En Tongoy descubrimos un tesoro: Centro de Rehabilitación Adiston

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ACTUALIDAD 6Desde hace 15 años funciona en Tongoy una organización que ayuda a las personas discapacitadas y con necesidades especiales. Es el centro Adiston, el cual no cuenta con subvención del Estado ni del municipio, sosteniéndose por la colaboración de sus socios, colectas anuales, y proyectos.

Esta entidad nace producto del abandono y marginalidad en que se encontraba un número importante de personas con discapacidad, al igual que en las localidades aledañas como Puerto Aldea, El Tangue, y Guanaqueros.

El difícil acceso al sistema tradicional de salud por la distancia, sumado a los problemas económicos de cada familia, daba cuenta que en la localidad se necesitaba un recinto que atendiera las necesidades de los tongoyinos.

Héctor Ahonzo, director y fundador de Adiston, señala que «nuestra organización apoya a las personas con discapacidades, no persigue fines de lucro ni beneficios personales. Atendemos a niños, jóvenes y adultos con distintas discapacidades: auditivas, físicas, mentales o multideficiencias siquiátricas y visuales».

Muchas de las personas que recurren al centro tienen problemas económicos que les impediría viajar frecuentemente a Coquimbo o La Serena. Sin embargo, hay personas que desde La Serena acuden a este centro, ya que encuentran aquí una atención integral, como es el caso de un joven a quien le amputaron su pierna derecha y en Adiston ha encontrado el apoyo que necesita. Asimismo, desde el consultorio de Tongoy derivan pacientes a Adiston, menos quienes tengan deficiencias respiratorias.

Hace cinco años, fue inaugurada la nueva infraestructura con fondos del Gobierno Regional por alrededor de 200 millones de pesos. Sin embargo, Ahonzo señala que el edificio aún no ha sido terminado, ya que hay serias deficiencias, como filtraciones, falta mejorar la piscina temperada de hidroterapia, por lo cual no se puede utilizar.

No se ha implementado correctamente con  todos los accesorios. «El municipio nos compró unos flotadores que no sirven, la piscina no sirve».

«Todo el equipamiento que se puede observar acá es donado (…) la empresa que lo construyó lo abandonó, entonces el Gobierno Regional autorizó el uso del edificio sin finalización».

Este «abandono», como él lo califica «es un problema que tenemos con la Municipalidad  porque cada alcalde que asume se compromete a terminarlo, pero nunca es así. El doctor Galleguillos se comprometió públicamente y hubo montones de reuniones y estamos iguales».

Trabajan  un kinesiólogo, estudiantes de kinesiología, un terapeuta ocupacional, junto a un psicólogo. Pero también acuden personas voluntarias. En Adiston se trata alrededor de 563 atenciones al mes. Los pacientes ponen su cuota de aporte, mil pesos por atención.

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