Venta de productos de marca en el centro de Coquimbo y la delgada línea con la piratería

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Por un recorrido en calle Aldunate se ofrecen zapatillas de la marca Polo a $ 40 mil pesos, con etiquetas que señalan un precio en el mercado de $ 80 mil. El comerciante ambulante señala que las consigue a través de una plataforma digital llamada «Tu Oulet», tienda del Barrio Meiggs en Santiago, que tiene en su parrilla de servicios una gran variedad productos, «con las mejores marcas del mercado», señala el anuncio en las redes sociales.

Detectives en la región de Coquimbo ven con preocupación el alza de este tipo de productos por las calles. En ese contexto, han incautado grandes cantidades de productos falsos. La semana pasada fueron más de 700 prendas de vestir, avaluadas en casi 10 millones de pesos. Bolsos tipo banano, camisetas, buzos y polerones sacados de circulación. La investigación arrojó que fueron grupos familiares ecuatorianos que acopiaban la mercadería en un domicilio a pasos del centro en la capital regional.

Al comprar al por mayor, logra un mejor precio con el proveedor y le saca beneficios al negocio, con remates interesantes en plena calle del centro del puerto. Esto cuenta uno de los jóvenes que ofrece «calidad» a un precio muy por debajo del real. Tiene ofertas que seducen a una serie de clientes que se acercan y buscan la oportunidad de tener una zapatilla de marca.

Confiesa que otras zapatillas las compra directo en las páginas de las tiendas comerciales, donde habría un sistema que ayudaría a anticipar las mejores ofertas en el retail.

«Todo esto es original. No vendo nada pirateado. La idea es que la gente aproveche estas cositas que generalmente no se saben. Yo compro directo, todo oficial en el tiendas, tengo las boletas para demostrar que no hay nada trucho».

Al revisar las zapatillas, a priori se distinguen como originales. Caso especial en un comercio ambulante en el puerto donde la piratería pareciera ir en aumento. Aparece en escena un puesto con venta de lentes supuestamente de la marca Gucci y Louis Vuitton. Valen tres mil pesos y a simple se ven que son falsos.

«Ha existido un trabajo importante para ir achicando la cancha a los vendedores ambulantes en la región. Si bien ellos generalmente reclaman que no están cometiendo delito, no hay que normalizar este tipo de situaciones. Lo cierto es que nadie puede vender sin permiso, vender falsificado es un delito», señaló el subprefecto Carlos Paz, jefe de la Brigada de Delitos Económicos de La Serena.

La denuncia la debería hacer la marca perjudicada en cuestión. La favoritas en la piratería son las deportivas: Nike, Adidas, Rebook y Puma. Una persona particular también podría aportar con datos en una denuncia, ya sea sacando una fotografía o simplemente comprando una prenda para luego hacer la diligencia en la unidad policial más cercana.

En la Bridec han hecho un trabajo arduo en las últimas semanas con respecto a la temática. Hace seis días detectaron a cuatro ciudadanos ecuatorianos trasladando sacos género completamente llenos de prendas falsificadas.

Se trató de inmigrantes con residencia definitiva en Chile. Todos estas personas estaban con los papeles limpios, y  fueron interceptados por la policía apenas habían salido desde su domicilio en un pequeño cité de la calle Larraín con Balmaceda, el cual también usaban como centro de acopio de todo el material incautado. En total, habrían sido unos 10 millones en daños para las marcas.

«Estamos trabajando para conocer el origen de esas prendas. Es complejo determinar la relación producto- falsificación, puesto que en todo Chile se venden estos prendas con marcas que son del gusto generalmente de jóvenes.».

Como es un delito menor, los fiscales en la actualidad aperciben a los imputados y quedan en libertad mientras se continúa con la investigación.

En años anteriores la moda era la venta de libros falsificados por centro, donde la PDI tuvo una serie de controles que terminaron con decomisos que ascendían hasta los cinco millones de pesos en perjuicio a los autores oficiales.

Uno de los últimos trabajos que hizo la PDI, fue sorprender a un camión que transportaba 6.000 zapatillas falsas, avaluadas en más de 400 millones de pesos.
«El daño también se le hace a los comerciantes que pagan patente como la ley establece. Muchas veces, los ambulantes les tapan incluso la pasada. A nosotros como policía nos gustaría poder acompañar a carabineros o inspectores, pero no es nuestra facultad. La idea será tener los centros de La Serena y Coquimbo cuidados de buena manera, y no convertidos en verdaderos centros comerciales», cerró el subprefecto Carlos Paz, jefe de la Brigada de Delitos Económicos de La Serena.

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