Solo en el Valle de Elqui existen cerca de 300 tipos de abejas endémicas. De todas, la Apis mellifera es la que produce miel, la que utiliza el apicultor.
Por René Martínez Rojas
Sin embargo, tanto en Vicuña como en otras partes de la región, hoy no lo están pasando bien debido al paso de los últimos sistemas frontales, especialmente con el primero, que incluso activó las quebradas y con ello, la pérdida de algunas colmenas.
Luisa Flores Alcayaga, presidenta de la Agrupación de Apicultores de Elqui, de la comuna de Vicuña, explicó que, si bien en su zona no se registraron grandes perjuicios por el arrastre de apiarios, sí hubo daños provocados por el viento.
Claro que la principal afectación, agregó, está relacionada con la pérdida de la floración.
«El sistema frontal se llevó toda la floración existente en el lugar y las quebradas, los árboles que estaban floreciendo. Por lo tanto, con la alimentación más proteica de las abejas estamos un poquito bajos. Es una afectación que nos obliga a hacer un manejo más específico y estar mucho más atento a las necesidades de nuestras colmenas», relató.
De esta manera, los apicultores deberán asumir un gasto adicional para mantener la alimentación de los insectos durante el período de baja floración, «puesto que tenemos que darles un aporte nutricional, lo que significa entrar en gasto y comprar ese suplemento para las colmenas», indicó.
A esto se suma el riesgo de que la humedad y las bajas temperaturas favorezcan la aparición de hongos y enfermedades. Al respecto, Flores explicó que las abejas de esta zona no están acostumbradas a enfrentar inviernos tan prolongados como los del sur del país.
«Nosotros no tenemos inviernos tan pronunciados como en el sur, por lo que la abeja no abandona su postura. Acá hay otro sistema de cuidados con ellas».
Apiarios
desaparecidos
La crecida de los cursos de agua también afectó a productores de otras comunas. Según la presidenta de la agrupación, apicultores de La Serena perdieron completamente sus apiarios debido al aumento del caudal de los ríos.
En Vicuña, en tanto, son 32 los apicultores que desarrollan labores vinculadas a la producción de miel, propóleos y polen. Además, cumplen una función relacionada con la protección del medio ambiente y el desarrollo de una actividad productiva sustentable.
«Este temporal nos cambió el panorama, nos cambió un poco el paisaje y hay que empezar de nuevo a reforestar lugares que quedaron arrasados, y replantearnos cuál va a ser nuestro aporte en recuperarnos», afirmó.
La afectación también alcanzó directamente a los agricultores, cuyos huertos, árboles y cultivos aportan buena parte de la floración disponible para las abejas.
«Muchos huertos quedaron arrasados y eran donde a veces nuestras abejitas se iban a alimentar. ¿Sabe? La abeja se mueve en un entorno natural y, si ese entorno cambia, claro que nos afecta», sostuvo.
No obstante, los productores mantienen la esperanza de que las lluvias permitan una recuperación de la vegetación y den paso a una nueva floración. Pero deberán esperar.
«Tenemos la esperanza de que haya floración después de estas lluvias, pero para eso hay un tiempo que debemos esperar y que será, si el tiempo lo permite, en unos 40 días más», proyectó.
Hasta entonces, las abejas se alimentarán de las reservas dejadas por los apicultores para el invierno, «aunque debido a las bajas temperaturas, el consumo puede aumentar, por lo que será necesario suplementar permanentemente las colmenas hasta que el entorno vuelva a ofrecer alimento natural».




































