En penal de Huachalalume hay temor por creciente tensión al interior del recinto

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El temor del personal, dice uno de sus dirigentes, es que todo se salga de control, especialmente por el tema emocional y psicológico en que están inmersos los internos. Y ni hablar de un covid, «pues el universo de los contagiados será grande…»

Existe preocupación en Gendarmería por el alto número de contagiados en el país. Hasta ayer, 70 funcionarios con Covid-19, de un total de 15.500 efectivos.
Números que seguirán creciendo, según palabras de los propios efectivos, debido a la falta de elementos de protección de mejor calidad, pero principalmente al hacinamiento de la población penal, que suma 26 internos contagiados en todo el país.

En la región, «gracias a Dios aún no ha llegado el virus», expresa Yokan Garrido. Y esperan que ni se acerque a Huachalalume, «pues somos más 300 funcionarios y más de 1900 internos», agrega el secretario de la asociación nacional de funcionarios penitenciarios, Anfud.
El temor del personal de gendarmería, que día a día convive con la población penal, cada vez más agitada por la pandemia, es que en cualquier momento todo se salga de control.
«Estamos en una situación compleja, considerando que tenemos a los internos sin visitas, por lo que el tema emocional y psicológico claro que los afecta, ya que están prácticamente todo el día en el módulo sin hacer ninguna actividad, pues se suspendió la escuela penal y las diferentes actividades de reinserción, entonces el interno prácticamente solo está recibiendo la alimentación…», avisa.

En ese sentido, el dirigente precisa que «el personal está disconforme con el tema de la administración penitenciaria respecto a los protocolos y medidas de seguridad, puesto que estamos con la incertidumbre de que en cualquier momento nos podamos contagiar. Por lo mismo, esto es una bomba de tiempo y en cualquier momento explota, y de ser así el universo de los contagiados será grande. ¿Sabe? Como funcionarios de Gendarmería hicimos un juramento a la bandera de dar la vida si fuese necesario en el cumplimiento de nuestro deber, pero para eso necesitamos el apoyo político, necesitamos que la administración política y el Gobierno nos brinden los elementos de seguridad necesarios, así que por eso exigimos a las autoridades que nos entreguen los elementos de protección para nosotros poder protegernos…».

Si hoy se hace el cálculo de contagiados dentro de las cárceles, 1 de cada 220 funcionarios de Gendarmería tiene coronavirus. Por ahora, ninguno en la región. ¿Hasta cuándo?
«No tenemos ningún contagiado, pero queda la sospecha y el miedo de una transmisión, considerando que hemos recibido internos de otras unidades penales, que vienen de Santiago, del norte, entonces claro que hay temor entre los funcionarios, como también de la población penal».

Administrativamente, dice Garrido, «nos han señalado que sí, que se les han realizado los exámenes y quienes llegan quedan en periodo de cuarentena, pero igual está la duda de un posible contagio, más considerando que las medidas de seguridad no son las más apropiadas, especialmente con las mascarillas, que son las básicas, cuando estás todo el día inmerso en la población penal, partiendo a las 8:30 de la mañana y terminando a las 18 horas. Tampoco se ha realizado una sanitización como corresponde de los pasillos y de las diferentes dependencias, así que los protocolos de seguridad y prevención para el personal e internos, se podría decir que son paupérrimos. Se limpia, es cierto, pero no como dice la norma, que es todos los días, considerando la gran cantidad de personas que salen de la unidad. Porque si bien las visitas fueron suspendidas, tanto personal civil, uniformado y de la concesionaria, entran y salen todos los días».

Reconoce que la semana pasada hizo ingreso un interno en prisión preventiva como sospechoso, «quedando aislado inmediatamente hasta que los exámenes dieron negativo. Claro, cualquier persona que llega hace cuarentena cuando tiene fiebre, pero no se hacen mayores exámenes y eso es lo complicado».

Hasta ahora, los ministerios de Justicia y Salud ya dispusieron medidas al interior de los recintos carcelarios, tales como restricción de visitas presenciales, zonas de aislamiento para los casos positivos y modificación del sistema de turnos del personal.

Sin embargo, esas normas no convencen a los funcionarios, quienes esperan medidas de seguridad más concretas, pues «como las mascarillas que han llegado son una diaria y no de la mejor calidad, los mismos funcionarios hemos tenido que sacar de nuestros bolsillos para protegernos y comprar elementos de mejor calidad».

De seguir esta expansión en los centros penitenciarios, Garrido explica eventuales consecuencias.

«Este miércoles hubo un motín en Rancagua con tres funcionarios heridos de gravedad, también hace un par de semanas en Santiago Uno, otro en la Penitenciaria; también en Puente Alto, entonces nosotros no queremos que siga de esta manera y menos ver en este penal a funcionarios e internos heridos».

Garrido se queja porque «para la sociedad no estamos muy bien catalogados y somos como el patio trasero de las fuerzas armadas. Además, no podemos quedarnos en las casas haciendo teletrabajo, sino que tenemos que estar inmersos las 24 horas custodiando a los internos ante alguna eventualidad, alguna salida al hospital, a los tribunales. Acá se contagia uno y se contagiarán muchos, y lo hemos visto en Santiago, en la cárcel de Puente Alto, donde hay varios funcionarios contagiados y muchos otros en aislamiento preventivo, lo mismo que internos».

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