CORE y Municipios Rurales crean mesa de trabajo para atender emergencia por falta de lluvias

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Problemática fue tratada en una reunión ampliada de la Comisión de Fomento productivo del CORE y la Asociación de Municipios Rurales del Norte Chico, buscando una pronta asistencia para cientos de familias vulnerables que se están viendo afectadas por la falta de lluvias y el desempleo.

La falta de agua para el consumo humano, forraje para los animales y las necesidades básicas de la gente, debido al desempleo y la merma en la producción agrícola, son parte de la cruda realidad que están enfrentando cientos de familias de las comunas del sector rural, debido a la falta de lluvias y la escasez hídrica. Así lo expuso, en una extensa reunión con la Comisión de Fomento Productivo, Ciencia, Tecnología e Innovación del CORE, la Asociación de Municipios Rurales, representada por 12 de los 15 municipios de la región, quienes solicitaron el apoyo del CORE en la búsqueda urgente de soluciones a una problemática que se hace cada vez más insostenible, así como también su preocupación por la forma en que se ha abordado la ejecución del 5% de emergencia FNDR.

El vicepresidente de la comisión, consejero Cristian Rondanelli hizo una breve introducción al conversatorio, dando a conocer el último acuerdo post sismo, adoptado por el cuerpo colegiado con fecha 29 de enero, el que consideraba recursos para el programa de ganado caprino, apoyo a la deuda de camiones aljibes, medidas integrales de emergencia hídrica y emergencia sismo. Esto por una suma de $ 2.876 millones.

El vocero y presidente de la organización, el alcalde de Combarbalá Pedro Castillo, expuso la situación, indicando que la falta de lluvias está tornando crítica la situación, especialmente en el sector del secano de la provincia de Limarí, en el sector sur de Choapa y en los sectores que no están bajo riego en la provincia de Elqui, debido a que los pronósticos de lluvias han sido adversos y no existe proyección de precipitaciones para los próximos días.

«Estamos enfrentados a una situación de mal pariciones, de muerte de ganado caprino, de praderas absolutamente agotadas, de pozos que no tienen agua. La gente que vive de la agricultura familiar campesina no está contando con los medios para subsistir, y quiero revelarles que los municipios están recibiendo cartas de vecinos que solicitan apoyo con alimentos, porque han tomado la decisión de dejar de comprar alimentos para su consumo personal para poder comprar forraje para sus animales. Esa es la envergadura de la crisis que estamos viviendo», precisó el edil.

A solicitud de los propios alcaldes, la comisión acordó emitir un voto político de compromiso con el sector para luego acordar la creación de una mesa de trabajo conjunta con la Asociación de Municipios Rurales, donde se defina un plan de acción a corto, mediano y largo plazo, acuerdo que fue votado posteriormente en el plenario del Consejo Regional.

«El problema de las comunas es muy comprensible, sobre todo la urgencia de atender a los vecinos de los sectores más vulnerables que acuden en búsqueda de ayuda. Nosotros nos hemos comprometido como consejeros, y en lo que estuvimos todos de acuerdo es en crear una mesa de trabajo conjunto para buscar las soluciones a aquellas necesidades más inmediatas y generar un plan de trabajo, porque en nuestra región ya no es una emergencia la falta de lluvia, es una realidad que está instalada. Por lo tanto, hay que abordarla con una política acorde a los problemas, eso es lo que necesitamos trazar como Consejo Regional», puntualizó la presidenta del CORE, Adriana Peñafiel.

Por su parte, el consejero y vicepresidente de la comisión de Fomento Productivo, Cristian Rondanelli, dijo que lo expuesto por los alcaldes y representantes de los doce municipios rurales de la región es una realidad.

«Estamos viviendo un año difícil y una situación hídrica compleja. Esto nos trae problemas en las diversas áreas productivas por las cuales se destaca nuestra Región de Coquimbo. Tenemos problemas en la agricultura familiar campesina, un problema serio en la apicultura, y por otro lado afecta a la pequeña minería y a las caletas pesqueras, porque se ven sin recursos hídricos, que es primordial para la actividad productiva. Esto nos crea también una merma a la hora de la generación de empleo en el área rural», afirmó Rondanelli.

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