la que se da en la comuna, «donde existe un comercio establecido ilegal que es muy diferente, porque las personas reservan un espacio, lo guardan, algunos se instalan con sistemas de energía, incluso defienden ese espacio si se los llegan a ocupar. Entonces se adueñan de un lugar y eso está contra la ley».

Uno de los daños que genera en el desarrollo de la actividad comercial normal es la competencia desleal. Esto, como especificó el presidente del gremio, «porque venden sin factura y no necesitan emitirla, por lo que existe una evasión de impuestos, no pagan arriendo y tampoco ningún tipo de gastos comunes, como luz o agua».

A lo que añadió que «cuando una persona (local establecido) compra el producto, generalmente tiene los mismos distribuidores en Santiago que el comerciante ilegal y se compran al mismo valor, pero cuando llega acá, el comercio establecido tiene que aplicarle esos costos para poder tener ganancia, en cambio el ilegal se lo ahorra y finalmente pueden trabajar con precios mucho más bajos».

También agregó que a lo anterior se le debe considerar que «es imposible competir contra ellos, y eso sin considerar las fiscalizaciones a las que se somete el comercio establecido, porque el ilegal no es fiscalizado, pues no están normados. En suma, advirtió que «estamos llegando a ese límite de competencia desleal, entre comillas, porque esa competencia no debería existir».

Participación
de autoridades

Ante este escenario desalentador, el correctivo debiesen ser las normas existentes, pero «el problema es que no se hacen respetar. Respecto del comercio ilegal, existe un decreto que establece que ese tipo de negocios no debe operar, pero en la administración anterior se autorizó a vender, contradiciendo el decreto que ellos mismos firmaron».

Desde su punto de vista, «las normas muchas veces están establecidas pero no se hacen respetar».

Si bien sabe de la existencia de trabajos de parte de autoridades, no son suficientes para sanear la situación del comercio ilegal, el cual tiene aparejado otros problemas.

«Con nosotros se estableció un plan para tener las calles limpias, pero no sacamos nada, están desordenadas. Parece una verdadera Pampilla el centro de la ciudad, que está lleno de toldos y donde la gente come y bota basura ahí mismo. No se sabe dónde van al baño y, además, existe consumo y venta de drogas, hay una ilegalidad tremenda que no se debiese permitir».

Asimismo, el dirigente hizo un llamado a las autoridades, partiendo por el municipio, el delegado Presidencial y Carabineros, para que actúen y que «puedan aplicar la norma y hacer valer todo lo que está en sus manos para que la ciudad pueda estar ordenada».
El representante del gremio quiso ser enfático y recalcó que «lo más importante es que nosotros no estamos en contra de las personas, ya que esto no se trata de algo personal, sino que del ordenamiento de la ciudad».

El impacto del Mall

Otra disyuntiva para el comercio establecido es la situación de abandono de locales en la zona céntrica de la comuna, pero esto, según Ramírez, no es por la irrupción de puestos irregulares.

«No es el factor mayor, hay otros motivos que se deben analizar en más profundidad, por ejemplo, cuando se instaló el mall en el centro de Coquimbo, siendo que el centro ya es pequeño y no se debió haber permitido que se instalara un retail tan grande como el Mall Vivo tan cerca de esa zona».

Piensa que una obra como esa debió ser instalada más alejada de las locales comerciales, y puso el caso de Ovalle, «que también tiene su centro, que es bastante histórico, donde hay locales que aún utilizan balanzas y pesas, pero como el mall fue instalado lejos de allí no afectó a la actividad comercial de la ciudad en sí».

Caso contrario al de Coquimbo, «dado que aquí si afectó, porque muchas tiendas se fueron al mall y otras no podían competir con las ventas, pues dan posibilidades como comprar en cuotas. En cambio en el comercio más pequeño se vende mayormente al contado», entre otros motivos.

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