Cox acusó descompensación y no llegó al careo con víctimas

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Este jueves estaba programado el encuentro entre las víctimas y el ex arzobispo en Santiago. Finalmente no se presentó, y «era evidente y teníamos claro que así iba a suceder», dijo Hernán Godoy.

Fue en el mes de noviembre cuando a Hernán Godoy le anunciaron que el 19 de diciembre tenía que estar en Santiago para carearse con Francisco José Cox. Y sintió miedo. También nervios y ansiedad.

Entonces se imaginó al cura en el tribunal, frente a él y sentado en el banco de los acusados. Y decirle «todo lo que he sufrido en estos años por su culpa» y tantas otras cosas más que había planeado desde que lo denunció ante la justicia eclesiástica, e incluso desde antes, tal vez desde las mismas noches en que Cox lo abusó en el arzobispado de La Serena, primero como coadjutor del entonces arzobispo Bernardino Piñera, y luego como su sucesor.

Pero aquel desquite no se dio. Cox, en sus tiempos el más poderoso obispo que ha tenido la curía chilena, y hoy en un estado de demencia, como aseguró su abogado, no se presentó.

«Acusó una descompensación y no llegó, pero tenemos entendido que lo hizo ayer (miércoles) y claro, era evidente y teníamos claro que así iba a suceder, que no se presentaría», cuenta Godoy desde Santiago, donde se pudo encontrar con Abel Soto y Edison Gallardo, también víctimas del cuestionado ex prelado.

Pese a no verlo, para Godoy fue un paso hacia adelante, sin duda, «porque el ministro conversó con nuestra abogada (Josefina Gutiérrez, de la Fundación para La Confianza) y en ese sentido nos dejó informado que dentro de unos meses, en marzo probablemente, nuevamente seremos citados a este careo».

Al final quien hizo ingreso a la sala para entrevistarse con el ministro fue la defensora, «quien nos comunicó que se realizarán pericias a la enfermedad de Cox, las que verá el Servicio Médico Legal, así que es positivo para nosotros que se pericie su estado y que se diga si en realidad está realmente enfermo para no poder enfrentar este proceso».

Sensación extraña

La sensación de Godoy, advierte, era de serenidad. Iba en el bus con una tranquilidad enorme, «que incluso la encontraba extraña, pero era por poder decirle a Cox las cosas a la cara y no con odio, sino que con el dolor que causó por tantos años. Pero lamentablemente todo pasa por algo y sabíamos que se iba a utilizar esta estrategia barata de que Cox está enfermo, así que tranquilo en ese sentido e insisto, lo de hoy (ayer) no fue un paso atrás».
De todas maneras, la quietud de Godoy radica en el trabajo que viene realizando junto a su psicólogo hace algún tiempo, «pues de lo contrario me hubiese costado aún más», reconoce.

Precisa que «dormía poco las noches previas porque me ponía a pensar en lo que se venía, pero siempre con tranquilidad, y en eso me ayudó bastante mi psicológico, para enfrentar este momento y saber e interiorizarme de lo que era un careo, lo propio con la asesoría que me dio mi abogada, que fue fundamental ,y lo bueno, además, es que se pudo compartir con las otras víctimas, ya que también estaban Abel y Edison. De verdad que fue un grato momento el que pasamos».

Reparación económica

Manuel Hervia, sacerdote que actualmente se desempeña en la diócesis de Santiago y el primero en denunciar a Cox al verlo teniendo relaciones con un joven al interior del Arzobispado, ha estado pendiente de este caso y, por lo mismo, de una u otra manera sabía que Cox no se iba a presentar.

«Desde un comienzo se dijo que la defensa no iba a querer careo por una exposición pública, pues querían tratar de que se sintiera lo menos molesto posible. Claro, como anciano hay que respetarlo, pero también a las víctimas, que en realidad necesitaban ese careo, ver a su victimario, que es sano, pero si no se hizo lo importante es que el ministro (Christian) Le-Cerf Raby siga con el proceso hasta que se pueda dictar sentencia, independiente de que no exista castigo, pero que esté la pena presente por todo el daño que hizo, y que se puedan conocer los hechos, como lo hará la iglesia con el proceso canónico».

Sin embargo, para el cura, que además trabaja en la Posta Central atendiendo a los enfermos, lo que debe ocurrir ahora es que las víctimas puedan tener una compensación económica. Y no de parte de la Iglesia, sino que del Movimiento de Schoenstatt, al que pertenecía Cox.

«Ojalá que hubiera una reparación económica a las víctimas, pero no de la iglesia, sino que del movimiento de Schoenstatt, y están en todo su derecho de exigirla, ya que el movimiento se preocupó de ocultar, manipular y manejar todo para que Cox se mantuviera oculto. Sabemos que como pederasta y pedófilo, Cox es una persona enferma, por lo tanto quien debe responder ante las víctimas es el Movimiento Schoenstatt, quienes lo protegieron y dejaron actuar, por tanto que no se laven las manos.»

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