Reportaje de TVN trae esperanzas a madres que perdieron a sus hijos en dictadura

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Más de 20 mil niños fueron dados en adopción al extranjero durante el gobierno militar. En la región, la agrupación «Madres e hijos se buscan» lleva años exigiendo una investigación respecto a la desaparición de sus hijos y hermanos desde los hospitales regionales, hechos ocurridos entre 1973 y 1990.

Fue el domingo 12 de marzo cuando se estrenó por las pantallas de Televisión Nacional «Adoptados, la historia que nos falta», serie documental de seis capítulos que narra como más de 20 mil niños fueron dados en adopción -al extranjero- durante la dictadura de Pinochet.

En la región, la agrupación «Madres e hijos se buscan» lleva cinco años exigiendo una investigación sería sobre la desaparición de sus hijos y hermanos desde los hospitales regionales, hechos ocurridos entre los años 1973 y 1990.

Al respecto, la presidenta de la agrupación, Alicia Acuña, advierte que «aunque suene terrible, era como una fábrica, un sistema de adopción de niños, un supermercado del que salían a la venta -al extranjero- por personas inescrupulosas que ganaban dinero y estaban amparadas en la impunidad que hubo en ese tiempo. ¿La iglesia? Existen varios casos, pero acá en La Serena no hay certeza de que haya colaborado, aunque sí nos parece sospechoso, porque había una congregación de monjas que estaba metida en el hospital y ha habido comprobación de casos en que la iglesia estuvo involucrada directamente en la adopción irregular de niños. Pero a nosotros lo que nos da más impotencia es que la gente no quiere hablar», comenta.

La agrupación cuenta con más de 15 madres que desesperadamente han buscado por años a sus hijos, los cuales les fueron arrebatados al momento de nacer. La madre de Alicia busca a su hijo desaparecido en 1977 desde el Hospital de La Serena.

Más de 40 años

Fue en 2019 -un año antes el magistrado Mario Carroza sacudió al país al informar que hasta 20 mil adopciones de niños chilenos enviados al extranjero están bajo investigación- cuando llegaron las primeras noticias, especialmente del INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos), quien presentó querellas «contra quienes resulten responsables» por la desaparición forzosa de niños/as en esos años.

Fueron nueve querellas «que todavía están en la Corte de Apelaciones y están dando curso, pero sin grandes avances todavía», comenta Alicia. Y agrega: «tuvimos una buena partida, pero después vino el estallido social, la pandemia y quedó todo estancado, ya que no hubo mucho avance en las causas y es lógico, pues el INDH se concentró en lo que fue el estallido social…».

La molestia e impotencia de la agrupación es el silencio que por años han guardado quienes por entonces eran funcionarios de los hospitales.

«Los casos están prescritos y no serán condenados porque han pasado más de 40 años, ¡pero no quieren hablar! Es como si tuvieran un pacto de silencio y se ha encontrado documentación de que estas personas participaron, entonces no entendemos el silencio, por ejemplo, de los funcionarios de ese entonces del hospital de La Serena, especialmente en el caso de mi hermano».

Quieren Saber
toda la verdad

El ministro Vicente Hormazábal ha sido el encargado de reconstruir los hechos y contrastar los testimonios desde que la Corte Suprema lo designara ministro en visita para las causas extraordinarias de derechos humanos, «pero hasta ahora es muy poco el avance», se lamenta Acuña.

Dicen estar «desconcertadas» y hace algunos días los llamó el INDH para contarles de los avances, como por ejemplo los peritajes a un documento «con los antecedentes médicos del parto de mi hermano», sostiene.

Como agrupación esperan saber toda la verdad y si para eso tiene que existir un banco de ADN como en otros países, mejor.

«Se ha hablado de hacer un banco de ADN de niños desaparecidos, y ojalá que se pueda realizar, puesto que en otros países sí existe y se han resuelto crímenes y desapariciones, así que además de lo que tiene que ver con la huella digital, sería importante tener un banco de ADN, dado que la huella te entrega una identidad pero no un cruce de parentesco».

En estos cinco años solo una madre pudo encontrar a su hijo, que lo ubicó en la Calama, «pero lamentablemente no hemos tenido más situaciones iguales…».

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