Tricampeona panamericana de parakarate sueña con los Paralímpicos de Los Ángeles 2028

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«Hacer pódium el próximo año en el mundial de Budapest» es otra de las metas que tiene la serenense Paula Ulloa, que hace algunos años fue diagnosticada con espondilitis anquilosante, enfermedad que limita su movilidad pero no sus ganas de practicar la disciplina.

El deporte adaptado cada vez tiene más difusión y reconocimiento a nivel mundial, prueba de ello son las diversas disciplinas que se van constituyendo, así como los múltiples torneos e instancias destinadas a competir en este segmento que se han ido generando, como son los Juegos Paralímpicos.

Una de las tantas disciplinas que hoy se practica es el parakarate, que tiene una destacada representante nacional, quinta en el último mundial y tricampeona panamericana, cuya última versión se realizó hace menos de una semana en el World Trade Center de Curacao (Isla del Caribe frente a las costas de Venezuela) donde resultó victoriosa.

Se trata de la serenense Paula Ulloa, profesora de 42 años, pero que hoy está jubilada producto de una enfermedad llamada espondilitis anquilosante, «que por el momento no tiene cura, es degenerativa y progresiva, así como dolorosa las 24 horas del día», por lo que debe usar silla de ruedas.

Su vida ha estado relacionada al deporte desde siempre, puesto que antes de que la dolencia afectara su movilidad, practicaba karate convencional como una forma de «sacar el estrés».

Agrega que en 2017 el parakarate llega a Chile y comenzó a practicarlo «sin pensar en competir, ya que en ese tiempo todavía podía caminar con bastones».

Si bien el karate tradicional es un deporte de contacto, su versión adaptada no es así, pues en esta modalidad se han establecido reglas de competencia para acomodar competiciones justas entre atletas con discapacidades.

El parakarate se centra en desarrollar la antigua disciplina de «kata», que se enfoca en las posturas de la disciplina, y está diseñado para atletas en silla de ruedas, atletas con discapacidad visual y atletas con discapacidades mentales.

Falta de recursos

La falta de fondos para practicar una disciplina de forma competitiva es una realidad nacional que tampoco es ajena para un atleta de deportes adaptados. Incluso Paula dice que «para nosotros es mucho más difícil todavía, porque la gente ve casi imposible que nosotros podamos hacer cosas, cuesta mucho que los empresarios crean en ti».

Pero igualmente señala que se le han abierto unas cuantas puertas, puesto que «algunos emprendedores han creído en mí», y eso ha permitido que, por ejemplo, cuente con una silla especial para la práctica del deporte, así como vestimenta, además de otros beneficios.
Igual advierte que para seguir progresando le gustaría viajar al exterior, «porque para poder ser el mejor tienes que competir con los mejores, y los mejores están en Europa, están muy avanzados en el parakarate».

En ese sentido, espera ojalá viajar a fines de año a España, para entrenar con la número uno del mundo, Isabel Fernández.

Metas concretas

La profesora espera obtener buenos resultados en las próximas competiciones, pues tiene como objetivo cercano «hacer pódium el próximo año en el mundial de Budapest, Hungría».

Pero no solo eso, de igual manera espera competir en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, en Estados Unidos, algo que falta por confirmar, ya que la disciplina aún no está incluida en el evento. No obstante, declara que la WKF (World Karate Federation) está trabajando para que sea considerada.

A nivel nacional, otra meta que tiene es hacer una muestra de parakarate en Santiago 2023, «ya que no estamos dentro de la competencia, por lo que queremos exponer que dentro de los deportes adaptados está esta disciplina y así aumentar la cantidad de gente que empiece a practicar karate inclusivo en todo Chile, sobre todo las mujeres, que somos poquitas».

Revela que «tenemos la idea de hacer una fundación enfocada en todo lo que es el deporte adaptado para abrir los espacios y dar a conocer a las personas con discapacidad las posibilidades que tienen, porque en la mayoría de las personas con una condición, sus familias no saben todo lo que pueden hacer. La idea es mostrar que el deporte es una forma de rehabilitación, una terapia psicológica y una forma de desarrollarse en la sociedad, así que ojalá el día de mañana la inclusión sea tan normal, que no sea necesario hablar de inclusión».

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